Conheça Elias Farias, o escritor que transformou seu amor em um livro
Cidadania do Amor
Quem disse que o romance saiu de moda?
O escritor e poeta Elias Farias está aí para provar o contrário.
Paranaense de nascimento, mas morador de Limeira, no interior de São Paulo, ele transformou o seu próprio casamento em inspiração literária.
Elias Farias
Tudo começou de um jeito muito bonito e simples: Elias escrevia poesias românticas para a sua esposa, dona Maria das Dores Farias.
Ele colocava no papel aquele ditado que todo mundo conhece, mas invertido: escrevia exatamente “o que os olhos não veem, mas o coração sente”.
Com o tempo, essas declarações de amor guardadas em casa foram crescendo, e foi aí que surgiu a ideia de juntar tudo e publicar o seu primeiro livro, o emocionante “Cidadania do Amor”.
Sempre escrevendo com o coração e falando sobre os sentimentos mais sinceros, o autor não planeja parar tão cedo.
Para a alegria dos leitores, Elias Farias já avisou que vem muita novidade por aí: em breve, ele vai lançar um livro de romance novinho e, além disso, já está preparando uma história infantil.
Vale a pena acompanhar de perto os próximos passos desse escritor que usa a literatura para espalhar o amor verdadeiro pelo mundo!
Cidadania do Amor nasceu para gritar o que a cidade esconde. Mostrar que o amor é maior que todas as coisas. Maior que o prédio que arranha o céu. Maior que o hospital que não cura o coração. Maior que a delegacia que não prende a saudade. Maior que o supermercado que não mata a fome da alma. Maior que a joalheria vendendo joias que não brilham mais que o corpo da mulher amada. Mistura conto e poesia para cumprir a missão: te ensinar o amor verdadeiro. A lei que não está no papel. Está no DNA. Código do coração. A única que te liberta desta prisão com trancas abertas E transforma, como um ipê se despindo das folhas para ser flor. Que prova que quem vive de amor nunca morre. Porque no fim tudo se acaba. Mas quem ama permanece para sempre. Porque o amor suporta todas as coisas e ultrapassa o infinito. Se você já entendeu que ter a cidade toda não vale nada sem ter a si mesmo, sua cidadania está pronta. O amor é maior. E te espera na página 1. Neste livro você vai aprender:
A sair da cela com trancas abertas onde ego ferido e coração partido te prendem.
A lei do DNA: o amor verdadeiro que não está no código penal, mas cura o que a cidade adoece.
Como virar ipê: perder todas as folhas da dor e florescer em amor que nunca morre
La exposición de la obra de Zurbarán que se exhibe actualmente en la National Gallery de Londres es magnífica, y una oportunidad única en la vida para contemplar gran parte de la obra del maestro español reunida en un mismo lugar, ya que, para mi sorpresa, se trata de su primera retrospectiva en el Reino Unido. Resulta curioso que no se le haya dedicado mayor atención antes, ya que es uno de los grandes del Siglo de Oro español.
Zurbarán se encuentra entre la modernidad de Velázquez y el sentimentalismo barroco de Murillo, aunque quizás su pintura esté mucho más cercana en su espiritualidad a la de El Greco o Sánchez Cotán, cuyos mecenas también eran principalmente la Iglesia y, por lo tanto, desarrollaron un arte más anímico, tanto en contenido como en forma.
Cristo y la Virgen en la casa de Nazaret, de Francisco de Zurbarán, foto de Rafael Peñas Cruz
Todos ellos se dedicaron a dar forma visual a conceptos e ideas en una época en que la representación pictórica se había convertido en un campo de batalla entre bandos religiosos rivales. Por un lado, los reformistas luteranos que, al igual que el islam antes que ellos, proscribían el arte figurativo como idolatría y se erigían como iconoclastas. Ante este desafío, la Iglesia Católica Romana, en lugar de ceder, redobló su apuesta por el uso de la imaginería cristiana para transmitir la magnificencia y el poder de todo lo divino.
La exposición presentada en Londres incluye numerosas pinturas importantes procedentes de colecciones de todo el mundo. Como es habitual, cada sala aborda un aspecto diferente del arte del pintor, desde su carácter devocional hasta la meticulosidad con la que Zurbarán, hijo de un comerciante textil de Extremadura, reproducía las telas con sus pinceles, así como el papel que desempeñaban en su obra objetos inertes como los utensilios de cerámica fina.
Hay algo solemne y profundo en la dramática representación del metal y la arcilla en los bodegones de Zurbarán. Del mismo modo, hay algo místico, más que vanidoso, en su perfecta representación de la tela. Tanto en los bodegones como en las vestimentas, ya sean de finos brocados y sedas o el tosco tejido de los hábitos dominicos, siempre todo presentado sobre un fondo oscuro, se nos invita a ir más allá, desde la transitoriedad de las formas sensuales hasta la eternidad del espíritu.
Detalle del cuadro Santa Margarita de Antioquía, foro de Rafael Peñas Cruz
Zurbarán pintó en una época de dudas y decadencia del hasta entonces poderoso Imperio español. El esplendor y la confianza del siglo XVI comenzaban a desvanecerse lentamente, asediados por la envidia y la ambición de otras potencias europeas, y amenazados por la crisis de fe provocada por la propagación de la rebelión luterana en algunos de los dominios europeos de los Habsburgo.
Inmerso en interminables guerras religiosas y con las flotas españolas siempre en peligro de ser interceptadas por corsarios al servicio de ingleses, franceses u holandeses, el Imperio de los Habsburgo se tambaleaba y perdía lentamente su poder.
Sevilla, capital comercial del mundo en aquel entonces, también era una ciudad en crisis; inundaciones y pestes habían diezmado su población, disminuyendo su antiguo esplendor. El barroco había traído consigo una crisis de fe no solo en materia religiosa, sino también en la autoridad de la monarquía y en el poder divino de la Iglesia. Los españoles se encontraban sumidos en una crisis perpetua; nada parecía estable, todo estaba en constante cambio.
Detalle del cuadro “San Francisco” de Francisco de Zurbarán. foto de Raafel Peñas Cruz
En este contexto inestable, donde casi nada parecía tener sentido, la espiritualidad religiosa ofrecía un refugio. Los monjes, santos y vasijas de cerámica de Zurbarán brindaban serenidad y firmeza en medio del caos de un mundo en decadencia. Las numerosas órdenes religiosas establecidas en Sevilla organizaban procesiones y colaboraban con artistas para pintar imágenes devocionales que inspiraban fe y la sensación de algo superior a las penas y el dolor contemporáneos, algo con lo que creo que puede identificarse el espectador de hoy.
Los principales clientes de Zurbarán eran las órdenes religiosas que controlaban la ciudad, para quienes pintaba retablos y retratos de mártires y santos. Sus imágenes, casi siempre sobre un fondo oscuro, conectaban el aquí y el ahora con un mundo más allá de las apariencias, un mundo donde aún reinaba la justicia divina.
Los monjes de Zurbarán parecen siempre incorpóreos, desprovistos de materialidad, lo que contrasta con la materialidad de sus túnicas y vestimentas. Es un pintor que transita entre la ausencia y la presencia, entre lo material y lo espiritual. En esto reside algo que lo conecta con los pintores zen de China y Japón: una tensión entre lo visible y lo invisible, entre las texturas y los colores perfectos de telas y objetos y el fondo oscuro en el que todo se desvanece.
“Bodegón con jarros” de Francisco de Zurbarán. Foto de Rafael Peñas Cruz
Es un pintor del movimiento inmóvil, como se aprecia en la forma en que los pliegues de la ropa de sus figuras se adaptan a sus formas, siguiendo las leyes de la gravedad, aunque con una cualidad estática. Las figuras de sus retratos parecen congelados en el devenir, detenidos fuera del flujo temporal, e invitándonos a detenernos a nuestra vez, a ordenar nuestros pensamientos y a contemplar.
El arte de Zurbarán plantea interrogantes importantes sobre el papel de las imágenes en nuestras sociedades, especialmente en estos tiempos en que la IA está causando estragos en nuestra vista y nuestro cerebro. ¿Acaso ver es creer? ¿Cómo influye nuestro pensamiento visual en lo que creemos? ¿Y qué es más importante para nuestro desarrollo humano: creer en lo que vemos o en lo que aún no se ha visto?
Invito a todos los que estén en Londres hasta el 23 de agosto a plantearse estas preguntas mientras visitan esta estupenda exposición.
Paulo Antônio de Azevedo lança o romance ‘O Guarda-Vidas, no qual mergulha no cotidiano dos profissionais de Itapemirim e celebra a cultura litorânea em uma narrativa de forte identidade brasileira.
Capa do livro O Guarda-Vidas
O escritor mineiro Paulo Antônio de Azevedo acaba de lançar o seu mais novo romance, O Guarda-Vidas (Editora Dialética).
Paulo Antônio de Azevedo
Nascido em Paineiras (MG) e residente em Belo Horizonte, o autor, que é formado em Administração e Ciências Contábeis com pós-graduação em Auditoria pela PUC Minas, há anos mantém uma estreita ligação com o litoral do Espírito Santo, em especial com a comunidade pesqueira de Itaipava.
É desse convívio com o mar e com as pessoas simples da região que nasce a inspiração para as suas narrativas.
Azevedo já é conhecido do público leitor por obras como Onde o Mar Aprende a Amar e Onde o Mar Não Descansa, títulos que consolidaram sua trajetória voltada para histórias de forte identidade brasileira e sensível observação do cotidiano.
Em O Guarda-Vidas, ele volta a colocar o oceano no centro da trama, desta vez conduzindo o leitor para o universo desafiador das praias de Itapemirim.
O mar como elemento vivo
Mais do que traçar um perfil técnico da profissão de salvamento, o romance busca revelar os valores humanos que cercam esses profissionais.
Entre treinamentos, resgates e conflitos pessoais, a obra destaca temas como disciplina, companheirismo, superação e pertencimento.
Um dos grandes destaques do livro é a sua rica ambientação litorânea.
A dinâmica das comunidades costeiras, a praia e o próprio mar não funcionam apenas como pano de fundo estático, mas ganham contornos de “personagens vivos” que influenciam as escolhas e transformam o destino dos envolvidos.
Segundo o autor, a ideia nasceu da observação da força silenciosa das pessoas comuns que demonstram grandeza através de gestos cotidianos longe dos holofotes.
“A inspiração veio da convivência com amigos, de relatos ouvidos ao longo da vida e de cenários que conheço de perto. Procurei retratar valores universais. O mar surge como elemento transformador, capaz de aproximar pessoas e revelar fragilidades”,
Paulo Antônio de Azevedo.
Literatura de conexão humana
Com uma escrita voltada para a sensibilidade narrativa e valorização da vida comum, O Guarda-Vidas equilibra a responsabilidade e o risco da profissão com a calmaria e os silêncios do convívio simples, como as pedaladas de fim de semana.
O romance se apresenta como um convite para o leitor desacelerar e conhecer de perto o universo litorâneo capixaba, reafirmando o compromisso do autor com uma literatura humana, acessível e focada na empatia e no ato de cuidar do outro.
O livro já está disponível nas principais plataformas digitais e livrarias do país.
Em “O Guarda-Vidas”, Paulo Antônio de Azevedo convida o leitor a mergulhar no cotidiano intenso e pouco visível dos profissionais que vigiam o mar nas praias de Itapemirim.
Entre o sol inclemente, o vento salgado e a vigilância constante das ondas, a narrativa revela uma rotina marcada por disciplina, risco e humanidade.
Misturando ficção e realidade, o livro percorre salvamentos, treinamentos, histórias transmitidas pela memória coletiva e encontros humanos que deixam marcas profundas.
Mas vai além do ambiente de trabalho: acompanha também os momentos de descanso, as pedaladas de fim de semana, o convívio simples, o lazer e os silêncios que ajudam a recompor o corpo e o espírito de quem vive sob constante estado de alerta.
Cada episódio expõe não apenas os desafios técnicos da profissão, mas também os dilemas éticos, o companheirismo, a empatia e o esforço diário para equilibrar responsabilidade e vida pessoal.
Com descrições vívidas da paisagem litorânea e uma escrita sensível, “O Guarda-Vidas” constrói um retrato emocionante de homens e mulheres que protegem vidas no mar, e aprendem, fora dele, a cuidar da própria.
Um romance contemporâneo sobre pertencimento, coragem e a força silenciosa de quem permanece atento, dentro e fora da água.
Antes de nos levar para dançar com o invisível, Kaíke Nanne já dominava a arte de traduzir o mundo visível. Jornalista de fôlego e editor de trajetória impecável, sua assinatura passou pelas redações de algumas das revistas mais influentes do Brasil, como Veja, Época e Vip.
Nelas, Kaíke lapidou um olhar aguçado, capaz de enxergar a notícia onde outros viam apenas o cotidiano, consolidando-se como um profissional excepcional que entende o peso e a responsabilidade da palavra.
No entanto, sua escrita não é fruto apenas de redações fervilhantes. Kaíke é filho de Olinda, um território onde a poesia brota do chão e a história respira pelas ladeiras.
Nascido em um berço de poetas e escritores fundamentais da nossa cultura, ele carrega em seu DNA a naturalidade de quem convive com o texto como se fosse extensão do próprio corpo.
É essa fusão entre o rigor do jornalismo investigativo e a sensibilidade do herdeiro das letras que o permite transitar por temas complexos com uma fluidez rara.
A Expedição Antropológica da Alma
É com toda essa bagagem que ele nos entrega sua obra mais recente e provocativa: “Como Dançar com os Mortos” (Editora Maquinaria).
Kaíke Nanne
No livro, o Kaíke repórter cede lugar ao Kaíke explorador.
Ele atravessa cinco continentes e mergulha em onze culturas distintas para investigar uma questão que o Ocidente moderno tenta, a todo custo, silenciar: a nossa relação com a morte.
Mais do que um relato de viagens, a obra é uma investigação sobre a vida.
Ao visitar povos como os Toraja na Indonésia ou os oráculos dos Dogon na África, o autor nos mostra que a morte pode ser integrada à existência com uma naturalidade espantosa.
Nanne não faz proselitismo; ele testemunha.
Ele nos mostra como a consciência da finitude pode ser, na verdade, um catalisador para uma vida mais plena e vibrante.
Ao ler “Como Dançar com os Mortos”, percebemos que a técnica do jornalista excepcional serviu de base para que o poeta pudesse, enfim, nos guiar em uma valsa com o mistério. É um convite à humildade e à expansão da consciência, escrito por alguém que aprendeu a ler o mundo antes mesmo de decidir contá-lo.
Um convite à escuta cuidadosa de vozes antigas, e ainda vivas, que nos ensinam outras formas de existir, celebrar e partir.
Neste livro, o autor cruza desertos e cordilheiras, glaciares e vales vulcânicos para encontrar povos que nunca romperam o vínculo com as forças invisíveis.
Testemunha um encontro místico Sámi na noite sem fim do Ártico.
Acompanha a peregrinação de um feiticeiro Dogon em busca do oráculo sagrado.
Participa de rituais com os Toraja, que convivem com os mortos dentro de casa.
Aprende lições da floresta com os Akuntsú e os Pemon, da Amazônia, e com os Batwa de Uganda e conta o que viu, o que ouviu, o que pressentiu.
Há diagnósticos que chegam como sentenças, mas há homens que os recebem como desafios.
Aos 68 anos, o niteroiense Paulo Faber encontrou-se em uma encruzilhada que testaria a fibra de qualquer ser humano.
Paulo Faber
Após enfrentar uma batalha severa contra a COVID-19 em 2020, o destino lhe apresentou um novo e implacável adversário: o Alzheimer precoce, em sua forma mais agressiva e veloz.
Poderia ser o início de um silêncio.
Mas, no caso de Paulo, foi o despertar de uma insubmissão luminosa.
Com a clareza de quem ainda detém as rédeas da própria consciência, Paulo não se rendeu à passividade do consultório.
Movido por um afeto profundo pela jornada que ainda tinha a percorrer, ele saiu em busca de respostas.
Mergulhou em centenas de estudos, conectou-se com pesquisadores e descobriu que o cérebro, esse labirinto de mistérios, guarda caminhos de fortalecimento e prevenção através de novos estilos de vida.
Hoje, no quinto ano de convivência com os sintomas, Paulo não traz apenas dados, traz vitórias.
Ele observou melhoras reais, provando que a ciência e a vontade podem caminhar de mãos dadas.
Sua primeira experiência literária nasce desse desejo de compartilhar o que descobriu, encorajando outros a dialogarem com seus médicos sobre novas possibilidades.
A Força do Guerreiro: De I-Juca Pirama à Vida Real
A alma deste livro bebe na fonte de um dos maiores clássicos da nossa literatura: I-Juca Pirama, de Gonçalves Dias.
Paulo Faber encontrou no herói tupi, “aquele que há de ser morto”, o espelho de sua própria coragem.
Assim como o guerreiro que, diante da morte inevitável, entoa seu canto para reafirmar sua linhagem e sua dignidade, Paulo usa a palavra como um escudo moral.
Ele nos ensina que ser “invicto” não significa não ter dores ou doenças, mas sim manter a essência do ser intocada, mesmo diante do inevitável.
Sua trajetória é um convite amoroso para que nunca permitamos que um diagnóstico apague quem nós somos.
Paulo Faber está escrevendo muito mais que um livro; ele está nos ensinando a chegar ao fim de nossa jornada no planeta com a cabeça erguida e o coração pleno.
É uma literatura de resistência, de afeto e, acima de tudo, de uma humanidade que se recusa a ser esquecida.
“Desafiando o Alzheimer: Minha História” é o relato real e profundamente humano de um homem que se recusou a aceitar o destino imposto por um diagnóstico devastador.
Após enfrentar complicações graves da Covid-19 e, mais tarde, receber a confirmação da Doença de Alzheimer, Paulo Faber viu sua vida ser atravessada por medo, incerteza e a dolorosa sensação de perder a si mesmo.
Mas, em vez de sucumbir, decidiu lutar. Neste livro, Paulo compartilha, com honestidade, coragem e sensibilidade, a jornada que o levou da escuridão à esperança.
Ele narra como mergulhou em estudos, pesquisas e práticas que transformaram sua saúde física, mental e emocional.
Exercícios intensos, jejum intermitente, dieta cetogênica, suplementação, treinamento cerebral, manejo do sono, meditação, respiração, aromaterapia, exposição ao frio, microbiota, epigenética… cada capítulo revela uma descoberta, um passo, uma luz no túnel.
Mais do que um conjunto de estratégias, esta é a história de uma insubmissão: a recusa em aceitar que a doença define o futuro.
Paulo mostra como pequenas escolhas diárias podem reacender a vitalidade, restaurar a clareza mental e devolver o sentido da vida.
Ele descreve, com emoção, o momento em que voltou a sentir o olfato, a alegria de recuperar o equilíbrio, a confiança de dirigir novamente, a sensação de renascer.
Este livro não é um manual médico, é um testemunho.
Um convite à coragem.
Um abraço silencioso a quem recebeu um diagnóstico semelhante e às famílias.
O intelecto multifacetado que dá vida à cadeira 19 da Academia de Letras de Indaiatuba
Alexandre Cardoso
Na intersecção entre o rigor administrativo, a docência e a explosão criativa, encontramos Alexandre Cardoso.
Servidor Público Federal (INSS) e membro efetivo da Academia de Letras de Indaiatuba (ALI), Alexandre ocupa com distinção a cadeira n.º 19, sob o patronato de José de Alencar.
Sua presença na Academia não é apenas um título, mas o reflexo de uma mente que não aceita gavetas e transita, com naturalidade, entre as artes e as ciências humanas.
Bacharel em Comunicação Social com habilitação em Publicidade e Propaganda, Alexandre possui uma formação que impressiona pela diversidade e profundidade.
Com MBA em Administração Pública, ele é especialista em áreas tão distintas quanto Design de Interfaces, Teologia Comparada e História em Quadrinhos.
Suas extensões universitárias que vão da Ilustração de Livros Infantis até a Investigação e Inteligência Privada, revelam o DNA de um pesquisador nato e um observador atento do comportamento humano.
Do Traço à Palavra: O Nascimento de “LUQ” e “Nina e Jolie”
A produção literária de Alexandre Cardoso é indissociável de sua visão artística visual.
Seu livro “LUQ” é o exemplo perfeito dessa metamorfose: concebido inicialmente como uma história em quadrinhos, o projeto evoluiu para o formato literário, carregando as vivências e as respostas que Alexandre, um pensador inquieto desde a infância, foi colhendo pelo caminho.
Já em “Nina e Jolie” (Editora UICLAP), o autor nos prova que a realidade é, muitas vezes, mais encantadora que a ficção.
As personagens são reais e as situações narradas aconteceram de fato.
Com sensibilidade, Alexandre usou a escrita para registrar um “amor incomum”, criando apenas o necessário para emoldurar o que a vida já havia desenhado de forma extraordinária.
Para ele, o mundo está repleto de grandes histórias; o papel do autor é apenas ter a coragem de contá-las.
Um Artista Pleno
Além da literatura e da docência, Alexandre é um artista de múltiplos suportes.
Ilustrador, cartunista, músico e compositor, ele imprime em tudo o que faz uma cadência única.
Essa versatilidade também pode ser conferida em sua participação na coletânea “A Magia do Natal em Contos, Versos e Lembranças” (Editora Scienza).
Ao acompanharmos a obra de Alexandre Cardoso, percebemos que a cadeira n.o 19 da ALI está ocupada por um autor que, assim como seu patrono Alencar, busca entender as nuances da alma e do cotidiano.
Ele transforma o “viver” em um constante e belo exercício de registrar o extraordinário.
LUQ conta a história de um garoto sonhador que possui uma capacidade incomum para sua idade, perceber o real sentimento das pessoas e que gosta de filosofar, refletir sobre a vida.
Passa por um momento decisivo de autoconhecimento.
LUQ é o nosso lado puro e sincero, que se permite sonhar.
Assista a resenha do canal @oqueli no YouTube
NINA E JOLIE
SINOPSE
Nina e Jolie é sobre a amizade, cumplicidade e amor entre duas espécies com diferentes características, que terão que aprender a conviver e a se respeitar para superarem juntas os desafios do dia a dia.
‘José Ernesto Hernández: Epístola de asombro por un poeta‘
Mario Antonio Rosa
Un poema es una cosa que será. Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser. Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser. Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento. Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco. Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del último suspiro.
Vicente Huidobro Altazor o el viaje en paracaídas
Hay prólogos que no existen. Prólogos que no resisten la poesía. La vida, en su corteza, es un prólogo indefinido, desdoblado, ágil o absorto. Prologar como si hilvanáramos un monólogo a veces puede desnudarnos al vacío.
De modo que, para hablar con la poesía, para decirle a la poesía el monto de sus alas, para señalarla, con todas sus alturas es preciso desvanecernos, olvidar las reglas, ser déspotas con el rigor. Yo diría a esto, un intento de soñar, adormecerse un poco, cambiar, si somos atrevidos, la forma de los ojos.
Ya Miguel Hernández nos dio el nacimiento, tenemos tres heridas: la de la vida, la de la muerte, la del amor. Esta tríada, en un poeta es monumental. La siente más, la conoce demasiado cerca, y hasta aprende a herirla, para brotar palabras.
Y una vez Huidobro, el creacionista, hablaba de un salto mortal atado a un paracaídas desde su estrella íntima capaz de cubrir el cosmos, el miedo, la hendidura. Crear desde el dolor es nacer en dominio sobre el mundo. El lenguaje es lanza, y jinete. Mundo, es un gigante, ya lo confirmó Alonso Quijano, el bueno, con aquellos molinos hastiados de eternidad y de lamer los espíritus del viento. El poeta, hijo enfurecido de la totalidad asume el salto, y se sorprende.
Estamos muy cerca de un poeta. Los prólogos no existen. Pasa que la poesía funde su antorcha rebelde del decir y del hablar, el nombrar, el totalizar la palabra, restándola de la cotidianidad. Vive contrario, respira contrario, amanece inmenso. Y a veces, no sé si un prólogo es suficiente para decir tanto. ¿Con qué palabra lo defino? ¿Qué adjetivo, qué pronombre? La circunstancia es única. Es mayor el paradigma.
Muy cerca de José Ernesto Hernández, ocurre una alquimia exacta y demoledora, alejada de prólogos y nombres; una palabra empieza el acto con un océano montado en ola única, rapaz. Lo demás es ir viendo, desde el paracaídas, el todo de la palabra, lo que su inventiva, biografía en sol naciente y luna nueva, audacia e imaginería estremezcan. Es una manera de decir totalidad.
No, mientras escribo esto el prólogo se difumina con distancia. Se me acercan estos versos de un libro al que el poeta ha llamado Es tristemente bello escribir un poema donde morirse, y el fijar una óptica para un libro como este comienza en una danza dispar, movediza, sin consuelo de acierto.
¡Qué gran vuelta a una de las heridas del poeta, la vida! Diré que el libro es mágicamente denso, porque las fórmulas creadoras asumen ríos a contracorriente, la imaginación regresa a su niño escondido, y juega con su abecedario para la soledad, el vacío, la pérdida, el amor y hasta me atrevo a nombrar monólogo, en un teatro a cámara negra, un perseguidor y una música a lo lejos, esta vez, espejo rendido.
Portada del libro ‘Epístola de asombro por un poeta
Hugo Mujica, poeta argentino, abre la marea fuerte de este libro, y tras de él, el discurso del poeta, un lenguaje muy interior que se desprende y resplandece. Hay unos versos que lo exponen como un golpe de agua capaz, y sucedáneo:
hay que destruir la
casa que fuimos
para edificar sobre
los escombros
nuestro otro hogar.
(Donde la casa olvida tu nombre)
Este poema es iluminador, y a su vez desolador, es un mapa limpio de sobrevivencia; una casa, tal vez la de todos, se mira con tristeza, una casa que hemos tenido todos que, de momento, no te conoce, te deshabita, tritura tus raíces. Un incendio inofensivo que en su mudez trae capítulos de la memoria y a su vez seduce a una desaparición. Es una forma de dolor, una caricatura contra una vida, locuaz y concluida que, en la mirada total se hace nada. Siempre, en este visto existencialista enfrentaremos la dureza de tener casa sin hogar, pisar los escombros y edificar quién sabe dónde.
Creo que en todo hogar siempre hay una despedida, un despecho, un vacío que dormía entre cimientos de felicidad; alguien marcha, y todo cambia, se van llenando soledades. El poeta lo demuestra en estos versos donde todos habitamos, y donde se aferra a regresar libre de lo perdido:
correr hacia dentro,
expurgar mis huesos
hasta encontrar algún hilo rojo,
que me enseñe el camino de regreso:
a la falda de la abuela
a la hermandad cómplice,
a la ruta de la golondrina,
a la mansedumbre materna.
(Donde la casa olvida tu nombre)
Esta sección del libro nos narra el camino de un desprendimiento, la nostalgia herida, la ansiedad, el pasado y su línea del presente. El pasado traza un territorio en el frente de las palabras; la imaginación en su día presente las observa, con limpieza y dolor. Hay, elementos en el sendero que pedirían un regreso, un intento de amor, un acto de amor incluso, pero la vida del poeta esta hecha de verdades y presentes migratorios a un estado absoluto de poesía. En este libro como diría Miguel de Unamuno hay un ¡ADENTRO! muy contemplativo; claro está queda el deseo de regresar, el espíritu así lo ordena, porque el espíritu al final abre la brecha al paso del futuro.
Y sigue, la lluvia interior, cubre el cosecho de palabras vivas. José Ernesto nos recuerda el niño que yace en algún lugar de nosotros. La segunda parte de este poema El niño que se hizo sombra encierra una gran verdad, y una revelación: el hombre encierra de silencio su niño hasta ser su sombra. He aquí la marca:
Qué pesadilla esta
de calaveras de pájaros
girando sobre mi cuerpo,
en esta noche que me traga
y me escupe dentro de un
baúl de juguetes mustios.
hay algo de mi pasado
que no tuve, algo como…
una mirada, un abrazo o un dulce
que hoy reclama su espacio;
pero estoy lleno de cenizas.
ay de mí, siempre herido,
taciturno, melancólico.
(El niño que se hizo sombra)
¿Acaso somos un niño de sombra, callado, mustio, sosegado por nuestros actos? Cada poema en esta parte del libro-si decir todo-es destinado al ser, a su travesía, sus facetas solares y lunares, su tiempo, su espacio, su solera de palabras, su silencio. El poeta, en sí mismo, es un soliloquio. Discursa, tambalea, llora, se atreve a reír y sueña.
Dos secciones adicionales conforman el libro: Vulnerable Animal y Bajo el filo de las palabras. Cada uno escrito con la originalidad que lleva el alma y su ambiente de contemplación. El poeta asume el hombre de hojalata y desangra el poderío, de la expresión. Y es que José Ernesto, poeta total, no puede vivir bajo otro orden que el filo de las palabras; el subir, la pendiente, paso a paso, a sol y luna, también noche oscura, y conquistar el término medio-como Aristóteles en su tabla mágica-de la voz y la rendición de los destinatarios. Hablar en poesía conlleva una libertad honrada y magnífica, precisa, Paul Válery oscilaba entre el vuelco al desprendimiento, la dación, el mensaje perfecto. He aquí que José Ernesto en el centro de su escenario rompe incluso con las intermitencias de la vida y de la muerte, porque poesía es eso, provocar que los prólogos desistan de fijar el orden; es leer el poema y hacerse vital desde el poema mismo.
Cierra el libro con el título de su nombre, Es tristemente bello escribir un poema donde morirse lo dejo a la imaginación del lector de estas páginas. Solamente, bajo la premisa anterior, les advierto, resume ante el todo del ser una vitalidad que se hará compañera de tus días, ya no habrá muerte, sólo el universo indomable que rompe con su cerco, las palabras:
porque escribir para fallecer
es un juego cuyas instrucciones
llevo cicatrizadas en el alma.
es tristemente bello escribir
un poema donde morirse,
como resquebrajar con un verso
las puertas del miedo
y volverme a encontrar sin
fracturas en los ojos del cielo.
dime, Lady Lazarus,
si morir es un arte,
¿cómo transmuto en
una alondra bajo el
peso de este poema?
(Es tristemente bello escribir un poema donde morirse)
Es este libro un viaje del siempre, bajo cualquier día, por encima de las horas, bajo la verdadera poesía. Es, el asombro. ¡Enhorabuena POETA!