Do Peru ao ROL, Ana Cecilia Chávez Zavalaga!

Ana Cecilia traz ao ROL a literatura do Peru, Terra do Condor, da Puma e da Serpente, animais sagrados que representam a cosmovisão espiritual inca!

Ana Cecília Cháves Zavalaga
Ana Cecília Chávez Zavalaga

Ana Cecilia Cháves Zavalaga, natural de Lima, Peru, e radicada em Baden-Baden, Alemanha, profissionalmente é especialista em relações públicas e marketing.

Na área cultural é escritora e poetisa, com seis obras publicadas: Tempos de Esperança (2020);

Para Você (2021); Essência (2022); Tempestades do Coração (2023); Seres Ocidentais da Visibilidade) (2023) e Sensações (2025).

Diretora e apresentadora do podequeste Labirinto de Letras, Através do Espelho.

Ana Cecília se apresenta aos leitores do ROL com o conto La incógnita (O enigma), uma contundante narrativa alegórica e social.

La incógnita

Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69f02583-1b0c-83e9-9e35-fa8cd8fb9859

En el centro de cuatro paredes de estera, la que fue tejida con paja de juncos, ahí con los pies descalzos, ajados y sucios apoyados sobre  el suelo de arena, la que  vuela tapizando los cuerpos de individuos  incógnitos en la cima de un cerro, donde solo viven los que ya casi están muertos.

Ahí en su cerro, con el hambre devorando hasta sus huesos, una mujer envejecida por la explotación de  un sistema donde el poder de los ricos significa  el derecho absoluto a una vida digna y placentera, mientras los incógnitos esclavos modernos sobreviven ante un mundo injusto e incierto.

Sentada sobre un banco lleno de polvo y astillas frente a una tabla que simulaba la  que en sus sueños podría ser la mesa donde manjares precederían un festejo, ahí estaba ella, la incógnita, sin educación, sin nombre, ni  abolengo, la indigna, la que no tiene nada aunque muchos ignoren que tiene un alma junto a un corazón vivo y sabio habitando en lo triste de su maltratado cuerpo.

Sobre la mesa, mil retazos de telas, pedazos grandes y chicos de distintas texturas y colores, telas amontonadas,  unas sobre otras, y  ella, la incógnita deslizaba cuidadosamente  sus dedos seleccionando las telas, pues quería convertir en realidad su sueño. 

Corto con tijeras uno a unos los pedazos de tela, con aguja e hilo en las manos unió los retazos e hizo banderas. ¡Qué lindos colores! ¡Qué lindas las razas, que puso Dios sobre la tierra!

La incógnita observaba feliz las banderas, cogió una a una y las unió haciendo con ellas una  única  y larga bandera. La bandera de un mundo sin límites ni fronteras, donde no existe el hambre y no hay diferencias.

La bandera de un mundo que no conoce de guerras, donde la sangre no es la moneda con la que se paga la riqueza de pocos y el hambre de muchos que mueren en vida su triste condena.

La incógnita sueña y viste su choza con una sola bandera, espera que el mundo la entienda, no quiere más sangre y quiere un pan sobre su mesa.

Ana Cecilia Chávez Zavalaga

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