Eva
Humberto Napoleón Varela Robalino
Poema ‘Eva’


Cuando la simiente
fue rocío
el rocío llamó a EVA
para amarla
y la amó bajó la sombra del árbol de la vida.
El hilo de que pendía la manzana
fue cortado de un aletazo por la ternura.
Los huesos de EVA
se alargaron
las caderas campanas enormes
repicaron
los senos repletos de miel
endulzaron los labios.
EVA
desde entonces
principio y fin
de la ESPECIE.