Franklin Calvo, apasionado de las artes visuales y la docencia
Logo da seção Entrevistas ROLianasFranklin Calvo, mejor conocido como FranD’klin, nació en San José, Costa Rica, es artista plástico, escritor, docente y gestor cultural.
El arte, la cultura y las letras me han brindado el privilegio de conocer a personas increíbles, dignas de admirar. Es un honor coincidir con ellas, ya sea presencialmente o virtualmente. Hoy les presento, a través de esta entrevista, a Franklin CalvoCalvo mejor conocido como FranD’klin, nació en San José, Costa Rica. Es un destacado artista plástico cuyo trabajo ha viajado por numerosos países; además, es docente, escritor y gestor cultural. Actualmente labora en el Ministerio de Educación Pública (MEP), donde imparte clases de pintura y español. La Asociación Nacional de Educadores (ANDE) ha premiado su obra artística en dos ocasiones: con una mención de honor y un primer lugar en pintura a nivel nacional.
Conozco a Franklin desde hace muchos años y, con el paso del tiempo, nuestra amistad se ha fortalecido. Siempre le estaré agradecido: durante 2018 y 2019, él impulsó mi invitación como jurado en el Festival Estudiantil de las Artes (FEA) de la Escuela Rincón Grande, en Pavas, San José, donde es docente. Fue un honor compartir con esos niños talentosos; guardo gratos e inolvidables recuerdos. También extiendo desde aquí mi sincero agradecimiento porque él y sus alumnos han leído y estudiado algunos de mis poemas y artículos. Este noble gesto es, para mí, el regalo más hermoso que he recibido.
Conozcamos más sobre este talentoso artista costarricense. FranD’klin cuenta con una formación académica internacional y diversa: estudió Pedagogía en la Universidad del Valle, donde se tituló como profesor para los ciclos I y II. Además, se graduó en la Paramount Academy de Estados Unidos, especializándose en pintura oriental, acuarela, acrílico y óleo. Su pasión por el arte asiático lo llevó a ser discípulo de reconocidos maestros orientales, con quienes perfeccionó la técnica del Sumi-e (pintura a tinta) y la acuarela oriental. Complementó sus estudios en Oriente y Occidente una experiencia que califica como fundamental para comprender el “artista interior” y el respeto por el ser humano.
Aprovecho esta ocasión para felicitar a Franklin por el gran trabajo que ha realizado, realiza y seguirá haciendo por el arte, la cultura, la educación y la difusión del conocimiento. En esta entrevista, abordamos temas como su creatividad, los motivos que inspiran sus pinturas, su escritura, su labor educativa y su participación como coautor en la antología poética CANTO PLANETARIO. Estoy seguro de que disfrutarán esta charla con este excelente artista. Los invito a conocer más sobre su obra artística y literaria
Título ‘Amaneciéndo en el Manglar’, 85×85 – Técnica: Acuarela – Autor: Franklin Calvo
Entrevista
¿A qué edad tuvo su primer contacto con las artes plásticas?
Desde muy niño, fue el todo como un modelador experimental, pero, considero que el artista nace y evoluciona con el arte.
De pequeño, ¿quiénes lo inspiraron para que se enamorara de la pintura?
El mismo contorno en el que fui creado, ya que, vivía rodeado de naturaleza; pero, siempre me impulsó mi madre y abuela materna, también le quiero agradecer a la gran dama la señora Olga Espinach que dio seguimiento a mi arte desde muy joven.
¿Dónde inició sus estudios de arte?
Inicié mis estudios desde la primaria y secundaria, cuando era adolescente mi alma máter fue la Casa del Artista -ahora pertenece al Ministerio de Cultura-, luego pasé a la Paramount Academy con sede en Costa Rica, posteriormente, fui alumno del famoso pintor Kan Yu Chien quien fue el que me instruyó durante 7 años en la técnica del Sumi-E y la pintura china, estudié artes plásticas para I y II ciclo en la UNED y continué con algunos talleres en USA.
¿En qué consiste la técnica del Sumi-e?
Consiste en comenzar a aprender la técnica de los 4 caballeros referidos con:
la orquídea dando la belleza,
el bambú dando la fuerza,
el ciruelo expresando alguna de las estaciones del año y
el crisantemo dando el movimiento en la técnica;
Esta técnica es milenaria y toca el alma y espíritu del artista, cuando sea capaz de mirar a través del monocromo, los mil colores que tiene la vida.
¿Cuáles son los principales temas que aborda en sus pinturas y escritos?
Mis pinturas abordan la naturaleza en todas sus manifestaciones y mis escritos contemplan la caridad y humanidad para por medio de estos llegar a lo eterno.
En sus primeros años de juventud, mostró gran interés en los estudios religiosos, pero declinó continuar con esa carrera. ¿Qué lo motivó a dedicarse más a la docencia y las artes plásticas?
Me inclinó un apostolado vivo entre las masas del contorno para poder aportar mi grano de arena de mis conocimientos.
¿De qué manera cree que la Inteligencia Artificial (IA) puede afectar o beneficiar a los artistas?
Creo que todo lo que conduzca a lo bueno no tiene ninguna afectación a la humanidad y considero que la IA es un buen instrumento si lo sabemos direccionar.
Con su gran experiencia en las artes plásticas, ¿cómo define su arte de pintar?
Soy yo mismo con puertas abiertas a la interpretación que donen al ser humano paz y tranquilidad al contemplar mis obras, ese es mi mayor sueño a través de mi arte.
¿En qué países ha vendido más sus obras artísticas?
Mis obras artísticas están en varios países de Centroamérica y Estados Unidos, pero,nal en dónde más he vendido es en mi propio país y USA.
¿Cómo ha sido su experiencia como docente en las áreas de pintura y español con sus alumnos?
El sistema pedagógico nos invita a ser creativos, a utilizar ejes trasversales y a través de la pintura y el contorno con mis alumnos he podido implantar mis enseñanzas como docente y con mi poesía embellecer la materia del español.
¿Qué opinión le merece la frase del físico teórico Michio Kaku: “Todos los niños nacen genios, pero son aplastados por la sociedad y la educación”?
Todo difiere, la sociedad te pone las oportunidades, la educación las retroalimenta, nada aplasta, si vemos la vida con esperanza sabiendo que el respeto a lo que otros escriben es primordial y solo se contempla.
¿Qué representó para usted ser parte de Canto Planetario: Hermandad en la Tierra (H.C. Editores, 2023)?
Representó unirme a un todo, a través del Canto Planetario y a contemplar en diferentes poemas de iguales la belleza de la vida e inspirarme en la mente creativa de quién convocó al Canto Planetario.
¿Qué mensaje les compartiría a las autoridades costarricenses para que apoyen a los artistas e inviertan en una educación de calidad?
El mensaje que considero más correcto sería, no saquen nunca el arte de los parámetros pedagógicos, el arte es una sala de descanso en el correr de la vida, aportando un avance dentro de un perfil diferente a la educación costarricense.
Presentación de la obra musical Suite Guitarra Social de la cantautora Natalia Esquivel Benítez
Logo da seção Entrevistas ROLianasDe izquierda a derecha: Osvaldo Matamoros Zamora, Natalia Esquivel Benítez y Mario Solera. Foto/ 28/01/26. Crédito: Carlos Jarquín.
La tarde de este 28 de enero tuve el privilegio de asistir a la presentación del álbum musical Suite Guitarra Social de la cantautora, poeta y académica costarricense Natalia Esquivel Benítez. El evento se realizó en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica y fue organizado por el Ministerio de Cultura y Juventud, a través de la Benemérita Biblioteca Nacional (parte del SINABI), el Área de Formación Humanística de la UTN, el colectivo cultural Trébol Carmesí y Natalia Esquivel.
La actividad inició a las 4:00 p.m. Tras la bienvenida de la Directora de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, la Sra. Laura Rodríguez Amador, la moderadora Nayuribes Ramírez Jiménez realizó una presentación excelente y le cedió la palabra a la artista. En su discurso, Natalia explicó:
“Suite Guitarra Social es una colección de 17 piezas originales para guitarra solista, compuestas durante una residencia artística en España en el año 2024 en Cáceres, España, y bajo la tutoría de la maestra Marta Lozano Molano. Cada pieza está inspirada en un ODS (Objetivo de Desarrollo Sostenible) de las Naciones Unidas, y busca generar conciencia ecológica, solidaridad y reflexión ética a través de la música. La obra fue apoyada por el programa Ibermúsicas y la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica, y galardonada con el aval de declaratoria de interés cultural del Ministerio de Cultura 2024. Ha sido interpretada en recitales educativos y conciertos interdisciplinarios, y difundida a través de medios culturales como la Revista Latina y la Revista Arjeé de la UTN. Está dirigida a jóvenes intérpretes y educadores musicales, quienes encontrarán en esta Suite un repertorio accesible técnicamente y en el que se pretende entrelazar la poética sonora con el compromiso social y ecológico”.
También destacó que“Suite Guitarra Social no es solo un conjunto de piezas para concierto; es una herramienta de diálogo, una invitación a construir comunidad desde la música y un ejemplo de cómo el arte puede tener un propósito pedagógico y transformador, cumpliendo su papel en el área humanística. En tiempos que claman por una nueva ética del cuidado y la cooperación, esta obra ha sido compuesta como un faro creativo para iluminar el cruce entre el arte, la ecopedagogía y la ciudadanía global”.
Los invitados como comentaristas destacaron por sus valiosos aportes durante la presentación: el profesor de música Mario Solera y el filósofo y académico Osvaldo Matamoros Zamora. Ambos coincidieron en resaltar la relevancia de la Suite Guitarra Social en estos tiempos actuales, especialmente para niños, adolescentes, maestros y todos aquellos que desean emprender en el arte de la música, y en particular en la guitarra.
En la foto posan la cantautora costarricense Natalia Esquivel Benítez y Carlos Jarquín, durante la presentación del álbum Suite Guitarra Social, celebrada el 28 de enero de 2026 en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica. Crédito: Gaston Umaña.
Durante el evento, también se reprodujo un video enviado desde España por la maestra Marta Lozano Molano, quien dijo: “Natalia Esquivel es una compositora excelente y estoy segura de que les va a inspirar tanto como a mí el trabajo que ha realizado. En esta Suite Guitarra Social tuve la suerte de presenciar su creación durante la residencia de composición en España con Ibermúsica. Fue una experiencia preciosa: a lo largo de la semana que estuvo aquí, tuvimos la oportunidad de conocer mejor la música social, cómo funciona, sus objetivos de desarrollo sostenible, y el trabajo musical en España, particularmente en la zona donde me encuentro”.
Disfrutamos de momentos poéticos con la cantautora Alba C. Molina, quien recitó un poema dedicado a la guitarra, de la autoría de Nayuribes Ramírez. Ligia Calderón interpretó un poema de su propia autoría, dedicado a Natalia Esquivel, y Nayuribes Ramírez nos deleitó con la lectura de uno de sus hermosos poemas.
El cierre fue sensacional: Natalia Esquivel y el maestro Mario Solera musicalizaron las 17 piezas que conforman este álbum de Suite Guitarra Social, deleitando tanto a los asistentes presenciales como a los conectados virtualmente a través de la página de Facebook de la Biblioteca Nacional.
Desde este espacio, extiendo mis más sinceras felicitaciones a Natalia por este gran trabajo, y a todas las personas involucradas, como Ibermúsica por abrir las puertas a esta distinguida compositora latinoamericana; a la compositora Marta Lozano Molano, cómplice y mentora en esta obra prominente, que ya se perfila como una verdadera referencia musical desde esta esquina del planeta llamada América Latina hacia el mundo.
En palabras de su autora: “Suite Guitarra Social es una obra y propuesta pedagógica para guitarra que conecta la música con la reflexión y los valores sociales, ideal para guitarristas, docentes de música y artistas interesados en la creación con sentido”. Edición digital y descarga inmediata tras la compra. Adquiérela aquí: https://n9.cl/907r0
Carlos Javier Jarquín (al centro, de pie) durante la presentación de la Suite Guitarra Social, en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica. Foto: 28/01/2026. Crédito: Juan Carlos Chavarría.
Para conocer un poco más de esta obra disponible en plataformas digitales como Spotify y Youtube, te invito a leer la entrevista que le realicé a Natalia, donde profundizamos en esta joya musical por su contenido fresco, reflexivo y vigente a nivel global.
Entrevista
¿Cuáles son los temas centrales que aborda en Suite Guitarra Social?
Suite Guitarra Social aborda temas vinculados a la educación en valores, la conciencia social, la relación del ser humano con la naturaleza y la construcción de una cultura de paz. Cada pieza dialoga con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entendiendo la música como un lenguaje sensible capaz de provocar reflexión, empatía y transformación social.
¿Cuáles son las principales características armónicas de esta obra?
La obra se caracteriza por una armonía accesible pero expresiva, que combina tonalidad expandida, modos y recursos contemporáneos sin perder claridad melódica. La guitarra se utiliza de forma narrativa, privilegiando el color, el timbre y el gesto musical como elementos expresivos más allá del virtuosismo técnico.
¿Cuál es la influencia cultural que refleja o integra Suite Guitarra Social en su composición?
La suite integra influencias de la música latinoamericana, la tradición guitarrística iberoamericana y una mirada contemporánea comprometida con lo social y lo educativo. También dialoga con saberes ancestrales, la ecopedagogía y una visión intercultural que reconoce la música como patrimonio vivo y herramienta de identidad.
Háblanos de la pieza número 15, titulada “Iyök amì tsé”.
“Iyök amì tsé” es una pieza profundamente simbólica que rinde homenaje a los pueblos originarios y a su cosmovisión. Su título, proveniente de una lengua indígena, evoca la conexión sagrada con la tierra y el equilibrio entre los seres vivos. Musicalmente, la obra busca un carácter contemplativo, casi ritual, donde el silencio y la resonancia tienen un papel protagónico.
Integrantes del colectivo cultural Trébol Carmesí. De izquierda a derecha: Alba C. Molina, Nayuribes Ramírez Jiménez, Ligia Calderón y Natalia Esquivel Benítez, durante la presentación del álbum musical Suite Guitarra Social, en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica. Foto: 28 de enero de 2026. Crédito: Carlos Jarquín.
¿Cuáles son los objetivos de haber convertido este álbum musical en formato libro?
El formato libro permite ampliar la experiencia artística hacia un ámbito pedagógico y reflexivo. No solo contiene la música, sino también contextos, orientaciones y posibilidades de uso educativo. El objetivo es que intérpretes, docentes y mediadores culturales puedan utilizar la obra como recurso formativo y no únicamente como material de concierto.
¿Cómo describe su experiencia al trabajar con la compositora española Marta Lozano Molano?
Ha sido una experiencia de diálogo creativo muy enriquecedora, basada en el respeto mutuo y la sensibilidad artística compartida. Marta aportó una mirada rigurosa y a la vez abierta, que fortaleció el proceso creativo y reafirmó el valor del trabajo colaborativo entre mujeres creadoras en el ámbito musical.
¿Qué retos enfrentó al emprender esta iniciativa?
Uno de los principales retos fue integrar de manera coherente la creación artística, la dimensión educativa y la gestión cultural. También implicó sostener el proyecto desde la autogestión, creyendo en el valor social de la música en un contexto donde estos proyectos requieren mucha constancia y convicción.
¿Qué significa para usted haber presentado esta obra en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica?
Presentar Suite Guitarra Social en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica representa un reconocimiento simbólico muy importante. Es un espacio que resguarda la memoria cultural del país, y llevar allí una obra que une música, educación y compromiso social fue un acto profundamente significativo y emotivo. Fue, asimismo, un recordatorio del valioso apoyo que, afortunadamente, he recibido a lo largo de mi camino artístico y educativo; un gesto de amistad compartida con la familia de la Biblioteca, con mis cómplices en el arte y con el público en general.
¿Puedes hablarnos de algún proyecto literario o musical en el que estés trabajando actualmente?
Actualmente trabajo en proyectos que integran poesía, música y educación, así como en nuevas obras musicales pensadas para intérpretes y contextos formativos. También desarrollo iniciativas vinculadas a la animación a la lectura y la formación musical con enfoque humanista y social, continuando la línea de trabajo que dio origen a Suite Guitarra Social.
Nas Entrevistas ROLianas, José Antonio Neves da Silva, ou, simplesmente, Tom Neves, ou, ainda, apenas Tonneves, o Mestre da Cultura de Imperatriz
Logo da seção Entrevistas ROLianasOleo sobre Tela – Caçada Indígena – Tonneves
Gabriela Lopes: Tom, você nasceu em Pedreiras, no interior do Maranhão, e construiu uma trajetória artística que ultrapassou fronteiras. Como foi o início desse caminho nas artes plásticas e o que mais marcou sua formação como artista?
Tonneves: Minha jornada nas artes plásticas começou em Imperatriz, no Maranhão, onde cresci cercado pela rica cultura popular e pela exuberante natureza da região. Desde cedo, eu me fascinava com as cores, formas e texturas que me rodeavam, o que despertou meu interesse pelas artes visuais.
A arte popular maranhense, com suas cores vibrantes e padrões únicos, foi uma grande influência para mim, assim como a natureza exuberante do Maranhão, com suas paisagens diversas, que também desempenhou um papel fundamental na minha formação artística.
O início da minha trajetória foi marcado por uma exploração intensa das possibilidades das artes plásticas. Experimentei diferentes técnicas e materiais, sempre buscando encontrar minha própria linguagem artística. Minha formação foi, em grande parte, autodidata, embora eu tenha contado com alguns professores e mentores que me guiaram ao longo do caminho.
A fusão entre a arte popular e a arte contemporânea foi um dos aspectos mais marcantes da minha formação. Além disso, minha conexão com a cultura e a natureza do Maranhão foi essencial para o desenvolvimento da minha identidade artística.
Minha trajetória nas artes plásticas tem sido um processo contínuo de descoberta, profundamente influenciado pela minha origem e pelas minhas experiências. Acredito que a arte deve ser uma expressão autêntica do artista e de sua relação com o mundo ao seu redor.
Óleo sobre tela –
Gabriela Lopes: Seu trabalho é fortemente marcado pelas cores, pelos frutos do Cerrado e pela identidade do povo maranhense. De que forma sua vivência no Maranhão influencia diretamente sua criação artística?
Tonneves: Minha vivência no Maranhão tem um impacto profundo na minha criação artística. Crescer em um estado com uma rica diversidade cultural e natural proporciona uma fonte inesgotável de inspiração. As cores vibrantes do Cerrado, os sabores e as texturas dos frutos locais, assim como a expressividade do povo maranhense, são elementos que se entrelaçam na minha arte.
A identidade cultural do Maranhão, com suas tradições e histórias, é uma presença constante nas minhas obras, influenciando não apenas as cores e as formas, mas também a essência e a narrativa por trás de cada peça. A conexão com a terra e com as pessoas me permite criar trabalhos autênticos e cheios de significado, refletindo a beleza e a complexidade da minha terra natal.
Gabriela Lopes: Ao longo da sua carreira, você atuou como artista, gestor cultural, conselheiro e educador. Como essas diferentes experiências dialogam entre si e fortalecem o seu fazer artístico?
Tonneves: Minhas diferentes experiências ao longo da carreira têm sido fundamentais para o meu crescimento como artista. Ao atuar como gestor cultural, pude compreender melhor a dinâmica do setor cultural e a forma como as diversas expressões artísticas podem ser apoiadas e promovidas.
Como conselheiro, desenvolvi habilidades para analisar e avaliar projetos e iniciativas, o que contribuiu para refinar meu próprio trabalho artístico. Além disso, minha experiência como educador me permitiu compartilhar meu conhecimento e minha paixão pela arte com outras pessoas, o que, por sua vez, enriqueceu minha prática artística.
Essas diferentes experiências dialogam entre si e se fortalecem mutuamente, permitindo que eu aborde meu fazer artístico de maneira mais informada, consciente e criativa.
Óleo sobre tela – Cajus amarelos – Tonneves
Gabriela Lopes: Suas obras já circularam por países como Japão, Itália, Vaticano e Estados Unidos. O que muda — ou o que permanece — quando a arte maranhense encontra o olhar internacional?
Tonneves: Quando minhas obras são vistas internacionalmente, acredito que o que permanece é a essência da cultura maranhense, que é rica e única. No entanto, o olhar internacional traz novas interpretações e perspectivas, o que enriquece ainda mais a arte.
A arte maranhense possui uma identidade forte, reconhecida e valorizada em outros países. Ao mesmo tempo, sua internacionalização permite que ela seja observada sob diferentes ângulos, o que pode gerar novas descobertas, leituras e formas de apreciação.
Gabriela Lopes: Recentemente, você recebeu o Prêmio de Mestre da Cultura Maranhense, um reconhecimento de enorme relevância. O que esse título representa para você, pessoal e simbolicamente?
Tonneves: Receber o Prêmio de Mestre da Cultura Maranhense é uma grande honraria e um reconhecimento significativo do meu trabalho e da minha dedicação à cultura do Maranhão. Esse título representa um marco importante na minha carreira, simbolizando o apreço e a valorização da minha contribuição para a preservação e a promoção da rica herança cultural do estado.
Pessoalmente, esse reconhecimento me enche de orgulho e me motiva a continuar trabalhando para manter vivas as tradições e expressões culturais maranhenses. Simbolicamente, ele reforça a importância da cultura como elemento unificador e de identidade para a comunidade, inspirando-me a seguir contribuindo para o enriquecimento cultural do Maranhão.
Sou profundamente grato por essa distinção e sigo comprometido em continuar trabalhando em prol da cultura do Maranhão.
Óleo sobre tela – Currim – Tonneves
Gabriela Lopes: Na sua visão, qual é o papel do Mestre da Cultura na preservação, transmissão e renovação dos saberes culturais do Maranhão?
Tonneves: O Mestre da Cultura desempenha um papel fundamental na preservação, transmissão e renovação dos saberes culturais do Maranhão. Eles são guardiões das tradições e dos conhecimentos ancestrais, atuando como pontes entre o passado e o presente.
Ao transmitir esses saberes às novas gerações, os Mestres da Cultura garantem a continuidade das práticas culturais que definem a identidade maranhense. Além disso, promovem a renovação desses conhecimentos, adaptando-os às novas realidades e contextos, o que é essencial para manter a cultura viva, dinâmica e relevante.
Dessa forma, os Mestres da Cultura são fundamentais para o fortalecimento da diversidade cultural do Maranhão e para a valorização de sua identidade.
Gabriela Lopes: Você também atua como professor, compartilhando seu conhecimento com novas gerações. O que mais te emociona nesse processo de ensinar arte?
Tonneves: Ensinar arte vai muito além de transmitir técnicas ou teorias. Trata-se de inspirar os alunos a enxergarem o mundo de maneira diferente, a encontrarem sua própria voz e forma de expressão.
O que mais me emociona é acompanhar o desenvolvimento deles, não apenas como artistas, mas como indivíduos que passam a observar e interagir com o mundo de forma mais crítica, sensível e criativa. Cada descoberta, cada nova perspectiva que surge, é um lembrete do impacto que podemos ter nas próximas gerações. É um privilégio fazer parte desse processo e contribuir para que deixem sua marca no mundo.
Gabriela Lopes: Para finalizar, que mensagem você deixaria para jovens artistas maranhenses que sonham em viver da arte e manter viva a cultura do nosso estado?
Tonneves: Aos jovens artistas maranhenses, eu diria que a arte é uma jornada incrível e desafiadora, mas profundamente gratificante. Nunca deixem de sonhar e de acreditar no poder da criatividade para transformar a realidade ao seu redor.
A cultura do Maranhão é rica e diversa, e vocês têm o privilégio de serem herdeiros dessa herança. Busquem inspiração nas raízes do nosso estado, mas não tenham medo de inovar e de levar nossa arte por novos caminhos. Perseverança, dedicação e paixão serão seus maiores aliados.
Mantenham viva a cultura do Maranhão, não apenas preservando suas tradições, mas também contribuindo para sua evolução. Acreditem em si mesmos e no impacto que podem gerar por meio da arte.
“A minha frustração é não conseguir ler todos os livros. Os livros funcionam como um veneno, mas também como antídoto para alma.” (Jessemusse Cacinda)
Logo da seção Entrevistas ROLianasJessemusse Cacinda – Foto enviada pelo entrevistado
Mano Jessemusse, as minhas entrevistas não são um arquivo bibliográfico. Se por acaso jorrar entre os meus lábios uma questão sobre quem tu és, acredita, trata-se de um puro e inocente acidente. Por esta razão, começo este nosso diálogo perguntando:
Bruno Areno — Quem é para ti o grande escritor moçambicano da actualidade?
Jessemusse Cacinda — Esta é uma pergunta muito difícil. A literatura moçambicana da actualidade é marcada pela coabitação entre a chamada geração charrua e as gerações posteriores, por isso tenho dificuldades a identificar um autor que eu chamaria de o grande da actualidade. Acho que o poeta Álvaro Taruma tem assumido um consenso interessante entre a nova geração e eu concordo.
Tenho particularmente muito orgulho pelo que o Mélio Tinga se tornou, estive a ler o seu livro ‘Arder no Gelo’ e conversei com o Professor Francisco Noa a respeito. Mélio Tinga é daqueles autores que se a Ethale tivesse condições de monopolizar o seu passe no mercado, faríamos um contracto para termos os direitos de toda sua obra. Entre os autores, tenho particular admiração pelo Ungulani Baka Khossa.
BA — A humanidade é feita de mentiras. Dizem-nos que a leitura faz bem para a alma, mas tu, Jessemusse, sabes muito bem que após uma leitura vem sempre a indagação, o questionamento, o desassossego. Nenhum académico ou leitor sob a face da Terra vive feliz, alegre, satisfeito. Felizes são os analfabetos, esses seres que desconhecem a hora da sua morte e que, mesmo depois de mortos, cantam como se os vivos continuassem a ouvi-los. Tudo isto apenas para saber o título do livro que te está a roubar a paz nestes dias. O que gostarias de ler e não estás a ler?
Jessemusse Cacinda – Foto enviada pelo entrevistado
JC— A minha frustração é não conseguir ler todos os livros. Os livros funcionam como um veneno, mas também como antídoto para alma. Gostaria de ler mais livros da África do Norte, o chamado Magreb e da Ásia. Iniciei uma incursão por aquele mundo e estou profundamente surpreendido com a frescura com que os autores olham para a realidade.
BA — Diz-me algo: qual foi o grande autor que descobriste?
JC — Nunca descobri ninguém, apenas conheci grandes autores. Os meus autores favoritos continuam Albert Camus, Jean Paul Sartre e Alain Mabanckou. Este último que faz livros como se fossem álbuns de música congolesa. Voltei a ler Toni Morison, Jazz por conta de um novo projecto que ando a experimentar.
BA — E qual ainda não descobriste?
JC — Quando for a descobrir, terei resposta, por agora, não consigo desvendar o que me parece oculto.
BA — Queres falar da nova antologia poética organizada pelo Eduardo Quive e por ti?
JC — É um projecto que funciona como montra. Iremos apresentar em Portugal (Lisboa, Coimbra e Porto) e em Moçambique (em várias cidades onde temos autores). A ideia é fornecer um quadro da diversidade da literatura que se está a produzir no país.
BA — Numa conversa telefónica que tive com o grande Jordão Domingos, ele questionou: “Por que não houve uma chamada pública? É apenas para ‘escritores grandes?'” Transfiro essa questão a ti.
Capa do livro “Kwashala Blues
JC — Usamos o critério da acessibilidade, ou seja, juntamos os autores que conhecíamos e que de certa forma tínhamos acesso. Convidamos muitos autores que se mostraram indisponíveis e a antologia é o resultado que tivemos. Sobre chamada pública, a Ethale não tem sido bem-sucedida com isso. fizemos duas chamadas públicas desde a nossa fundação há 9 anos e não tivemos sucesso. Agora iremos celebrar 10 anos e pretendemos voltar a fazer chamadas públicas para a identificação de interessados.
BA — Tu entras em angústia? Para mim, os seres humanos são seres angustiados.
JC — Claro. Acho que viver é aprender a lidar com a angústia.
BA — Existe escrita sem dor?
JC — Provavelmente exista, mas a minha é de dor. No Kwashala Blues há dor nas várias mortes as quais somos condenados por viver em Nampula e a meio disso, procuramos o verso de um poema ou o ritmo de uma boa música. Assim, surgiu a minha proposta estética de um livro de estreia que superou as minhas expetativas.
BA — Do que não te arrependes de não ter feito?
JC — Ter editado livros num país de oralidade e que pouco valor dá a cultura.
BA — Ainda há possibilidade?
JC — Nada. Terei sempre orgulho disso.
BA — E do que fizeste e te arrependes?
JC — Não ter perdoado aos que me magoaram.
BA — Jessemusse fez coisas que jamais revelaria a ninguém?
JC — Claro. Temos sempre segredos que nos ajudam a construir uma mítica do que somos.
BA — Cometeste grandes gafes na vida?
JC — Claramente. E foram muitas.
BA — E imprudências?
JC— Também.
BA — Não queres contar uma?
JC — São várias, mas uma que me marcou foi por eu ter entregue a minha biscicleta a um ladrão em Cuamba.
BA — Sentes uma admiração especial por algum personagem da história?
JC — Várias.
BA — Onde gostarias de ter vivido?
JC — Interessante. Quando eu era miúdo sonhava em ser um peregrino e viver em vários lugares do mundo. Agora, sigo a onda. Vou para onde a vida me leva.
BA — Choras?
JC — Sim.
BA — Quando choras, choras por quê?
JC — Por nada. Geralmente para mim mesmo. Não peço apoios porque tive de aprender a me virar sozinho muito cedo.
BA — O amor é horrível e chato?
JC — Não. O amor é uma das melhores coisas. Entretanto, como toda viagem, há acidentes. No Kwashala Blues, a Amália diz que a vida é uma viagem longa, e eu acrescentaria que é preciso não se arrepender por ter amado.
BA — A morte é terrível?
JC — E inevitável. É uma condição existencial. Por causa da morte, podemos ter limites enquanto humanos.
BA — Como gostarias de morrer?
JC — Ainda não pensei nisso.
BA — Como estás em matéria de amores?
JC — Muito bem resolvido.
BA — Para terminar, mano. Diz-me como está a Saúde mental dos moçambicanos, uma merda?
JC — Acho que um Doutor em Medicina, especialidade de Psiquiatria ou Doutor em Psicologia Clínica poderia melhor dizer isso. Agora, enquanto um entusiasta das discussões filosóficas, concordo com Byang Chun-Han sobre o excesso de narcisismo que provoca depressão. Todos querem ser vencedores e ninguém quer ser perdedor. Mesmo quando perdemos, acusamos os outros para a nossa derrota. E Jean Paul Satre muito disse, o inferno são os outros, e hoje, usamos essa máxima para justificar nossas loucuras.
‘Entrevista com Vania Zanelli sobre violência contra a mulher’
Logo da seção ‘Entrevistas ROLianas’Vania Zanelli
Minicurrículo: psicóloga clínica, com atuação voltada à escuta do sofrimento psíquico e das dinâmicas relacionais. Trabalha com mulheres em diferentes fases do ciclo de vida, especialmente nos atravessamentos ligados a vínculos, violência simbólica e violência explícita. É comprometida com a promoção da autonomia psíquica e do empoderamento feminino, considerando o contexto histórico e respeitando a linguagem e a singularidade de cada subjetividade – CRP 06/115038.
Entrevista
1. Como surgiu seu interesse pela temática da violência contra a mulher?
Vania Zanelli: Na infância, havia uma casa vizinha a minha de onde, por vezes, vinham barulhos que me intrigavam e me inquietavam. Eu me perguntava quem morava ali. Até que descobri que era uma família e que havia uma menina da minha idade. Na época, eu tinha cerca de seis anos e morava em Campinas, interior de São Paulo. A curiosidade infantil me levou a pedir para brincar com aquela menina e minha mãe articulou a possibilidade de nosso primeiro encontro, com a mãe dela.
A menina vinha brincar comigo, pulando o muro, no horário que o pai estava trabalhando, para que ele não soubesse. Isso sempre me intrigou profundamente. Sobretudo, os gritos quando ela apanhava do pai, o silêncio quase absoluto enquanto brincávamos, poucas palavras, os aparentes hematomas, nenhum sorriso e um olhar triste e distante. A mãe da menina, sempre com medo, permitia que a filha fosse brincar comigo, mas a buscava antes do horário do marido voltar do trabalho, agradecendo a minha mãe, mas deixando sempre transparente seu receio do marido descobrir, como se ela estivesse fazendo algo proibido ou errado.
Essa lembrança me acompanha até hoje, embora seja apenas uma entre tantas outras cenas de violência contra o feminino que presenciei ao longo da vida. No olhar de criança, a elaboração dos fatos não acontece como no olhar de um adulto, contudo, supõe-se que haverá o impacto psíquico dessas lembranças acumuladas, se inscrevendo. Mesmo sem compreender plenamente na época, essa experiência marcou de forma silenciosa meu interesse pelo tema da violência e pelo sofrimento psíquico que se instala quando o medo passa a organizar a vida das mulheres.
2. Em um mundo tão tecnológico, com acesso a tantas informações, como os casos só aumentam e são cada vez mais cruéis?
Vania Zanelli: Muitas vezes me pergunto se os casos estão apenas aumentando ou se estão ganhando mais visibilidade. A violência contra a mulher, tanto simbólica quanto física, não é um fenômeno do tempo atual. Trata-se de uma construção histórica que atravessa gerações e que, por muito tempo, foi naturalizada e silenciada.
Constata-se que a tecnologia vem possibilitando progressivamente a ampliação ao acesso à informação e à denúncia, mas não transforma, por si só, as bases culturais que sustentam a violência. Vivemos em uma sociedade que historicamente objetificou o feminino, reduzindo-o a algo frágil e controlável, como existisse para servir ao masculino. Nesse contexto, a informação circula, mas a elaboração psíquica e a transformação das relações de poder avançam de forma muito mais lenta.
3. A que fatores pode-se atribuir a violência contra a mulher?
Vania Zanelli: A violência contra a mulher não pode ser explicada por um único fator, pois ela é multifatorial. Ela é o resultado de uma combinação de fatores sociais, culturais e emocionais que se repetem e perpetuam, ao longo da história. Por muito tempo, o feminino foi ensinado a ocupar um lugar de submissão, enquanto o masculino foi associado ao poder e ao controle. Essa lógica ainda atravessa muitas relações contemporâneas.
Um dos pontos centrais nesse processo é a forma como o feminino foi historicamente objetivado. Objetivar o feminino significa deixar de enxergar a mulher como um ser humano, com pensamento, afeto e autonomia, passando a tratá-la como algo que existe para atender as expectativas do masculino. Quando uma pessoa é vista como objeto, sua existência é desconsiderada, sua dor é minimizada e sua voz é desacreditada.
Na clínica, é comum ouvir relatos de mulheres que foram desqualificadas, chamadas de exageradas ou loucas, entre outras palavras violentas, até que conseguissem comprovar que aquilo que percebiam no seu dia a dia estava, de fato, no campo da realidade, como em situações de traição ou manipulação emocional por parte do companheiro. Muitas vezes, a violência começa de forma silenciosa, por meio de humilhações, controle emocional e desqualificações constantes, antes de se tornar física. Em alguns casos, essa escalada chega a desfechos extremos. Os dados sobre feminicídio no Brasil revelam uma realidade alarmante e confrontam nossa própria condição humana de existir perante tais absurdos.
4. De qual forma isto pode ser combatido?
Vania Zanelli: O enfrentamento da violência contra a mulher exige ações em diferentes níveis. Políticas públicas eficazes, redes de proteção fortalecidas e responsabilização legal dos feminicídios são fundamentais. Ainda assim, é indispensável cuidar das mulheres que sofrem violência e, ao mesmo tempo, questionar os modelos de masculinidade que sustentam comportamentos violentos.
Nomear a violência, reconhecê-la, responsabilizar e romper com o silêncio são movimentos essenciais. Percebe-se impacto positivo no uso consciente das redes sociais, onde grupos de mulheres têm se organizado para manifestarem o que antes era silenciado, fortalecendo-se coletivamente e ampliando repertórios para enfim se desvencilharem do cativeiro emocional imposto por muitos agressores.
Conscientizar o masculino para romper com padrões cruéis, aprendidos ao longo do tempo, também é central. A educação das crianças ocupa um lugar decisivo nesse processo. Criar meninas com direito à fala, ao amor-próprio e ao respeito e meninos com espaço para reconhecer seus sentimentos e respeitar a existência do feminino, é um caminho em construção, que exige tempo, cuidado e compromisso. Sou defensora do diálogo como instrumento fundamental de conscientização, educação e transformação.
5. Mensagem às mulheres
Vania Zanelli: Nenhuma forma de violência é pequena ou justificável. Reconhecer isso é romper com o que foi naturalizado, é retirar o véu do que foi ensinado como certo, durante longos anos de nossa história. Aquilo que machuca, diminui, confunde ou silencia não é cuidado, não é amor, não é vínculo. É agressão.
Toda mulher tem o direito de existir sem medo, de sustentar sua voz, de construir relações que não adoeçam e de ocupar seu lugar no mundo com dignidade, inteireza e liberdade.
Nadia Bussacchini na XV Florence Biennale: uma poética de luz e sombra
Logo da seção Entrevistas ROLianasNadia Bussacchini. Foto por Bianca Agnelli
Firenze, 21 de outubro de 2025. Conheci Nadia Bussacchini por acaso, em um daqueles intervalos sutis que precedem os eventos destinados a se transformar em lembrança coletiva. Na área teatro do Pavilhão Spadolini, na Florence Biennale, uma expectativa crescente tomava o ambiente: fileiras de cadeiras já estavam ocupadas, alguns técnicos davam os últimos retoques com a iluminação, e o murmúrio distante da Fortezza da Basso se preparando para receber Tim Burton – aguardado por todos nós com seis horas de antecedência – para receber o prêmio Lorenzo il Magnifico pela carreira.
Nadia Bussacchini e Bianca Agnelli
Ela estava a poucos metros de distância, com um crachá que parecia pertencer à equipe. Perguntei-lhe uma informação qualquer, um gesto distraído para preencher a espera. Mas, em vez de uma resposta formal, recebi um sorriso e uma frase simples: “Sou artista.”
A partir daí, a conversa se abriu naturalmente. Ela me contou sobre suas obras, sobre o seu espaço expositivo em outro pavilhão, e me pediu – quase como uma brincadeira – para guardar o lugar dela. Mais tarde, quando a sala já estava cheia e o ar carregado de expectativa, ela voltou. Compartilhamos aquelas horas juntas, e formou-se uma conexão especial.
Após a cerimônia, fui ver seus quadros. Três telas, dispostas como um pequeno conto visual sobre maternidade, expectativas, realidade – e, sobretudo, sobre ser mulher.
Os títulos: Revelation, The Light Within, Contemplation.
Tela Revelation. Foto por Bianca Agnelli
Em Revelation, uma concha de náutilo emerge de um fundo escuro. É um objeto antigo, quase sagrado, uma espiral perfeita que guarda o mistério do crescimento e da proteção.
Em The Light Within, o náutilo retorna, desta vez ao lado do seio de uma mulher, como se a ideia de “casco” e a de “corpo” se fundissem em um único gesto de cuidado.
Por fim, em Contemplation, uma figura feminina deixa-se envolver por elementos aquáticos e naturais – um polvo, peixes, uma mariposa luminosa – como se a natureza reclamasse os contornos do humano.
Nadia Bussacchini nasceu em Brescia, Itália e vive nos Estados Unidos, mas a sua pintura surge de um lugar que existe além da geografia. Após uma formação clássica, enriquecida por estudos de história da arte e pintura no exterior, encontrou o mestre Manuel Piña, com quem aprimorou seus conhecimentos sobre luz e sombra, seguindo a tradição da “scuola bottega”.
Tela The Light Within. Foto por Bianca Agnelli
Desde então, seu percurso entrelaça culturas, países e linguagens, mantendo no centro uma constante: a exploração da luz como lugar interior, como revelação silenciosa.
Suas obras, suspensas entre realismo e sonho, entre matéria e símbolo, falam com uma voz suave, porém poderosa. A concha, a mulher, a água, a luz: cada elemento se repete como uma oração laica. Olhá-las é como inclinar-se sobre um limiar – aquele entre o corpo e o espírito, entre o que se mostra e o que permanece invisível.
E é justamente nesse limiar que se move o tema da XV Florence Biennale, The Sublime Essence of Light and Darkness: Concepts of Dualism and Unity.
Nas obras de Bussacchini, a luz nunca é apenas luminosa, e a sombra nunca é apenas ausência. Trata-se de um diálogo contínuo entre revelação e mistério – um léxico que pertence tanto à matéria pictórica quanto à condição humana.
Para compreender mais profundamente a poética e o percurso de Nadia Bussacchini, fiz algumas perguntas sobre os temas e as imagens que habitam suas obras.
Tela Contemplation. Foto por Bianca Agnelli
Luz e escuridão, dualismo e unidade: conceitos profundamente entrelaçados ao seu vocabulário visual.
Como você interpretou essas ideias na série exposta, e o que a levou a explorá-las neste momento da sua carreira?
A luz e a escuridão sempre foram, para mim, duas presenças que convivem, como duas vozes que não se anulam, mas se completam. Na série que apresentei, quis aprofundar esse diálogo porque me encontro em um momento da carreira em que sinto a necessidade de compreender as origens das minhas emoções. A escuridão, para mim, não é um abismo, mas um ventre; e a luz não é uma resposta, mas uma passagem. Trabalhei buscando um equilíbrio entre essas duas forças, deixando que fossem elas a guiar o ritmo das imagens. Foi um processo de escuta profunda, quase meditativo, que acredito refletir perfeitamente meu estado interior.
O náutilo aparece em duas das suas obras – como concha em Revelation e junto ao corpo feminino em The Light Within.
Que significado esse símbolo tem para você? É um refúgio interior ou uma metáfora mais universal do nascimento e do acolher?
O náutilo é, para mim, um símbolo antigo, meditativo. Vejo-o como uma estrutura perfeita, uma espiral que cresce mantendo a memória de cada fase da sua existência. Em Revelation, representa o chamado para uma verdade interior, enquanto em The Light Within torna-se uma extensão do corpo feminino, um refúgio que guarda, mas que ao mesmo tempo convida a se abrir. O náutilo é, para mim, uma metáfora da viagem em direção a si mesma: conter, proteger, mas também renascer continuamente. É um símbolo que carrega delicadeza e força, assim como as mulheres que aparecem nos meus discursos visuais.
Nos seus quadros, maternidade, feminilidade e expectativas sociais se entrelaçam com a realidade.
Como você vive essa tensão na prática artística e na vida cotidiana, e como ela influencia a forma como você conta histórias através da pintura?
Ser mulher em um mundo cheio de expectativas é uma dança complexa. A maternidade – real ou simbólica – carrega um peso e uma luz que inevitavelmente infiltram-se no meu trabalho. Na minha prática artística, vivo essa tensão quase diariamente: o desejo de liberdade absoluta e, ao mesmo tempo, o chamado constante aos papéis que a sociedade nos impõe. Pintar torna-se então uma forma de renegociar esses limites, de contar não apenas o que vivo, mas o que muitas mulheres sentem e nem sempre conseguem expressar. Minha pintura, nesse sentido, é um lugar de libertação.
Antes da Florence Biennale, você expôs no Texas, no Marrocos e na Suíça, em contextos muito distintos.
Que herança você traz dessas experiências internacionais? Existe um fio invisível que liga todas as suas obras, ou cada exposição conta um capítulo separado?
Texas, Marrocos, Suíça… cada lugar me ensinou algo diferente, não apenas como artista, mas como ser humano. No Texas, percebi a força da multiculturalidade; no Marrocos, a poesia do silêncio e do deserto; na Suíça, a precisão e a calma. Acredito que exista um fio invisível que liga todas as minhas obras, mas não como uma linha reta… mais como um batimento, uma respiração que se repete de formas diferentes. Cada exposição é um capítulo, sim, mas pertencem todas ao mesmo livro emocional.
Você estudou com Manuel Piña, artista de forte matriz latino-americana.
Como a visão dele enriqueceu ou desafiou sua formação europeia? Você se sente artista entre dois mundos ou livre de fronteiras geográficas e estilísticas?
Estudar com Manuel Piña representou uma ponte entre mundos. Sua perspectiva latino-americana, tão potente e profundamente ligada à memória coletiva, abriu fendas na minha formação europeia, convidando-me a explorar a vulnerabilidade como força. Sinto-me uma artista entre dois mundos, mas também livre deles: minha identidade visual nasce dessa fusão, desse diálogo constante entre raízes e movimento.
Muitos dos seus trabalhos jogam com a luz, o corpo e a natureza de modos poéticos e suspensos.
Como você definiria o “lugar interno” onde nascem suas imagens? É um espaço de reflexão, memória, sonho… ou um entrelaçamento de tudo isso?
Minhas imagens nascem em um lugar que não saberia definir com uma única palavra. É memória, sim, mas também sonho; é reflexão, mas também intuição espontânea. É um espaço onde a lógica não domina: é mais parecido com um mar interno, no qual as ideias chegam como ondas. Algumas suaves, outras mais fortes, mas todas necessárias.
A Florence Biennale reúne artistas do mundo todo, e ainda assim suas obras parecem criar um diálogo íntimo com quem as observa.
Quando você pinta, o quanto pensa em quem verá o quadro, e o quanto deixa a obra falar sozinha?
Quando pinto, não penso em um público específico. Deixo que a obra nasça por si mesma, com seu ritmo e sua voz. Só depois, quando a exponho, percebo que a pintura sempre encontra um jeito de falar com quem a observa. Acredito que a magia esteja justamente aí: no fato de que cada espectador se torna coautor do significado.
Olhando sua trajetória artística, percebe-se uma continuidade sutil entre suas obras mais recentes e as mais antigas.
Se você tivesse que descrever esse fio invisível, como definiria a essência da sua pesquisa artística?
Se tivesse que descrever a essência da minha pesquisa artística, diria que nasce do desejo de compreender o ser humano por meio de símbolos que nos pertencem desde sempre – a luz, o corpo, a natureza, o rito. Meu fio invisível é a busca por um equilíbrio entre fragilidade e força, entre sombra e revelação. Todas as minhas obras, até as mais distantes no tempo, falam disso.
Em um mundo que muda tão rapidamente, como você acha que sua pintura, que entrelaça feminilidade, natureza e símbolo, pode dialogar com as transformações da nossa sociedade?
Vivemos em um mundo que muda em um ritmo vertiginoso. Acredito que minha pintura pode dialogar com essa mudança justamente porque busca a essência, não a superfície. Feminilidade, natureza e símbolo não são conceitos estáticos: são portas pelas quais observar o que está acontecendo. A arte pode ser um lugar de pausa, de consciência, de escuta. E é isso que busco oferecer.
Se pudesse escolher o próximo lugar para onde sua arte encontraria novos olhos e novos espaços, onde gostaria de levá-la? Existe o sonho especial de fazê-la chegar ao Brasil, permitindo que sua luz e suas histórias toquem terras distantes e novos públicos?
Gostaria de levar minha arte a muitos lugares, mas o Brasil ocupa um lugar especial no meu imaginário. Talvez por sua energia, talvez pela forma como celebra a vida e a espiritualidade. Seria uma honra compartilhar minhas histórias em um contexto tão vibrante. Cada nova terra é um novo diálogo, e sinto que o Brasil seria um encontro profundamente luminoso.
Agradeço a Nadia Bussacchini por nos conceder um olhar sobre seu mundo visual, onde a luz brinca com a sombra e a natureza conversa com o corpo humano. Suas obras não são apenas observadas: são escutadas, respiradas, levadas consigo. Percebe-se a delicadeza dos gestos, a força dos símbolos, a leveza com que o tempo se detém diante de uma concha, de uma mariposa, de um polvo que dança entre as cores.
Que essas imagens continuem a mover-se, a despertar curiosidade, a dialogar com novos olhos e culturas distantes; que encontrem quem as observe e o surpreendam, o toquem, o acompanhem por um instante fora do tempo cotidiano. Em um mundo que corre, a arte de Bussacchini é um suspiro profundo: silenciosa, potente, necessária.
Nadia Bussacchini alla XV Florence Biennale: una poetica della luce e dell’ombra
Firenze, 21 ottobre 2025
Ho conosciuto Nadia Bussacchini per caso, in uno di quei tempi sospesi che precedono gli eventi destinati a trasformarsi in ricordo collettivo. Nell’area teatro del Padiglione Spadolini, alla Florence Biennale, c’era un’energia di vibrante attesa: file di sedie occupate, qualche tecnico che sistemava le luci, e il brusio lontano della Fortezza da Basso che si preparava ad accogliere Tim Burton, atteso da noi tutti con sei ore d’anticipo per ricevere il premio Lorenzo il Magnifico alla carriera.
Lei era qualche metro distante, con un badge che sembrava appartenere allo staff. Le ho chiesto un’informazione, un gesto distratto per riempire l’attesa. Ma invece di una risposta formale, ho ricevuto un sorriso e una frase semplice: “Sono un’artista.”
Da lì, la conversazione si è aperta naturalmente. Mi ha raccontato delle sue opere, del suo spazio espositivo in un altro padiglione, e mi ha chiesto – quasi per gioco – di tenerle il posto. Più tardi, quando la sala si è riempita e l’aria era carica di aspettativa, è tornata. Abbiamo condiviso quelle ore insieme, e si è creata una connessione speciale.
Dopo la cerimonia, sono andata a vedere i suoi quadri. Tre tele, disposte come un piccolo racconto visivo sulla maternità, le aspettative, la realtà – e, soprattutto, sull’essere donna.
I titoli: Revelation, The Light Within, Contemplation.
In Revelation, una conchiglia di nautilus emerge da uno sfondo scuro. È un oggetto antico, quasi sacro, una spirale perfetta che racchiude il mistero della crescita e della protezione.
In The Light Within, il nautilus ritorna, questa volta accostato al seno di una donna, come se l’idea di “guscio” e quella di “corpo” si fondessero in un unico gesto di cura.
Infine, in Contemplation, una figura femminile si lascia avvolgere da elementi acquatici e naturali – un polpo, dei pesci, una falena luminosa – come se la natura reclamasse i contorni dell’umano.
Nadia Bussacchini è nata a Brescia e vive negli Stati Uniti, ma la sua pittura appartiene a un altrove. Dopo una formazione classica, arricchita da studi di storia dell’arte e pittura all’estero, ha incontrato il maestro Manuel Piña, con cui ha perfezionato la sua conoscenza della luce e dell’ombra, seguendo la tradizione della “scuola bottega”.
Da allora, il suo percorso ha intrecciato culture, paesi e linguaggi, mantenendo al centro una costante: l’esplorazione della luce come luogo interiore, come rivelazione silenziosa.
Le sue opere, sospese tra realismo e sogno, tra materia e simbolo, parlano con voce quieta ma potente. La conchiglia, la donna, l’acqua, la luce: ogni elemento si ripete come una preghiera laica. Guardarle è come sporgersi su una soglia – quella tra il corpo e lo spirito, tra ciò che si mostra e ciò che rimane invisibile.
Ed è proprio su questa soglia che si muove il tema della XV Florence Biennale, The Sublime Essence of Light and Darkness: Concepts of Dualism and Unity.
Nelle opere di Bussacchini, la luce non è mai solo luminosa e l’ombra non è mai soltanto assenza. È un dialogo continuo tra rivelazione e mistero – un lessico che appartiene tanto alla materia pittorica quanto alla condizione umana.
Per comprendere più a fondo la poetica e il percorso di Nadia Bussacchini, le ho rivolto alcune domande sui temi e sulle immagini che abitano le sue opere.
Luce e oscurità, dualismo e unità: sembrano concetti profondamente intrecciati al tuo linguaggio visivo.
Come hai interpretato queste idee nella serie che hai esposto, e cosa ti ha spinto a esplorarle in questo momento della tua carriera?
La luce e l’oscurità sono sempre state per me due presenze che convivono, come due voci che non si annullano ma si completano. Nella serie che ho presentato, ho voluto approfondire questo dialogo perché mi trovo in un momento della mia carriera in cui sento la necessità di comprendere le origini delle mie emozioni. L’oscurità, per me, non è un abisso, ma un grembo; e la luce non è una risposta, ma un passaggio. Ho lavorato cercando un equilibrio tra queste due forze, lasciando che fossero loro a guidare il ritmo delle immagini. È stato un processo di ascolto profondo, quasi meditativo, che credo rifletta perfettamente il mio stato interiore.
Il nautilus ricorre in due delle tue opere – come conchiglia in Revelation e accanto al corpo femminile in The Light Within.
Che significato ha per te questo simbolo? È un rifugio interiore o una metafora più universale della nascita e del contenere?
Il nautilus è per me un simbolo antico, meditativo. Lo vedo come una struttura perfetta, una spirale che cresce mantenendo memoria di ogni fase della sua esistenza. In Revelation rappresenta il richiamo a una verità interiore, mentre in The Light Within diventa un’estensione del corpo femminile, un rifugio che custodisce ma che allo stesso tempo invita ad aprirsi. Il nautilus è per me una metafora del viaggio verso sé stessi: contenere, proteggere, ma anche rinascere in modo continuo. È un simbolo che porta con sé delicatezza e forza, proprio come le donne che appaiono nei miei discorsi visuali.
Nei tuoi quadri, maternità, femminilità e aspettative sociali si intrecciano con la realtà.
Come vivi questa tensione nella tua pratica artistica e nella vita quotidiana, e come influenza il modo in cui racconti storie attraverso la pittura?
Essere donna in un mondo pieno di aspettative è una danza complessa. La maternità —reale o simbolica— porta con sé un peso e una luce che inevitabilmente si infiltrano nel mio lavoro. Nella mia pratica artistica vivo questa tensione quasi quotidianamente: il desiderio di libertà assoluta e, allo stesso tempo, il richiamo costante ai ruoli che la società ci impone. Dipingere diventa allora un modo per rinegoziare questi limiti, per raccontare non solo ciò che vivo, ma ciò che molte donne sentono e non sempre riescono a esprimere. La mia pittura, in questo senso, è un luogo di liberazione.
Prima della Florence Biennale, hai esposto in Texas, Marocco e Svizzera, in contesti molto diversi tra loro.
Quale eredità porti da queste esperienze internazionali? Esiste un filo invisibile che collega tutte le tue opere, o ogni esposizione racconta un capitolo a sé stante del tuo percorso creativo?
Texas, Marocco, Svizzera… ogni luogo mi ha insegnato qualcosa di diverso, non solo come artista ma come essere umano. In Texas ho percepito la forza della multiculturalità; in Marocco, la poesia del silenzio e del deserto; in Svizzera, la precisione e la calma. Credo che esista un filo invisibile che lega tutte le mie opere, ma non come una linea retta… più come un battito, un respiro che si ripete in modi diversi. Ogni esposizione è un capitolo, sì, ma appartengono tutti allo stesso libro emotivo.
Hai studiato con Manuel Piña, artista dalla forte impronta latinoamericana.
In che modo la sua visione ha arricchito o sfidato la tua formazione europea? Ti senti più artista tra due mondi o libera dai confini geografici e stilistici?
Studiare con Manuel Piña ha rappresentato un ponte tra mondi. La sua prospettiva latinoamericana, così potente e profondamente legata alla memoria collettiva, ha aperto crepe nella mia formazione europea, invitandomi a esplorare la vulnerabilità come forza. Mi sento un’artista tra due mondi, ma anche libera dagli stessi: la mia identità visiva nasce proprio da questa fusione, da questo dialogo costante tra radici e movimento.
Molti dei tuoi lavori giocano con la luce, il corpo e la natura in modi poetici e sospesi.
Come definiresti il “luogo interno” in cui nascono le tue immagini? È uno spazio di riflessione, di memoria, di sogno… o un intreccio di tutto questo?
Le mie immagini nascono in un luogo che non saprei definire con una sola parola. È memoria, sì, ma anche sogno; è riflessione, ma anche intuizione spontanea. È uno spazio dove la logica non domina: è più simile a un mare interno, in cui le idee arrivano come onde. Alcune dolci, altre più forti, ma tutte necessarie.
La Florence Biennale raccoglie artisti da tutto il mondo, eppure le tue opere sembrano creare un dialogo intimo con chi le osserva.
Quando dipingi, quanto pensi a chi guarderà il quadro, e quanto lasci parlare l’opera da sola?
Quando dipingo, non penso a un pubblico specifico. Lascio che l’opera nasca per sé stessa, con il suo ritmo e la sua voce. Solo dopo, quando la espongo, capisco che la pittura trova sempre un modo per parlare a chi la osserva. Credo che la magia stia proprio lì: nel fatto che ogni spettatore diventa co-creatore del significato.
Guardando la tua traiettoria artistica, si percepisce una continuità sottile che attraversa le tue opere più recenti e quelle del passato.
Se dovessi raccontare questo filo invisibile, come descriveresti il cuore della tua ricerca artistica?
Se dovessi descrivere il cuore della mia ricerca artistica, direi che nasce dal desiderio di comprendere l’essere umano attraverso simboli che ci appartengono da sempre —la luce, il corpo, la natura, il rito. Il mio filo invisibile è la ricerca di un equilibrio tra fragilità e forza, tra ombra e rivelazione. Tutte le mie opere, anche quelle più lontane nel tempo, parlano di questo.
In un mondo che cambia così rapidamente, come pensi che la tua pittura, che intreccia femminilità, natura e simbolo, possa dialogare con le trasformazioni della nostra società?
Viviamo in un mondo che cambia a un ritmo vertiginoso. Credo che la mia pittura possa dialogare con questo cambiamento proprio perché cerca l’essenza, non la superficie. Femminilità, natura e simbolo non sono concetti statici: sono porte attraverso cui osservare ciò che sta accadendo. L’arte può essere un luogo di pausa, di consapevolezza, di ascolto. Ed è questo che cerco di offrire.
Se potessi scegliere il prossimo luogo dove la tua arte troverà nuovi occhi, nuovi spazi, dove ti piacerebbe portarla? C’è un sogno speciale di farla arrivare in Brasile, lasciando che la tua luce e le tue storie tocchino terre lontane e nuovi pubblici?
Mi piacerebbe portare la mia arte in molti luoghi, ma il Brasile ha un posto speciale nel mio immaginario. Forse per la sua energia, forse per il modo in cui celebra la vita e la spiritualità. Sarebbe un onore condividere le mie storie
in un contesto così vibrante. Ogni nuova terra è un nuovo dialogo, e sento che il Brasile sarebbe un incontro profondamente luminoso.
Ringrazio Nadia Bussacchini per averci concesso uno sguardo nel suo mondo visivo, dove la luce gioca con l’ombra e la natura conversa con il corpo umano. Le sue opere non solo si guardano: si ascoltano, si respirano, si portano con sé. Si percepisce la delicatezza dei gesti, la forza dei simboli, la leggerezza con cui il tempo si ferma davanti a una conchiglia, a una falena, a un polpo che danza tra i colori.
Che queste immagini possano continuare a muoversi, a incuriosire, a dialogare con occhi nuovi e culture lontane; che possano trovare chi le guarda e lo sorprenda, lo tocchi, lo accompagni per qualche istante fuori dal tempo quotidiano. In un mondo che corre, l’arte di Bussacchini è un respiro profondo: silenzioso, potente, necessario.
Per rimanere aggiornati sul suo percorso, vi invito a visitare il suo sito ufficiale nbussacchini.com e a seguire l’artista su Instagram
‘Encuentro con la poeta y traductora siria Amal Fares’
Logo das Entrevistas ROLianasAmal Fares, vive en tres mundos distintos, que son los idiomas, pues es trilingüe. Su lengua materna es el árabe, habla español y también inglés. Foto – cortesía de Amal
Queridos lectores, me da mucho gusto compartir con todos ustedes una entrevista que le he realizado a una gran mujer a quien aprecio y admiro profundamente: la traductora, escritora y poeta sirio-venezolana Amal Fares. Nuestra invitada vive en tres mundos distintos, que son los idiomas, pues es trilingüe. Su lengua materna es el árabe, habla español y también inglés. Es un honor para mí presentarles esta entrevista que Amal amablemente me ha concedido.
En esta entrevista, Amal inicia contándonos lo terrible que ocurrió el pasado 14 de julio en el sur de Siria, y dice: “Siento que mi memoria se ha quemado tras el ataque a mi pueblo y a muchos otros pueblos del sur de Siria por parte de grupos extremistas afiliados al gobierno de transición”.
Es cruel e inhumano lo que las autoridades de Siria en la región de Al- Sweida ((السويداء han hecho con la población civil. Desde este medio denunciamos ante la comunidad internacional esa terrible atrocidad y exigimos que se haga justicia, castigando con todo el peso de la ley a todos los responsables de esa masacre.
Amal, es traductora, escritora y poeta ha vivido en varios países, ella comenta lo enriquecedora que ha sido su experiencia como migrante. Actualmente vive en Nueva York.
Fares nos comenta las técnicas que utilizó para aprender español cuando llegó a Venezuela, un país tan lejano y de cultura tan diferente a la suya. Aun así, ella se adaptó y nos confiesa lo especial que ha sido su vida en ese hermoso país sudamericano. Ha vivido en varios países y nos comparte también lo enriquecedora que ha sido su experiencia como migrante. Actualmente vive en Nueva York.
Siria vivió durante más de 50 años bajo una dictadura que costó la vida a miles de sirios y obligó a muchos a abandonar su tierra en busca de refugio en otros países. En diciembre de 2024 esa historia comenzó a cambiar y este año el pueblo sirio está escribiendo una nueva etapa política y social. Nuestra invitada describe al gobierno actual como ‘gangrenado’ y comenta que los resultados esperados del gobierno de transición no han sido nada alentadores.
En esta amena, diversa y entretenida charla, Amal comparte una lista de autores sirios que recomienda a todos los hispanohablantes. Querida y admirable Amal, desde estas líneas te extiendo mi más sincera admiración por tu grandiosa labor como traductora del árabe al español y viceversa. Gracias por ser ese puente entre Hispanoamérica y el mundo árabe, especialmente con Siria. Gracias, querida poeta, por haberme concedido el honor de esta entrevista y por tu amistad, que tanto aprecio.
Estimada Amal, ¿cómo fue su infancia en su natal Siria?
Esta es una pregunta que siempre he evadido porque me trae tantos recuerdos tan hermosos y dulces como tristes. Esto no era así antes de los sucesos del pasado 14 de julio. Trataba la nostalgia como una enfermedad y me esforzaba por evitarla. En cierta medida, estaba libre de ella. Puedo decir que mi inmunidad a la nostalgia era alta. Ahora, las cosas son muy diferentes. Siento que mi memoria se ha quemado tras el ataque a mi pueblo y a muchos otros pueblos del sur de Siria por parte de grupos extremistas afiliados al gobierno de transición. Ahora, la nostalgia y el recuerdo se han convertido en una forma de resistencia que surge del deseo de confrontar moralmente este odio, representado por un ataque injustificado contra civiles indefensos en sus hogares.
Ahora, quiero recordar todo del lugar donde crecí: la espaciosa casa, con su entrada, donde crece un enorme olivo, junto a un melocotón y níspero. Mi padre ansiaba cultivar todo tipo de árboles frutales imaginables: higos, uvas, moras, albaricoques, pistachos y almendras. Tengo cuarenta y tres años y he vivido en muchos países hasta ahora, y todavía no he probado nada parecido al sabor de la fruta que comía en casa. Era como el paraíso, y pasaba mis días a la sombra de sus árboles, trepándolos, sentándome a su sombra y luego comiendo su fruta. Nuestro hogar era rico, y yo era una joven que poseía una riqueza inestimable, cuyo valor solo descubrí después de irme. Para mí, Siria fue mi patria, donde nací, pero yo pertenezco a este lugar, el hogar de mi familia. Y ahora mi patria es la casa de mis padres incendiada en las llamas del odio de mis compatriotas.
¿Cómo fueron sus primeros meses en Venezuela, especialmente considerando que no hablaba español?
En mis primeros meses, volví a ser como un niño deletreando letras. Llevaba una libretita para anotar las palabras tal como las oía, con su significado y su pronunciación en árabe. A veces le pedía a una de las chicas que trabajaban conmigo que me las escribiera correctamente en español. En aquella época no había celulares ni Google, así que cada vez que se me acababan las páginas de la libreta, compraba otra. En seis meses ya había aprendido las palabras más comunes y era capaz de formar oraciones correctas. No sabía nada de ese hermoso y rico país, y me asombraba.
A estas alturas, puedo decir que conocía Venezuela mejor que Siria, quizás porque salí de Siria muy joven y aún no había formado mi personalidad. Era adolescente. Al llegar a Venezuela, mi historia comenzó conociendo el país más hermoso en el que he vivido. Le debo mucho: allí aprendí el idioma más hermoso del mundo. Amaba a su gente humilde, alegre y libre.Incluso ahora cierro los ojos e imagino esa montaña que domina nuestro pequeño pueblo de Bajo Guanape, al este de Anzoátegui, donde viví los primeros años. Era un pueblo olvidado y tranquilo, donde trabajaba y cuya gente amaba. Éramos muy pocos paisanos; todos se conocían en ese pequeño pueblo. Solo había una calle principal, la calle Bolívar, con algunas tiendas y una pequeña plaza.
Lo que más me sorprendió en mis primeros días de llegada fue el calor y la lluvia: lluvias torrenciales que duraban días y un calor constante casi todo el año. Había innumerables bosques, senderos entre las montañas e infinidad de animales. La naturaleza era impresionante y la gente amable y sencilla. Lo extraño mucho. Venezuela tiene un lugar muy especial en mi corazón. Ese país fue testigo de la transformación de mi personalidad, de mi desarrollo, y me brindó la fuerza, el amor y la libertad que anhelaba.
Hoy, tras años de ausencia, todavía lamento su condición, cómo era y cómo se ha convertido bajo el gobierno de Maduro. Lo vaciaron de su gente, lo saquearon y lo convirtieron en un país de refugiados por primera vez en su historia, después de haber sido un refugio para quienes huían de la opresión en toda Latinoamérica. Hubo esperanza a principios del pasado año con la candidatura de Edmundo González, tras la prohibición de la brillante María Corina Machado, pero el gobierno la abortó y destruyó una esperanza más de recuperación para este amado país.
¿Cómo vivió el proceso de emigrar, desde el punto de vista geográfico, cultural y también del idioma?
El lugar y la geografía han jugado un papel fundamental en mi vida y han sido un factor clave tanto en mi carrera como en la formación de mi personalidad. Mudarse de Siria a Venezuela, a finales del siglo pasado, supuso un cambio radical. No borró mi identidad siria ni me convirtió en una venezolana natal, sino que añadió a mi identidad una riqueza lingüística, cultural y cognitiva. Enriqueció mi vida y me convirtió en una personalidad integral que combina ambos lugares. Para mí, eso es desarrollo y apertura, y quizá la inmigración sea precisamente eso: el impulso a conquistar nuevos horizontes, a ampliar conocimientos y a dirigir nuestras vidas hacia un rumbo mejor.
Gracias al aprendizaje del español construí mi vida profesional, que se fundamentó en él. Más tarde, con mi segunda inmigración, aquí en Estados Unidos, experimenté otra transformación completamente distinta. El idioma, por supuesto, fue decisivo en la manera de vivir, en el estilo de vida y en el estudio. Era un mundo diferente al que había experimentado en mis dos países anteriores, aunque mantuve aquella personalidad compuesta, a la que se añadió una tercera dimensión con la apertura de nuevas puertas y oportunidades.
Cada vez soy más consciente de esta división en mi personalidad, de que son tres caminos distintos y de que en cada uno de ellos hay un universo de experiencias que debo recorrer para reencontrarme conmigo misma. Es como si cada vez que aprendo un nuevo idioma me distanciara de mi antigua yo durante un tiempo, hasta completar la experiencia y volver a ella. Me esfuerzo por unificar estos tres caminos, pero a menudo fracaso: cada mundo me atrae de un modo distinto, hasta el punto de que, a veces, desearía haber aprendido solo uno.
Una persona monolingüe puede concentrarse con facilidad en completar sus proyectos, mientras que una bilingüe o trilingüe no siempre lo logra, porque cada nuevo idioma que aprende ocupa espacio en su energía, en su memoria y en su mente. Concentrarse en un solo camino o proyecto se vuelve más difícil y requiere una gran determinación para culminarlo. Sin embargo, por otro lado, sé que saber idiomas es algo profundamente hermoso.
Usted habla tres idiomas: árabe, español e inglés. La última vez que hablamos por teléfono, noté que mezclaba palabras en árabe e inglés. ¿Cómo logra mantener el control de cada idioma siendo trilingüe?
Sí, es cierto. Cuando el inglés entró en mi vida, las cosas se complicaron. Al principio, tras llegar a Estados Unidos, había una barrera entre el idioma y yo. No me gustaba y no intenté desarrollar una buena relación con él, ya que estaba muy ocupada con los proyectos de traducción del español. No permití que se integrara en mi mente ni en mi ser como lo hizo el español, lo que retrasó ligeramente que alcanzara un dominio del inglés al nivel del español. Podría decirse que me vi obligada a aprenderlo, ya que comencé mis estudios y luego empecé a trabajar en la universidad, lo que me puso en contacto constante con él. Hubo una etapa en la que traducía una obra del español al árabe y, al mismo tiempo, tomaba mis clases del semestre de primavera en la universidad. Fue una de las más difíciles, ya que lidiaba con tres idiomas a diario. Sentía mucho estrés y no exagero cuando digo hasta dolor en el cerebro.
Más tarde, aprendí y leí sobre el área de Broca, en el lado izquierdo del cerebro, y sobre su alta actividad en las personas bilingües. A veces me bloqueo cuando quiero hablar en uno de estos idiomas (como pasó durante nuestra conversación), porque mi memoria evoca la palabra en los otros dos, como en una carrera que termina con el ganador siendo el más rápido y quizá el más usado. He leído mucho sobre este tema y he comprendido mejor lo difícil que puede ser para las personas bilingües descifrar y acceder al significado en cada lengua. De hecho, a veces pierdo el control del idioma y me encuentro hablando con frases confusas compuestas por tres idiomas, sobre todo cuando hablo con mis hijas en casa, ya que ellas también los entienden.
¿Qué autores árabes y latinoamericanos han influido en su obra literaria?
El primer libro que leí fue el libro de cuentos indios Kalila y Dimna, en la traducción de Ibn al-Muqaffa‘, que hojeé en la biblioteca de mi padre. Recuerdo su gran tamaño, su cubierta de cuero negro y el texto dorado de la portada. Como toda mi generación, leí a Mahmoud Darwish, Nizar Qabbani, Elías Khoury, Mamdouh Azzam, Firas al-Sawah, Salim Barakat, al-Jahiz e Ibn Rushd. También leí algunos libros de Lenin que se encontraban en la biblioteca de mi padre. Leí muchos más, aunque ahora no los recuerdo todos.
Entre los escritores latinoamericanos que empecé a leer con frecuencia, con quienes inicié mi trayectoria como traductora al traducir artículos, se encontraban Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, José Saramago, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Julia de Burgos, Alberto Manguel e Isabel Allende. Además, los escritores que traduje sus obras como Ernesto Sábato, Laura Restrepo, Fernando Arrabal y otros. en estos días leo una novela de la escritora cubana Wendy Guerras, se llama domingo de revolución es muy buena novela.
¿Qué puede contar sobre su experiencia el haber traducido al árabe el libro El escándalo del siglo, de Gabriel García Márquez?
¿Quién no ama a Gabo? Pocos escritores han sido tan queridos como él, y cada encuentro con su obra es un homenaje a su espíritu y grandeza. Así es como abordo todo lo que leo o traduzco de Gabo. Al traducir esta obra, aprendí mucho, ya que este libro es una recopilación de sus ensayos que abarcan el período comprendido entre los años cincuenta y los ochenta, y contiene abundante información sobre esa época.
En aquel entonces, estaba investigando los acontecimientos en Colombia durante los años cincuenta, y la obra me ayudó a reconstruir algunos hilos. A través de ella, aprendí sobre muchos sucesos y figuras políticas y, en consecuencia, sobre la historia de Latinoamérica en aquel momento. Con cada artículo, que sumaban cincuenta, mis conocimientos se ampliaban y se aclaraban lagunas en el mosaico que antes desconocía. Me impulsó a leer más y a ampliar mi horizonte de lectura, completando así un área de esta rica historia latinoamericana que hasta entonces me era ajena. Gracias a esa experiencia también conocí a otros escritores, como el gran Rómulo Gallegos y su obra maestra Doña Bárbara, entre otros. Más tarde, cuando sus herederos lanzaron la serie de Netflix Un año de soledad, vi los episodios poco después de terminar de traducir el libro y escribí un largo artículo al respecto. Casi todo el último año lo he dedicado exclusivamente a Márquez, y esto es lo más hermoso que me puede pasar como traductora: experimentar una inmersión total en la obra de Gabo, ya sea en el texto, en el cine o en la ficción.
¿Qué significa para usted ser miembro de la Asociación Estadounidense de Traductores (ATA), de la sociedad de honor Phi Theta Kappa (PTK) y de la Syrian Writers Association?
De hecho, mi motivación para unirme a la Asociación Americana de Traductores fue la necesidad de pertenencia: sentirme parte de una comunidad de traductores, algo que no había encontrado en el entorno cultural árabe. Me animaron su excelente organización, el gran número de miembros y las oportunidades que ofrece. La asociación otorga certificados reconocidos tras un exigente examen de traducción, disponible en casi todos los idiomas.
Además, organiza conferencias que permiten impartir ponencias y conocer a profesionales de todo el mundo, lo que abre amplias perspectivas en el campo de la traducción. En cuanto a Phi Theta Kappa, ingresé gracias a mi excelencia académica en la Universidad de Monroe, tras obtener un alto promedio en mi primer año de estudios en humanidades y ciencias. La sociedad ofrece becas, reconoce a los estudiantes destacados y les brinda orientación en diversas áreas.
Fundada en 1918 en Misisipi, es la sociedad de honor oficial de los colegios comunitarios en Estados Unidos. Su objetivo es honrar la excelencia académica, fomentar el liderazgo y el servicio comunitario, además de brindar oportunidades de investigación y becas. A lo largo de su historia, ha formado a miles de líderes que han influido en la política, la investigación y la educación. Ambas sociedades son fundamentales porque me han brindado un verdadero sentido de pertenencia, con beneficios tanto personales como profesionales. Para una estudiante internacional como yo, significan pasar de ser una extraña en una sociedad distinta a integrarme en una comunidad que reconoce y valora la diversidad, abriéndome así las puertas al éxito.
En cuanto a mi afiliación a la Asociación de Escritores Sirios se basó en el encargo de uno de sus fundadores para formar parte del equipo de la Secretaría General y, posteriormente, del Consejo Asesor. La asociación se fundó en Londres en 2012, al comienzo de la revolución siria, como una alternativa democrática a la Unión de Escritores oficial de Damasco. En aquel entonces era una organización prominente, con el escritor Sadiq Jalal Al-Azm como editor jefe, junto con un grupo de reconocidos escritores sirios que siguen comprometidos con la publicación de la revista tras la caída del régimen, a pesar de que su orientación se ha vuelto más literaria que política.
Creo que, en algún momento, tenemos esa necesidad de formar parte de alguna institución o asociación, pero, para mí, estas son afiliaciones temporales que cambiarán con el tiempo.
Tras cinco décadas de dictadura, en 2025 Siria dio la bienvenida a un nuevo presidente, Ahmed al-Charaa. ¿Cómo evalúa usted este cambio con la nueva administración? Además, ¿cuál es la situación social, económica y política actual en Siria bajo el gobierno de al-Charaa?
Qué difícil es escribir sobre Siria hoy. Es como intentar describir una herida abierta. ¿Cómo hacerlo? Esa imagen se aplicaba a la Siria de Asad, pero la Siria post-Asad es decir, la Siria bajo el gobierno de al-Charaa (Al-Golani) se ha gangrenado. Es, a mi juicio, la descripción más precisa de la situación actual. Siria sufrió enormemente durante el gobierno de Asad, y cuando cayó, los sirios de todo el mundo lo celebramos, tanto en la diáspora como en los países de refugio.
Sin embargo, aquella caída estuvo envuelta en un halo de misterio, por la sorprendente forma en que ocurrió: la desaparición de Asad y la retirada repentina de sus soldados. Todo indica que hubo algún tipo de acuerdo para que lo sucedido se desarrollara de ese modo. Ocho meses después, Siria no ha experimentado ningún cambio positivo real. Es cierto que la maquinaria represiva de Asad se detuvo, pero tristemente fue reemplazada por otra aún más distorsionada y extendida, basada en la exclusión religiosa y sectaria. No existe un horizonte confiable con el gobierno interino, que actúa como si fuera permanente, mientras su presidente ha modificado deliberadamente la constitución para otorgarse más poder.
Un reciente informe de la ONU publicado el mes pasado sobre los ataques contra la comunidad alauita en la zona costera, en marzo de este año, reveló que las fuerzas del gobierno sirio cometieron crímenes atroces contra civiles, justificándolos con el pretexto de que eran remanentes del antiguo régimen. Sin embargo, la realidad es mucho más grave: lo que expuso el informe, corroborado por los testimonios de los sobrevivientes, muestra grabes ataques y ejecuciones contra civiles que constituyen crímenes de guerra.
¿Podría hablarnos sobre la situación actual de la guerra en Siria, especialmente en relación con la comunidad drusa, y cómo esta crisis afecta la vida de los civiles?
Esperaba, como todos los sirios de todas las corrientes, que tuviéramos un auténtico período de transición con elecciones libres y justas, catorce años después del estallido de la revolución. Sin embargo, no fue así. El gobierno actual no ha sabido adaptarse a la diversidad sectaria de Siria y, además, arrebató la revolución a sus propios impulsores. Hoy lo que ocurre es la monopolización gubernamental de la constitución y de la vida en general.
El 14 de julio, miembros del Servicio General de Seguridad, el Ministerio de Defensa y otros grupos, incluidas tribus beduinas, perpetraron un ataque aterrador contra aldeas drusas de la gobernación de Sweida. Fue un asalto coordinado y planificado, con el ejército presente y equipado con tanques y artillería pesada. El pretexto fue desarmar a una facción vinculada al jeque druso al-Hajari, quien desconfiaba de las intenciones del gobierno interino tras los sucesos costeros.
Al-Hajari rechazó que Sweida fuera tratada como una minoría y exigía elecciones y un estado laico que respetara la diversidad y garantizara los derechos de ciudadanía, algo que el gobierno consideró un desafío. Las fuerzas comenzaron bombardeando aldeas cercanas a la frontera con Daraa, luego lanzaron una invasión terrestre nocturna. Pero no se dirigían a combatir a esa facción: entraban casa por casa, matando a quienes encontraban, saqueando a los residentes, despojándolos de joyas, teléfonos y dinero, y después incendiando sus hogares. Humillaban a las familias y se recreaban en el asesinato. Muchos huyeron antes de que las fuerzas llegaran a sus pueblos; quienes no pudieron, fueron alcanzados en sus refugios. Hasta el momento, 36 aldeas han sido despobladas, sus habitantes asesinados y sus casas quemadas,entre ellas estaba la de mis padres, en la aldea de Al-Mazra’a, al oeste de Sweida.
Mi madre escapó por poco de una masacre en el barrio donde se había refugiado, en la ciudad, en la casa de un familiar, el día en que las fuerzas del Servicio General de Seguridad irrumpieron en la casa de huéspedes de los Radwan —una familia conocida en Sweida— y asesinaron a todos los presentes.
Ese día, mi madre, mi hermano y su esposa —también de la familia Radwan— tuvieron apenas unos minutos para huir del barrio antes de la llegada de las tropas. Buscaron refugio en la casa de unos familiares cerca del hospital, donde pasaron una noche de terror tratando de escapar de los soldados asesinos, quienes también atacaron salvajemente el hospital y las áreas cercanas. A la mañana siguiente lograron huir a otra ciudad, y para llegar hasta allí tuvieron que recorrer largas distancias a pie.
Todavía recuerdo la voz entrecortada de mi hermano aquel día por teléfono: «Quizás tengamos que huir a las montañas, a una zona incomunicada, si siguen avanzando». Lo que más me duele ahora es que ellos nunca me lo contaron. Todo lo que me llegaba de ellos, cuando podían comunicarse por internet, era un texto muy corto: «Todavía estamos bien», hasta el día en que les pedí que lo escribieran para presentarlo como una evidencia formal.
Hoy, en la primera semana de octubre, mi madre sigue desplazada; es la primera vez, en sus setenta años, que abandona su hogar para salvar la vida. Permanece firme, pero siempre repite: «Besaré la tierra de mi casa cuando regrese. Besaré los árboles y las piedras. Allí están nuestros recuerdos, tus recuerdos, tu infancia». Ella no sabe cuántas veces he llorado desde que se vio obligada a marcharse. Cada vez que imagino la casa en llamas siento que la nostalgia me consume.
La biblioteca en el recibidor; las fotos de mi padre y de mi hermana fallecida; mi propia foto a los diecisiete años colgada por mi madre en la biblioteca; la caja con papeles viejos y las imágenes en blanco y negro de mi padre en su juventud (tomaba selfis décadas antes de que existieran). Las reuniones matutinas en la terraza, el sabor de higos y uvas frescas al amanecer, nuestras voces atrapadas entre las paredes, nuestras risas y secretos… ¿Cómo olvidar que todo aquello se perdió entre las llamas?
Aquellos monstruos entraron con la lógica del genocidio. Cortaron el internet en toda la provincia y ni siquiera el hospital se salvó: ejecutaron a pacientes y asesinaron a personal médico. Mi primo, que estaba de guardia en el laboratorio esa noche, huyó bajo el fuego de la artillería hasta la casa de nuestra prima, cercana al hospital.
Hoy solo deseo que mi familia y toda la gente de Sweida puedan regresar a sus hogares, porque sus vidas están paralizadas desde aquel día. Muchos han perdido familiares; otros ya no tienen sustento ni parientes a los que acudir. El asedio impuesto por el Estado desde el primer día persiste: la carretera a Damasco fue cerrada, se prohibió la entrada de alimentos y estalló una crisis de agua al paralizarse los pozos por la falta de combustible. Luego vino la escasez de pan y el alza desorbitada de precios. El gobierno no se detuvo en la masacre, sino que extendió el asedio a todos los aspectos de la vida. Los más vulnerables, los enfermos de cáncer comenzaron a suplicar ayuda porque no podían viajar a la capital para recibir tratamiento y las dosis en Sweida se agotaron.
Este crimen de Estado contra el pueblo de Sweida fue ignorado en el resto de Siria. No se organizó ni una sola manifestación de condena. El miedo ha vuelto a apoderarse de la gente, y lo ocurrido destruyó cualquier esperanza que la transición pudiera haber ofrecido.
Un informe de Amnistía Internacional reveló la magnitud de las violaciones cometidas en el ataque de las fuerzas de seguridad pública, llevado a cabo con conocimiento y bajo la dirección del gobierno, contra la ciudad de Sweida y sus aldeas.
Traducir poesía es una tarea que no todos los traductores pueden o desean asumir. Para comenzar, ¿qué poetas sirios contemporáneos recomendaría a los lectores hispanohablantes?
No pretendo haber leído a todos los poetas sirios contemporáneos ni me considero la voz autorizada para juzgar su calidad. Para mí, buena poesía es todo aquello que logra estremecerme como lectora, sin importar su forma o género. He leído a Pablo Neruda, Julia de Burgos y Rafael Cadenas con el mismo entusiasmo con que me he sumergido en los versos de Mahmoud Darwish, Unsi al-Hajj y Amal Dunqul.
Para mí, la poesía es un ritual íntimo, y nunca imaginé que cometería la locura de traducirla. Sin embargo, lo hice de manera espontánea, sin ningún plan previo. En cualquier libro de poesía que tenía, solía traducir en letra pequeña los poemas que me gustaban: si estaban en árabe, los traducía al español, y viceversa. Así empecé a traducir poemas que me gustaban de algunos poetas sirios.
No les ocultaré que me sentía aterrada y, a menudo, me detenía para reprochármelo, porque traducir poesía es una tarea extremadamente difícil. Un poema nunca puede traducirse sin perder algo de su esencia, pues la poesía es más un sentimiento que un lenguaje. Aun así, continué, quizá porque me atrae enfrentar lo difícil y desafiante, pero también porque sentí que era un deber moral: habría sido egoísta quedarme con esos poemas sin traducirlos, cuando tan pocos poetas sirios han sido vertidos al español.
Con el tiempo, recibí numerosos mensajes de lectores hispanohablantes que expresaban su gusto y admiración tanto por mi trabajo como por la poesía siria, y fueron ellos quienes me dieron el verdadero motivo para seguir adelante. Hoy, tengo lectores en varios países de América Latina, y eso me confirma que la poesía también construye puentes invisibles entre mundos distantes.
Comencé a publicar mis traducciones en la revista mejicana circulodepoesía, que me abrió las puertas gracias al apoyo del poeta sirio Akram Alkatrib y de los poetas mexicanos Álvaro Solis y Alí Calderón. Allí publiqué traducciones de poemas de Riyad al-Salih al-Hussein, un poeta cuya dulzura deja una huella imborrable tras la lectura. Luego siguieron textos de Muhammad al-Maghut, Sanía Saleh, Monzer Masri, Akram Alkatrib, Tammam H Hunaydi, Khalaf Ali AlKhalaf y Faraj Bayrakdar.
Tengo aún una lista más amplia de poetas pendientes, pero como traductora literaria de profesión, traducir poesía es para mí un ejercicio de placer y renovación que practico en los intervalos: esos momentos de respiro entre un libro recién concluido y otro que estoy a punto de emprender.