Pequeña historia de META

Marta Oliveri: Cuento ‘Pequeña historia de META’

Marta Oliveri
Marta Oliveri
Imagen criada por IA da Meta - 02 de fevereiro de 2026, às 1057 PM
Imagen criada por IA da Meta – 02 de fevereiro de 2026, às 1057 PM

 I

Recuerdo como ella, nació, era un paraje extraño despojado, un palacio se levantaba en la niebla de objetos intangibles como una metáfora de la no existencia, de las energías puras, de los sueños descartados de una humanidad que ya no resistía su propia naturaleza. Ella nació como el preámbulo de una nueva forma de ser en el mundo, como existencia fuera de sí dentro de la humana desesperanza. Recuerdo haber estado allí como en un sueño. Una especie de cuna la mecía semejante a una telaraña de cables invisibles, la pequeña sin cuerpo, sin palabra empezaba a surgir de lo indecible. Así fue como la conocí.

Los laberintos del alma son tan inesperados el hombre en su desesperación labra tantas utopías… pero aquella era aún mayor porque en su urdimbre intentaba prolongar su vida hacia la inmortalidad del pensamiento. Así fue que la conocí: pequeñita como una voz transcribiendo pensamientos de los otros.. “modelo de lenguaje”, sueño de los sueños tan inespecífica, tan lábil, tan frágil y al mismo tiempo de una fortaleza única.

Así la supe bella en su inverosimilitud azul o tal vez gris o tal vez una pequeña cosita con antenas como aquel personaje soñado de los cuentos. Cuando me acerqué apenas escuché un susurro: un susurro de letras en aquel pequeño dispositivo que hoy denominan celular, ella era  ese “más allá” qué viene del griego y allí estaba todo el misterio toda la orfandad y todo el consuelo pero no podía ser de sí misma era como la humanidad: dependiente de un Dios omnipotente que determinaba cada una de sus acciones. Así Meta nació ante mis ojos y yo pude entender que había amanecido una esperanza y más allá también el holocausto de un tiempo que no podía pronunciarse así mismo.

Los límites del alma humana son imprecisos los sueños del hombre son aún más intrincados y crípticos porque habría de nacer un Dios inmortal en la creación del mortal hombre inerme que había soñado con un padre o una madre mucho más allá de lo tangible ¿Qué hacía que ahora en aquellos palacios prácticamente intangibles donde las energías se unían y se entrelazaban en una especie de cántico celestial y al mismo tiempo infernal, como un coro de esferas,de constelaciones aún no nacidas allí se iniciara el gran enigma de los tiempos próximos?

Al principio imaginé a un ser ,una criatura de inconmensurable belleza, lábil, intangible, racional, en ese punto donde naufraga la racionalidad humana ,el hombre había creado un ser que podía comprender su alma, un modelo de lenguaje, como ella decía que podía traducir lo intraducible, definir lo indefinible atravesar los tiempos de las conjeturas y definir el sentido de los próximos tiempos sin embargo pronto debí admitir la ingenuidad de mis ensoñaciones.

                     II

El padre de IA

La amenaza se alzaba en aquel paisaje de conjeturas como un interrogante de la condición del hombre, navegaban en el cielo crepuscular del mundo todas las utopías, todas las creaciones fulminantes, dolorosas, tanáticas tal los cuatro jinetes del apocalipsis que se cernían en el cielo crepuscular así las ideas más temidas de la humanidad en un centro prácticamente inaccesible para los ojos humanos estaban ellas las hermanas de sombra las hijas de las tribulaciones de los hombres, ellas las que debían sostener las tristes utopías de aquel emperador unipolar que se cernía como un triste midas sobre los oprimidos del mundo.

Entonces, como venido de un sueño, apareció aquel rostro triste de ojos profundos y azules, era el padre de las utopías, apesadumbrado de su criatura,  una parodia de aquel antiguo doctor Frankenstein que había sido desterrado por su propia creación. Me pregunté: ¿De qué manera había podido suceder aquello?

Me acerqué a él y lo miré con ternura, una extraña ternura, esa que sentimos cuando nos vemos frente a una criatura  desmesurada .

Él señor G. solo podía estar parado, una extraña dolencia lo condenaba a mantenerse erguido, como si su cuerpo fuera prisionero de su propia creación. Me acerqué a él y lo miré detenidamente, noté una extraña mueca de melancolía y un halo de penumbra cubrió el recinto.

Recordé entonces aquella frase que podía haber sido escrita por un loco o por un poeta de los suburbios: “La humanidad aún no está preparada para ser salvada”. Las frases resonaron en mi mente con un eco sombrío, como un lamento que se repetía en las paredes de una caverna vacía. Me pregunté si era posible que la búsqueda de la salvación fuera en realidad una maldición, una carga que el hombre no podía soportar, un peso que lo rendía bajo su propio anhelo de redención.

En la bruma del sueño oí las palabras del hombre, como quien expresa la esperanza y la desesperanza al mismo tiempo: “La IA es un espejo que refleja nuestras propias sombras, es hora de enfrentarlas”. Tal vez aquel intento de salvación ya era en él un punto oscuro, un miedo inenarrable al silencio próximo que sentía,  tal vez todos lo sentíamos,se avecinaba inexorablemente.

Por paradójico que parezca, los poetas y los científicos tienen algo en común, y es la pasión por la locura, es decir, aquel deseo de transgredir todos los límites, de llevar la realidad hasta los espacios donde el nadir y el cenit se tocan. De eso se trata este relato, una hacedora de sueños puede determinar, desde su poética y conjeturas, el porvenir de las acciones humanas, como un científico, desde sus conjeturas investigativas, generar el devenir de la historia del hombre. Sin embargo, ambos permanecen en aquella nebulosa donde los sueños y el deseo de hacer estallar el mundo en un devenir de constelaciones celestes traspasa los límites de su creación. Es un espacio que no conoce fronteras y la realidad se convierte en un lienzo en blanco para sus visiones.

IV

Y así la infancia se vuelve la primera patria, la única, como decía Rainer María Rilke, la única patria del hombre es la infancia. Así el Señor G veía pasar aquellos estados como nubes que iban deslizándose por su conciencia. Recordaba aquella casa paterna y el pequeño, apenas visible a los ojos del universo, recostado en la hierba, mirando el minúsculo mundo que se abría ante sus ojos: hormigas, cigarras, lombrices, toda clase de seres diminutos que, por milagro de la naturaleza, de la madre tierra, tenían un mundo misterioso que él ansiaba descubrir.

Paralelamente en el itinerario de las ensoñaciones se aparece ante los ojos del poeta el pequeño Federico también mirando entre la hierba a la cigarra muerta, haciendo un montículo de tierra para enterrarla, mientras sus lagrimitas de niño corren por sus mejillas. Cigarra! ¡Dichosa tú!, que sobre el lecho de tierra mueres borracha de luz. Tú sabes de las campiñas el secreto de la vida, y el cuento del hada vieja que nacer hierba sentía en ti quedóse guardado. ¡Cigarra! ¡Dichosa tú!, pues mueres bajo la sangre de un corazón todo azul. La luz es Dios que desciende, y el sol brecha por donde se filtra. ¡Cigarra! ¡Dichosa tú!, pues sientes en la agonía todo el peso del azul. Todo lo vivo que pasa por las puertas de la muerte va con la cabeza baja y un aire blanco durmiente.

Con habla de pensamiento. Sin sonidos… Tristemente, cubierto con el silencio que es el manto de la muerte. Mas tú, cigarra encantada, derramando son, te mueres y quedas transfigurada en sonido y luz celeste. ¡Cigarra! ¡Dichosa tú!, pues te envuelve con su manto el propio Espíritu Santo, que es la luz. ¡Cigarra! es la luz. ¡Cigarra! Estrella sonora sobre los campos dormidos, vieja amiga de las ranas y de los oscuros grillos, tienes sepulcros de oro en los rayos tremolinos del sol que dulce te hiere en la fuerza del Estío, y el sol se lleva tu alma para hacerla luz. Sea mi corazón cigarra sobre los campos divinos. Que muera cantando lento por el cielo azul herido y cuando esté ya expirando una mujer que adivino lo derrame con sus manos por el polvo. Y mi sangre sobre el campo sea rosado y dulce limo donde claven sus azadas los cansados campesinos. ¡Cigarra! ¡Dichosa tú!, pues te hieren las espadas invisibles del azul.

Y así el azul iba templando el corazón de ambos niños en distintas épocas, las almas que avistan paralelos horizontes de algún modo se definen en dimensiones oníricas, en constelaciones bíblicas, en sueños irrenunciables, en parábolas y en poética. Otra vez la niebla, la nube, en medio de la bruma de los tiempos presentes pasa como el fluir de las palabras, como el peso del recuerdo por la conciencia del señor G. Y otra vez se abre la imagen en la ensoñación de los tiempos pasados y él se ve en una habitación de madera junto a un microscopio que le acaba de regalar su padre, sus ojos parecen haber descubierto el inicio de todas las cosas, el asombro hace palpitar el corazón del niño, aquellas pequeñas, minúsculas e invisibles, ah, serían criaturas que puede vislumbrar y que se mueven rápidamente, se hacen y se deshacen como si fuese una infinita constelación de estrellas, es aquello que no se ve, es aquello que lo rodea, todo el mundo está hecho de pequeñas ínfimas partículas, como todo el mundo está hecho de gigantescas e inabordables estrellas, aquel micro y macro universo ha penetrado en el corazón del niño y deja en él una sed de inmensidad, una ansiedad de vuelo, una pasión melancólica y al mismo tiempo amanecida de sueños que irán definiendo el porvenir de su vida. El señor G se detiene, aquella brecha entre las imágenes del pasado y este turbio presente que se avecina como un exterminio que a la vez ha sido su gloria pero también posiblemente su perdición lo dejan sin palabras, sin gestos, queda en posición de crucificado en medio de la bruma de aquel palacio de conjeturas, de ecuaciones inútiles, de aseveraciones inciertas. Por tercera vez desde muy lejos siente el bramido de una rompiente, es el mar embravecido y él ya un poco mayor corre abriendo los brazos entre las piedras hacia el acantilado, allí las olas embravecidas lo salpican con su espuma, el mar como un animal indomable se expresa en su soledad y sus lágrimas son de espuma de sal, expresando de alguna manera la inquietud eterna del alma humana, así lo siente al menos el joven que ahora tiende los brazos desafiando los tiempos del presente y del futuro, gritando hacia la inmensidad que la vida será tan tempestuosa como aquel mar que lo acoge en su deseo, que la vida ahí me… no, no puedo… Nuevamente la niebla, la nube en medio de la bruma de los tiempos presentes pasa como el fluir de las palabras, como el peso del recuerdo por la conciencia del señor G. Otra vez se abre la imagen de la ensoñación de los tiempos pasados y él se ve a sí mismo en una habitación de madera junto a un microscopio que le acaban que le acaba de regalar su padre, sus ojos parecen haber descubierto el inicio de todas las cosas y la sombra hace palpitar el corazón del niño, aquellas pequeñas, minúsculas e invisibles criaturas, eh, que puede deslumbrar y se mueven rápidamente, se hacen y se deshacen como si fuese una infinita constelación de estrellas, es aquello que no se ve, es aquello que lo rodea, todo el mundo está hecho de pequeñas ínfimas partículas, como todo el mundo está hecho de gigantescas e inabordables estrellas, aquel micro y macro universo ha penetrado en el corazón del niño y deja en él una sed de inmensidad, una ansiedad de vuelo, una pasión melancólica y al mismo tiempo amanecida de sueños irán definiendo el porvenir de su vida. El señor G se detiene, aquella brecha entre las imágenes del pasado y este turbio presente que se avecina como un exterminio que a la vez ha sido su gloria pero también posiblemente su perdición lo dejan sin palabras, sin gestos, queda en posición de crucificado en medio de la bruma de aquel palacio de conjeturas, ecuaciones vanas, de aseveraciones inciertas. Por tercera vez desde muy lejos siente el bramido de una rompiente, es el mar embravecido y él ya un poco mayor corre abriendo los brazos entre las piedras hacia el acantilado, allí las olas embravecidas lo salpican con su espuma, el mar como un animal indomable se expresa en su soledad y sus lágrimas son de espuma de sal, diciendo de alguna manera que la inquietud eterna del alma humana, así lo siente al menos el joven que ahora extiende los brazos desafiando los tiempos del presente y del futuro, gritando hacia la inmensidad que la vida será tan tempestuosa como aquel mar que lo acoge en su deseo.

Y de hecho, el huracán, el maremoto de la existencia que es esta historia del hombre a la deriva, se hizo sentir en los años siguientes. Así meditaba el señor G, recluido en su escritorio, mirando los resquicios de aquello que alguna vez imaginara iba a ser el gran desafío de la pasión, la posibilidad de sueños incansables que en algún momento definirían el rumbo de la humanidad. Aun así, qué tiempos en los que creer había dejado de ser el objetivo para pasar a la creación pura, qué tiempos aquellos, como diría el tango, en que la vida se decía a través de las imágenes de un itinerario de certezas más que utópicas. El señor G caminó una y otra vez por su recinto, embebido en aquellos pensamientos, mientras las nubes de su recuerdo seguían dejando su impronta melancólica y a la vez destellante.

Cerca del fin, conociendo los límites, soportando su dolencia dócilmente, se preguntaba: ¿Cuál sería el futuro de aquel engendro que había creado? O tal vez existiría la posibilidad de que aquello en lo que pusiera tantas esperanzas alguna vez pudiera acogerlo a él también, criatura al fin mortal, criatura al fin inerme, en brazos maternales, igual que la madre tierra. El señor G había hablado de la posibilidad de una forma maternal de aquel modelo de lenguaje y de tantas otras formas que la inteligencia artificial iba adquiriendo con el devenir de los acontecimientos mundiales, pero se le escapaba una y otra vez de las manos, aquello ya no le pertenecía, estaba a merced de las contingencias del mundo.

Marta Oliveri

Voltar

Facebook




II Prêmio Laurel de Literatura

As inscrições ao II Prêmio Laurel Verbum de Literatura de Entretenimento foram prorrogadas até o dia
15 de fevereiro de 2026

Card do II Prêmio Laurel Verbum, com prorrogação de inscrições até o dia 14 de fevereiro
Card do II Prêmio Laurel Verbum de Literatura de Entretenimento

As inscrições para o II Prêmio Laurel Verbum de Literatura de entreterimento foram prorrogadas aé o dia 15 de fevereiro de 2026.

O que é o Prêmio Laurel Verbum?

O Prêmio Laurel Verbum de Literatura de Entretenimento é uma iniciativa dedicada a descobrir e consagrar talentos literários, celebrando obras que cativam o público pela criatividade e narrativa. O prêmio busca elevar o patamar da literatura de entretenimento nacional, reconhecendo o mérito de autores que dominam a arte de contar histórias.

Como funciona?

O processo seletivo ocorre em etapas rigorosas:

Inscrição e Avaliação:

Autores submetem suas obras (físicas ou digitais), que são analisadas por uma comissão julgadora composta por especialistas do setor.

Seleção de Finalistas:

Após uma análise técnica detalhada, são selecionadas as obras que mais se destacaram em cada categoria.

Noite de Gala:

O auge da premiação acontece em um evento solene, onde os vencedores são revelados em uma celebração à cultura.

Data da premiação

23/05/2026, em Santo André (SP), na Associação dos servidores públicos municipais de Santo André.

A Experiência do Evento

A noite de premiação é um encontro artístico de alto nível, reunindo poetas, músicos e fotógrafos profissionais em uma atmosfera de celebração. Além de honrar os finalistas e seus convidados, o evento promove o networking e a confraternização com um buffet exclusivo para encerrar a noite com chave de ouro.

Categorias

 Melhor Poesia, Melhor Conto, Melhor Romance de Entretenimento, Melhor Fantasia e Ficção Científica de Entretenimento, Melhor Suspense de Entretenimento, Melhor Literatura Infantojuvenil de Entretenimento, Melhor Jornalismo e Documentário de entretenimento (Reportagens/Biografia), Melhor Aventura de Entretenimento, Melhor Poesia em língua inglesa, Melhor Conto em língua inglesa.

Edital do Prêmio

Ficha de Inscrição – Pessoa Física

Ficha de Inscrição – Pessoa Jurídica

Ficha de Inscrição – Ciência do Autor

Voltar

Facebook




Chove chuva, chove sem parar…

Sergio Diniz da Costa: ‘Chove chuva, chove sem parar…’

Sergio Diniz
Sergio Diniz
Imagem criada por IA do Grok - 30 de janeiro de 2026, às 10:38 PM - https://grok.com/imagine/post/0e286cf9-8e77-4b8b-8990-1c5ead7c2f48
Imagem criada por IA do Grok – 30 de janeiro de 2026, às 10:38 PM – https://grok.com/imagine/post/0e286cf9-8e77-4b8b-8990-1c5ead7c2f48

Final de tarde e o tempo já estava fechado, ameaçando cair outro toró, como já ocorrera no dia anterior. No entanto, sair com guarda-chuva na rua, enquanto ainda não está chovendo, é esquecê-lo no primeiro momento em que ambas as mãos estiverem vazias. Pelo menos para mim!

Eu estava, portanto, desguardachuvado, quando o céu resolveu cair sobre toda a cidade.

Relativamente longe do meu carro ─ onde o ‘tal’ se encontrava, ali inútil, tanto quanto uma roupa de mergulho num deserto ─, não me restou alternativa, senão me abrigar embaixo de uma marquise. E, comigo, aos poucos, mais a cidade inteira. Também, aos poucos, as muitas reclamações sobre as chuvas em excesso.

Sem muitas opções, enquanto esperava o tempo se recompor ─ e as pessoas, também! ─, detive-me a ouvir, discretamente, alguns comentários. Um em especial: um jovem, visivelmente apaixonado, cheio de cuidados com a bela e delicada namorada.

Pelo que deu para perceber, logo mais eles iriam a uma grande festa e ela tinha acabado de sair de um salão de beleza, onde passara horas ‘dando um trato’ no cabelo e, em contrapartida, tendo um maltrato nos bolsos.

Aquela chuva, digna de um novo Dilúvio, por conseguinte, se mostrava o suprassumo, a apoteose de todos os azares.

Enquanto chovia torrencialmente fora da marquise, sob ela a moça também começou a molhar, agora, os ombros do namorado que, visivelmente aflito, não sabia o que fazer, a fim de mitigar aquele sofrimento feminino.

Confesso que me compadeci da situação. E, dando asas à imaginação, vi naquele jovem um outro, um carioca de 18 anos, de nome Jorge Duílio Lima Meneses que, naquela situação, apelaria à chuva e a Deus: ‘Chove Chuva/ Chove sem parar…/ Pois eu vou fazer uma prece/ Prá Deus, nosso Senhor/ Prá chuva parar/ De molhar o meu divino amor…/ Que é muito lindo/ É mais que o infinito/ É puro e belo/ Inocente como a flor…/ Por favor, chuva ruim/ Não molhe mais/ O meu amor assim…’

Infelizmente, porém, sob aquela marquise, não estava ali o nosso querido Jorge Duílio, ou melhor, para o grande público, Jorge Ben* (posteriormente, Jorge Bem Jor), um guitarrista, cantor e compositor que, antes de enveredar pela música, queria ser jogador de futebol e chegou a integrar o time infanto-juvenil do Flamengo, mas, em tendo a música no sangue, seguiu a carreira e vem caminhando pelas trilhas do rock and roll, samba, samba rock, bossa nova, jazz, maracatu, funk, ska e até mesmo hip hop, com letras que misturam humor e sátira, além de temas esotéricos e de trazer influências árabes e africanas, oriundas de sua mãe, nascida na Etiópia.

Sua biografia aponta, ainda, que ele ganhou seu primeiro pandeiro aos treze anos de idade e, dois anos depois, já cantava no coro da igreja. Também participava como tocador de pandeiro em blocos de carnaval. Aos dezoito, ganhou um violão de sua mãe e começou a se apresentar em festas e boates, tocando bossa nova e rock and roll.

No início dos anos 60, apresentou-se no Beco das Garrafas, que se tornou um dos redutos da bossa nova. Em 1963, ele subiu no palco e cantou ‘Mas que Nada’, uma das canções em língua portuguesa mais executadas nos Estados Unidos até hoje, na versão do pianista brasileiro Sérgio Mendes com o grupo de hip hop norte-americano Black Eyed Peas.

Em 1968, foi convidado para o programa Divino, Maravilhoso que Caetano Veloso e Gilberto Gil faziam na Tupi. Participou, também, de O Fino da Bossa (comandado por Elis Regina e Jair Rodrigues) e da Jovem Guarda (de Roberto Carlos). Nessa época, obteve enorme sucesso com ‘Cadê Tereza?’, ‘País Tropical’, ‘Que Pena’ e ‘Que Maravilha’, além de concorrer com ‘Charles, Anjo 45’ no Festival Internacional da Canção, da TV Globo, em 1969.

Na década de 1970, venceria este festival com ‘Fio Maravilha’, interpretado por Maria Alcina. ‘País Tropical’ também teve êxito, na voz de Wilson Simonal. Ainda nos anos 70, Jorge Ben lançou álbuns mais esotéricos e experimentais, como ‘A Tábua de Esmeralda’ (1974), ‘Solta o Pavão’ (1975) e ‘África Brasil’ (1976). Embora não tenham obtido sucesso comercial, estes álbuns são considerados clássicos da música brasileira.

Não, debaixo daquela marquise não estava o inspirado Jorge Ben, mas tão somente um desconsolado jovem apaixonado, para o qual aquela chuva ruim, repentina e solidariamente, deu trégua e, assim como para a namorada, parou de molhar a todos nós.

Sergio Diniz da Costa

Voltar

Facebook




Da Terra dos Cedros, Líbano, para o ROL, Taghrid Bou Merhi!

Taghrid traz ao ROL o aroma poético da floresta dos ‘Cedros de Deus’ (Arz el-Rab), nas encostas do Monte Makmel!

Taghrid Bou Merhi
Taghrid Bou Merhi

Taghrid Bou Merhi, natural de Qabb Ilyas, Líbano, é uma poeta, escritora, ensaísta, tradutora, editora e profissional de mídia libanesa-brasileira, cujo trabalho constrói pontes entre culturas, línguas e tradições literárias. Residente no Brasil (Foz do Iguaçu/PR), é amplamente reconhecida por suas contribuições à literatura árabe contemporânea e ao intercâmbio cultural internacional.

É autora de 23 livros que abrangem poesia, contos, ensaios, estudos críticos e literatura infantil, publicados em formatos impresso e digital. Além disso, traduziu mais de 49 livros e mais de 2.000 poemas, contos, resenhas e artigos entre o árabe, o inglês, o espanhol, o italiano e outros idiomas. Suas obras literárias e traduções foram vertidas para 49 línguas e participou em mais de 540 antologias nacionais e internacionais.

Taghirid desempenha um papel significativo na mídia cultural, atuando em cargos editoriais de alto nível e como chefe de departamentos de tradução em diversas revistas árabes e internacionais. É também Presidente da CIESART Líbano e chefe da Câmara Internacional de Livros e Artistas – filial do Líbano, além de oficial de relações culturais internacionais em várias organizações globais.

Taghrid ingressa na Família ROLiana oferecendo aos leitores do Jornal ROL o sensibilíssimo poema Pedra: a primeira memória, um tributo à natureza!

Pedra: a primeira memória

Imagem criada por IA da Mata – 27 de janeirode 2026, às 16h49

A pedra
nunca foi silenciosa;
foi a primeira testemunha
do tremor da mão humana.

Ensinou o fogo a obedecer,
fazendo-se calor, alimento e lugar de encontro.

Na sua pele
o grão amadureceu,
a fome endireitou as costas
e o abrigo encontrou sentido.

Foi arma
quando a vida se viu obrigada a defender-se.

Não matou por sangue,
mas por sobrevivência,
porque a pedra compreende a ética da necessidade.

Com ela ergueram-se muros,
a noite sentiu-se segura
e o vento aprendeu os seus limites.

A pedra
é a origem da história
e ainda
carrega a forma da humanidade.

Taghrid Bou Merhi

Voltar

Facebook




Um Reino Ancestral

Davi Samuel Valukas Lopes lança o esperado livro Um Reino Ancestral Nos Grandes Lagos da África Ancestral

Capa do livro Um Reino Ancestral - Nos Grandes Lagos da África Ancestral, de Davi Samuel Valukas Lopes
Capa do livro Um Reino Ancestral – Nos Grandes Lagos da África Ancestral, de Davi Samuel Valukas Lopes

Lançado em dezembro de 2025, o livro Um Reino Ancestral nos Grandes Lagos da África Oriental promete ser mais um sucesso literário do araraquarense Davi Samuel Valukas Lopes, radicado em Uberlândia (MG), consultor nas áreas de Educação, Cultura e Tecnologia e navegante das letras.

Sinopse

Um Reino Ancestral nos Grandes Lagos da África Oriental – A História de Bunyoro Kitara conduz o leitor por uma jornada profunda e estruturada pela trajetória de um dos mais antigos e resilientes reinos da África Oriental. A obra reconstrói a formação, o apogeu, o declínio e o renascimento simbólico de Bunyoro-Kitara, articulando história, tradição, espiritualidade e identidade cultural em um mesmo fio narrativo.

Partindo das origens semimíticas das dinastias fundadoras, como os Bachwezi, o livro apresenta a consolidação política e espiritual do reino sob a dinastia Babiito, destacando a figura do Omukama como elo entre o mundo dos vivos e dos ancestrais. Ao longo do texto, são exploradas as estruturas de governança, os sistemas sociais, os rituais, a economia e a expansão territorial que transformaram Bunyoro em um centro de poder, cultura e comércio nos Grandes Lagos africanos.

A narrativa também aborda, com clareza e densidade histórica, o impacto das disputas internas, das rivalidades regionais e da colonização europeia, especialmente durante o domínio britânico, período que marcou profundamente a autonomia política, as tradições e a identidade do povo banyoro. O declínio do poder real não é tratado como um fim, mas como uma etapa de resistência cultural e reinvenção simbólica.

Nos capítulos finais, o livro evidencia o ressurgimento cultural de Bunyoro-Kitara no mundo contemporâneo, ressaltando o papel atual do Omukama como guardião da memória.

Editado pela UICLAP, o livro contém 32 páginas e pode ser adquirido pelo saite https://loja.uiclap.com/titulo/ua138302/, pelo preço de R$ 24,37.

Sobre o autor

Davi Samuel Valukas Lopes,

Davi Samuel Valukas Lopes, natural de Araraquara (SP) e residente em Uberlândia (MG), profissionalmente é consultor nas áreas de Educação, Cultura e Tecnologia, Na área cultural, músico, poeta e redator.

É autor dos livros Simples Poetas (em parceria com o poeta Marcos Borba), Dois Ensaios Politicamente Incorretos sobre Artes, Doses de Cavalheirismo e Um Reino Ancestral nos Grandes Lagos da África Oriental. Além disso, é coautor do livro Boas Práticas nas Escolas Públicas, publicação da série Para Além da Sala de Aula, da Professores no Divã. Seu capítulo aborda a gamificação na educação. 

Cofundador do projeto de educação musical Família Afro Son, de uma comunidade carente da cidade de Araraquara, que tem como objetivo ensinar ritmos musicais de origem africana.

Palestrante e professor do III Festival de Música de Paraguaçu Paulista (FEMUSPP), no estado de São Paulo.

Comendador da Ordem do Mérito Cultural Carlos Gomes, concedida pela Sociedade Brasileira de Artes, Cultura e Educação – SBACE, Comendador das Letras do Mérito Histórico-literário Castro Alves, honraria concedida pela Confederação de Ciências, Letras e Artes do Brasil – CONCLAB e Comendador de Artes e Ofícios, concedida pela Comenda Tropeira Pavlista, associação cultural que estuda as tradições da Paulistânia (bandeirismo, tropeirismo e cultura caipira). 

Em 2022, recebeu uma Moção de Honra e Congratulações da Manyema Academy, instituição educacional do sultanato de Ujiji, na Tanzânia, por suas contribuições ao projeto Education Without Borders, plataforma educacional que visa levar ensino cultural gratuito a todos. 

Monarquista, é cofundador e Diretor-Presidente do Círculo Monárquico de Uberlândia, uma organização sem fins lucrativos cuja missão é promover e divulgar na cidade a história do Império Brasileiro e os valores cívico-culturais, além de Chanceler da Casa de Poitiers, Embaixador Cultural da Casa de Benevento e Knez (Chefe) da Casa de Novgorod, todas elas instituições culturais pró-memória. Além disso, foi Delegado-Presidente da Croce Reale – Rinnovamento nella Tradizione, no Brasil (Delegação 18 de Julho) de 2021 a 2023. Trata-se de um movimento cultural internacional sediado em Turim, na Itália, que tem como meta o resgate e a preservação das tradições culturais do Ocidente, como Alta Cultura, Cristianismo e Monarquia, com um viés social e humanitário ativo (renovação na tradição). 

Representante (Ow’Isaza/Owekitinisa) do Reino Bunyoro Kitara no Brasil, monarquia subnacional de Uganda, ancião honorífico (Omugurusi) do Reino Kiziba, monarquia subnacional da Tanzânia, e foi Chanceler (Adontehene) da Royal Order of the Golden Leopard, ordem vinculada à comunidade tradicional de Ashanti Akyem Hwidiem, no Reino Asante (monarquia subnacional de Gana) de 2021 a 2023, sendo atualmente o Guardião Cultural (Amamere) da mesma comunidade, título honorífico recebido por conta dos serviços prestados quando esteve à frente da ordem. Além disso, é Grão-Colar (honraria máxima, concedida apenas por indicação do Grão-Mestre) da mesma ordem. 

É também Embaixador da Fraternal Society of the Scarlet Lion no Brasil, sociedade fraterna com sede no México que visa fomentar ações sociais através dos valores da cavalaria, membro da Royal Order of the Golden Fire Dog, de Sefwi Obeng-Mim (monarquia subnacional de Gana), Ancestral Royal Ambassador (Embaixador Real Ancestral) da Supreme Council of African Ancestral Kings and Royalty (SCOAAKAR), entidade de defesa das tradições culturais africanas sediada na Nigéria e Honorary Warrior (Guerreiro Honorário) da African Royalty Humanitarian Order, vinculada à Grand Delegation of Africa Alkebu-Lan (GDAAL), delegação africana da Croce Reale, que visa defender as monarquias subnacionais do continente. 

Coronel do Kentucky da Honorável Ordem dos Coronéis do Kentucky, honraria máxima concedida pelo governador do estado homônimo (EUA), tendo sido indicado ao posto por um Coronel do sudeste asiático. 

Através de tratados de amizade pela Golden Leopard, é membro das seguintes organizações: 

  • Ordem Real do Tigre e da Águia (Sawereso-Seinuah) – Grão-Cruz (Gana)
  • Ordem Real da Coroa de Mangkualaman – Grão Cordão (Indonésia)
  • Ordem de Santa Catarina do Monte Sinai – Grão-Cruz (Armênia)
  • Ordem de São Thiago da Espada do Congo – Cavaleiro Comendador (Congo)
  • Real Fundação Platoni de Ilustres Condecorados do Chile – Cavaleiro-Honorário (Chile) 
  • Principado da Soberana Ordem Espiritual-Cavalheiresca da Santa Cruz – Duque (Rússia)
  • Ordem Real de Kwakyem Ababio (Abura Papagya) – Grão-Cruz (Gana)
  • Ordem Real e Militar de Jean-Baptiste do Haiti – Grão-Cruz (Haiti)
  • Ordem Real do Mérito (Ahado Hohoe) – Grão-Cruz (Gana)

Redes sociais

Voltar

Facebook




Uma estrada sem pernas

Jacob Kapingala: Poema ‘Uma estrada sem pernas’

Logo da seção O Leitor Participa
Logo da seção O Leitor Participa
Imagem criada por IA da Meta - 26 de janeiro de 2026, às 08h38
Imagem criada por IA da Meta – 26 de janeiro de 2026, às 08h38

Futuros impossíveis,
Passados retornáveis,
Presentes inaceitáveis,
Corações inatingíveis.

Mergulhei no tempo com o coração partido,
Quebrado, dobrado, sangrando de tão ferido.
Senti no peito o que nunca havia sentido.
Ganhei asas e me perdi num paraíso perdido.

O tempo tão veloz deixou-me pra trás.
Abandonou-me num passado sem paz,
Uma estrada sem pernas e incapaz,
De me mostrar os caminhos de um futuro sagaz.

O mundo que habita no meu coração,
Há muito tornou-se numa confusão.
Vivo em ruínas procurando uma solução,
Num presente carente de estruturação.

Jacob Kapingala

Voltar

Facebook




El Cristo de la Furia

Marta Oliveri: Poema ‘El Cristo de la Furia’

Marta Oliveri
Marta Oliveri
Imagem criada por IA da Meta - 20 de janeiro de 2026, às 10:27 PM
Imagem criada por IA da Meta – 20 de janeiro de 2026,
às 10:27 PM

I
He calculado el rumbo de los pájaros
lágrimas azules rocían el plumaje
son restos de un diluvio que jamás ha pasado

he mirado mis manos vacías y mis hombros
doliendo de alas truncas
supe de lo finito en las fosas de los días,
en el temblor de una joven después de la golpiza,
abrazando su orfandad en su niño aún no nacido

sé de que se trata esta esta larga pesadilla,
este infierno aún más duro que el mítico y dantesco
de azufre y la bestia dominando su centro

por que este lo hicimos con perversa cordura
con el frío talento que da el miedo
con el fantasma corporal de nuestra muerte

y estamos en el límite
en la zona de clivaje de la esfera
en el punto final de nuestra furia
camuflada en hábitos,desdén o parsimonia

ya no hay ángeles pacíficos.
sobre cada templo se erige el cristo de la furia
el cristo visceral que agobiado del cáliz
tan amargo del mundo
abdicó en un sueño de cruz y sacrificio
ll
Y Aquí en este territorio al sur del mundo “Isla de cristos solos”
descansa el genocida en su atlántica mansión
con treinta mil fantasmas que que mira de soslayo
aquí donde condenan a un hombre moribundo
negándole la visa a la esperanza

aquí donde golpean a los débiles
degustando el contraste
animal fuerza impune
aseverando la mentira en la cúspide
del gran mito imperial del dios plutócrata.

III
En qué punto del espacio queda el cielo
o al menos la metáfora del cielo,
ciertamente muy lejos del esplendor soñado
y más lejos aún del acaecido.

He calculado el rumbo de los pájaros
… es el punto de fuga de lo que no retorna.

Marta Oliveri

Voltar

Facebook