Bailando

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema ‘Bailando’

(Mi homenaje a la canción popular argentina
CEBANDO MATE)

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
Una pareja mayor de aspecto feliz baila en la plaza de un pueblo pintoresco y soleado. El hombre lleva una bufanda roja y la mujer un vestido floral, y están rodeados de edificios de estuco con tejados de terracota,
https://gemini.google.com/app/eb89841882115720?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all

Mi niña amada
mi amada niña
suenan las campanas de la iglesia
hoy es lunes
bailemos juntos en el lugar de siempre
donde no falta la ternura.

Bailemos como nunca
… como siempre
la longitud del temblor de tu brazo
sobre mis hombros
mi brazo de madera azul
aderido al claro de tu espalda
mas rosa tus mejillas
al roce de mi aliento
colibríes nuestros cuerpos
más colibríes nuestros pies
para volar al ras de las flores.

Mi niña amada
mi amada niña
sobre nuestra sombra nuestro baile
sobre nuestras primaveras tu inocencia.

La tarea de la escuela
llevará nuestra alegría
bailando
“CEBANDO MATE”
bailando
“CEBANDO MATE”

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




La noche

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema ‘La noche’

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
https://gemini.google.com/app/8a8a51a1197d13a3?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all

La noche llega
como cuando llegan los amantes
besándose
palpándose
gastándose
chiche en las paredes
deslizándose por los corredores
tocando las aldabas
husmeando las ventanas
metiéndose por las rendijas.
Llega con zapatos rojos de tacones altos
silencio de ojos
como el interruptor cuando se apaga la luz
los labios pura incandescencia
el cuerpo carne oscurecida
con olor a envolturas de chocolate parisino.

Cuando llega
se adueña de nuestros aposentos
del poema amor que el día fue pura coca-cola
la noche se come la ciudad entera
un loco con las sombras
hace barcos de papel para cruzar los mares
un ángel azul pasa por el ojo de una aguja
y entra al reino de los hombres
sobre las sábanas de mi lecho
pétalos de amapola
pisadas de camellos milenarios…

Cuando está aquí
cuando ya nos tiene
una corona de vinos
nos desangra las sienes.

La noche
péndulo en el reloj de la vieja catedral
suena sonidos duros
fríos
al abrirse las mismísimas puertas
de colores subterráneos
golpes fuertes
para despertar a Dios de su silencio.

Sombras de luz la noche
para ver el nacimiento
la muerte
la opereta negra
la danza de su vientre oscuro.

Sólo ella
el minotauro
que nos atrapa en este laberinto de concreto
la pequeña reina
que me da su imperio
los cuerpos en pleno gozo
la misma pequeña reina Isabel
sentada al borde de mi cama
leyendo este poema…

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




Das palavras

Humberto Napoleón Varela Robalino

‘Das palavras’

(Para Paco Literatura em sua dimensão cósmica)

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
Imagem criada pela IA do Gemini – https://gemini.google.com/app/51eb914f4694edc8?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all

Con el despertar de los sentidos
… de los instintos
vinieron las palabras
Y crecieron en la erranza
entre sonoras mordeduras de manzanas
lentos pasos en la nieve
espejismos sedientos en los desiertos
acrobacias de ballenas jorobadas
telarañas consteladas en el cielo.

Y florecieron
cuando los niños imitaron el canto de los pájaros
la alegría de la lluvia
lo crocante del algodón de azúcar.

Y crecen
innumerables crecen
entre las manos y la dócil arcilla perdurable
entre gestos melindrosos que reinan los tejidos
entre vasijas de redondos sorbos.

Y se multiplican como panes
como peces
como enjambres de mielosos neologismos.

Las palabras tienen vida
danzan
se enamoran
también se ponen tristes
se convocan para calentar las calles
se recuestan en la hierba para maravillarse del trabajo de la hormiga.

Las cosas llegaron sin sus nombres
como todas las semillas
para alimentar por igual a los dioses
y a los hombres
como el silencio para llenar la solead de los templos
como el frio de las criptas para llenarnos la memoria.

Las palabras son imagen y semejanza de los sueños
sonidos pegados a los labios
grafías escritas en el tiempo.

Cuando en la torre de Babel
sonaron en desconcierto las trompetas
en estampida las palabras
se regaron por la Tierra
fueron libres para liberar al hombre
y el amor se aferró a la punta de la lengua.

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




La niña de la bufanda roja en bicicleta

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema: ‘La niña de la bufanda roja en bicicleta’

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino

A MARTA OLIVERI inmensa escritora argentina postulada
sapem al Premio Nobel de Literatura 2024

Foto: Arquivo de Humberto Napoleón Varela Robalino
Foto: Arquivo de Humberto Napoleón Varela Robalino

La niña de la bufanda roja en bicicleta
mariposa
gaviota
lluvia
brisa
amor
paz
libertad
poesía
va por las calles de Buenos Aires
por esas calles pintarrajeadas de eufemismos
abarrotadas de los caraduras de siempre
mientras en los portales bosteza el desamparo.

Las ruedas de la bicicleta giran
como gira el mundo
los pedales de la bicicleta giran
como los planetas en el cosmos .

Cañas de azúcar las piernas de la niña
fibrita azucarada el cuerpo de la niña
en las iglesias ángeles inmóviles
de salobres alas.

A quién le importa la memoria en este siglo
si a diario tropezamos con la misma piedra
otras veces nos damos con la piedra entre los dientes
otras veces es amnesia prematura
solo la niña en bicicleta rodea el Obelisco
inmensa bandera su bufanda roja
cubre la soledad de esa fría arquitectura.

La niña es ternura y proclama
en la Plaza de Mayo vestida de pañuelos
es voz junto a las voces roncas de las madres
es puño junto a los puños que golpean
la negra lápida del tiempo
y desde adentro
fémures en llamas golpean las conciencias.

En San Telmo
en Palermo
allá en La Boca
y el Retiro
en Belgrano
y en todas las barriadas bonaerenses
hay un girasol tan grande
como la sonrisa de la niña
que jira en torno a la esperanza.

La niña de la bufanda roja
en bicicleta
vuelve a casa
la mariposa vuelve a ser crisálida
la gaviota huevo azul en “El Nuevo Génesis”
el agua de lluvia vuelve a calmar la sed en el desierto
la brisa a ser caricia
el amor siembra y cosecha en abundancia
la paz vuelve a ser condición humana
la libertad a ser resurrección eterna
la poesía vuelve al hombre a redimirlo.

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




Eva

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema ‘Eva’

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
Imagem criada pela IA do Gemini - https://gemini.google.com/app/c2f62125f769706d?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all
Imagem criada pela IA do Gemini – https://gemini.google.com/app/c2f62125f769706d?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all

Cuando la simiente

fue rocío

el rocío llamó a EVA

para amarla

y la amó bajó la sombra del árbol de la vida.

El hilo de que pendía la manzana

fue cortado de un aletazo por la ternura.

Los huesos de EVA

se alargaron

las caderas campanas enormes

repicaron

los senos repletos de miel

endulzaron los labios.

EVA

desde entonces

principio y fin

de la ESPECIE. 

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




Concierto de Aranjuez

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema ‘Concierto de Aranjuez’

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
Imagem gerada pelo ChatGPT - https://chatgpt.com/c/69f2c483-074c-83e9-a20c-3d8154785a59
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69f2c483-074c-83e9-a20c-3d8154785a59

Los murmullos de Dios
y la levedad de sus pasos
no son nada extraños
en los Jardines de Aranjuez
así como también no son nada extraños
los susurros de ternura
y la lluvia de sonidos libres, libres, libres…
del ‘CONCIERTO DE ARANJUEZ’

Hombre que estas diseminado
en la faz de la Tierra
escucha el ‘CONCIERTO DE ARANJUEZ’
para que jamas lo olvides:
bien aventurados los oídos que lo escuchan
bendecida la memoria
que recuerda a Joaquín Rodrigo
que levantó esta catedral de sonoridad eterna
con el barro oscuro de sus ojos…

Los pájaros de fuego que emigraron
retornan al cielo que un día les arrebató el llanto
y los metales dulces
vibran a imagen y semejanza de los besos
el agua de la lluvia entona nuevos cantos a la vida.

Con los pies descalzos de la distancia
camino por los andenes de los Jardines de Aranjuez
sintiendo las raíces de los rosales
apretar mis ojos hasta ver las lágrimas
mi soledad palpita en el agua de las fuentes
el sudor del hombre
crece ante los misterios de la muerte
palpo la tristeza que los rostros transfigura
oigo al dolor gritar, gritar, gritar…

Mientras escucho el ‘CONCIERTO DE ARANJUEZ’
mi soledad rompe la piedra
de los ojos misteriosos de la esfinge
mis manos palpan las diminutas cosas
con el calor de mi cuerpo
para que en la primavera
no falten mariposas.

En la sequedad de mis ojos
los caracoles sin tiempo
repiten los murmullos
y la levedad de los pasos de Dios
repiten los susurros de ternura
y l los sonidos libres, libres,, libres …
del ‘CONCIERTO DE ARANJUEZ ‘.

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook




Ángeles de cera

Humberto Napoleón Varela Robalino

Poema ‘Ángeles de cera’

Humberto Napoleón Varela Robalino
Humberto Napoleón Varela Robalino
Imagem criada pelo CharGPT - https://chatgpt.com/c/69ef7c11-1370-83e9-9a97-7f51f22d4d66
Imagem criada pelo CharGPT – https://chatgpt.com/c/69ef7c11-1370-83e9-9a97-7f51f22d4d66

                 Por los corredores

del ‘Hospital de las Hermanas de la Caridad’

                            corren

                            vuelan

                    ángeles de cera

                     diluidos rostros

                            frágiles

             tan frágiles como la alegría

                              duros

            tan duros como los inviernos

                         líneas azules

                 palabras fragmentadas

                    que rozan el silencio

                       lápices de colores

           que pintan en el aire los aciertos.

                           

Ángeles

                           sin sueño

                descalzos como el agua

      vestidos a la usanza de los cruzados

                            ángeles

                     ojos pedernales

             para perforar la indolencia

             manos ilesas sobre el fuego

                    caracoles las orejas

            para oír el retorno de la infancia.

                     

Por los corredores

del ‘Hospital de las Hermanas de la Caridad’

                           van y vienen

                       los ángeles de cera

                      no necesitan brújula

  saben con certeza donde está el Paraíso

                      no necesitan reloj

 saben simplemente que late el corazón.

Humberto Napoleón Varela Robalino

Voltar

Facebook