Da Nicarágua ao ROL, Hermógenes L. Mora!
Hermógenes Mora traz ao ROL a literatura candente da exuberante Nicarágua, Terra de Poetas, Lagos e Vulcões!

Hermógenes L. Mora, 47, natural de Chinandega, Nicarágua, é poeta, escritor e professor de Língua e Literatura. Sua obra abrange poesia, ensaios e narrativas.
Entre seus títulos publicados estão: Tabus and Realities: Utopias in Verse, publicado no Panamá, e Between Two Worlds, publicado na Nicarágua. Seu trabalho é permeado por realismo e profundo significado filosófico.
Obras:
1. A Plan to Escape
2. Tabus and Realities: Utopias in Verse
3. Six Stories for an Afternoon and a Cup of Coffee
4. Between Two Worlds
5. Psychological Torture: Chronicle of an Immigrant
6. Poems to the Heroes of the Revolution
7. The Divine Goldsmith, God of Preciosity
8. The Panamanian Roots of Rubén Darío
Hermógenes Mora estreia no ROL com a resenha El Guerrillero, da romancista nicaraguense Rosario Aguilar.
El Guerrillero

Biografía corta:
Rosario Aguilar nació en León, Nicaragua el 29 de Enero de 1938. La crítica la considera la primera mujer narradora nicaragüense y es la primera mujer que ingresó en 1999 en calidad de “miembro de Número” a la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Cuando leemos El Guerrillero de Rosario Aguilar, suponemos encontrar una historia paralela a obras con el mismo título como El Guerrillero de Manuel Polo y Peyrolon que narra la historia militar Carlista.
Pero Rosario hace algo diferente, crea una historia donde te imaginas a un guerrillero como protagonista principal, pero adentrado en la lectura descubres que ella, la maestra, es el protagonista primario.
La brutalidad y violencia de una sociedad enferma, cuestiona Aguilar en una de sus frases. Esta sociedad y las anteriores, ¿acaso no han estado enfermas siempre? Sí, pero Rosario quiere dejar huella de esa sociedad por donde transcurre su vida.
La esperanza y la desesperanza afloran en panoramas cargados de pobreza, donde solamente se puede elevar plegarias esperando suceda un milagro. «Porque el que espera desespera y no puede hacer nada más que esperar» reflexiona la autora.
No se limita a un solo panorama, sino que profundiza en los diferentes esquemas de la vida. Nos hace visualizar la condición humana, de las gentes que bajo el yugo opresor se ven sumergidas.
Aguilar presta atención a todo y presenta como en un film realista la complejidad de ser un maestro rural. Cómo un docente atraviesa duras jornadas con salarios que no pueden sostener un hogar. La cruda realidad de esos paisajes casi intransitables, pero que un maestro con vocación, vence para poder desempeñar su trabajo. ¿Hasta cuándo un maestro y su labor serán reconocidos como la pieza fundamental dentro del eslabón social?
Muestra otro panorama de la mujer sufrida al hacer un enfrentamiento entre el amor y la necesidad.
Amar a un hombre que huye siempre, un hombre comprometido con un ideal, un hombre que defiende a la patria de las garras del opresor, donde se sitúa el amante de la maestra que, debido a los tantos menesteres no hace más que entregar su cuerpo al sargento a cambio de un poco de estabilidad y seguridad.
Amor es lealtad, escribe la autora. Pero, ¿qué es la lealtad?, una pregunta demasiado complicada cuando el hambre o la enfermedad aguijonan horriblemente.
La tristeza de añorar a un gran amor que no sabes si ha de regresar, ese que deja huellas de la pasión vivida en noches de verano.
Cita el poema 20 de Neruda: «cómo no haber amado sus grandes ojos fijos».
Pero Aguilar también confronta el amor con la rutina, ¿acaso la rutina mata el amor? Rosario dice: «Ella ya no lo amaría tanto si él se hubiera quedado con ella…haciendo las cosas cotidianas de, rutina, luchando… junto a ella…
El amor verdadero sobrevive realmente a todas las vicisitudes. El escritor bíblico Pablo de Tarso escribió: «El amor nunca deja de ser». (Corintios 13:8)
Sorprende esta novela, sorprende Aguilar con tan brillantes deducciones cargadas de realismo crudo.
El Guerrillero es un viaje por tantos tópicos de la vida como, el dolor. Hace una brillante deducción con una frase muy profunda por medio del recurso de comparación: «Dolor, como líneas paralelas que más que se prolongan, nunca se encuentran». Callar para estar seguro también es doloroso.
Trazar una línea delicada entre las contradicciones de la política fue un argumento valiente en el desarrollo de la novela: «Y él quería paz a través de la revolución, pero revolución es sangre, revuelta y hombres que mueren y niños que pasan hambre».
El Guerrillero pareciera una novela sencilla, carente de recursos, pero de vez en cuando nos da una muestra del talento de la autora. La descripción topográfica y de las actividades económicas del país se mencionan de forma sutil.
Intensa, grandiosa, triste. Una novela que nos conduce por todos los caminos que recorre la mujer, una biografía de lo que significa ser mujer.
Temas existenciales como la vida y la muerte, el amor y el aprender a amar como tema tabú. La crueldad humana materializada en la tortura.
Y temas tan propios de nuestros tiempos, tan vigentes como el errar y ser el blanco de críticas destructivas por dar rienda suelta a los placeres de la carne, arriesgando la propia dignidad. Temas tan delicados como el aborto. Aguilar no juzga ni ensalza esta acción pero demuestra que un error siempre dejará huellas imborrables, y para una mujer, en una sociedad machista, significa ser blanco eterno.
El sabor dejado por El Guerrillero es agridulce, triste, y doloroso, pero a la vez lleno de muchas emociones que se viven durante el desarrollo de la narrativa. La esperanza de volver a ver al gran amor de su vida, de amar a un hombre que declaró su amor a la patria y a la lucha revolucionaria:
«Seguí el curso de las aguas que desgraciadamente corren en sentido opuesto a mi vida. Pero no te dejés atrapar amor».
Así culmina Aguilar su novela El Guerrillero. Una novela que muestra las muchas vidas de las mujeres, creando una vigencia que sobrevivirá en cualquier tiempo que sea leída.