Humano
Mario Antonio Rosa: Poema ‘Humano’


La piel toca, los labios huyen
en un día ecuatorial de cicatrices solitarias
y una hoguera continua se deslumbra en los ojos
en la gran cosecha de calor y árboles quietos
pienso lento
siento dolor, a veces lejanía, campo largo,
extraño la tierra de la lluvia, las cimas grises
que imitan la escala del espejo, voy sanando dormido
con ese amor que aprieta, ese amor de perfiles
que supura la gran noche de su aliento
alta mar y ganas de llorar
no, cerraste los ojos en mi espalda
huiste, luego volver resucitado, echar el corazón,
remar odios, somnolencia, vértigo y luego felicidad
así las cosas en este desierto que cava el cielo
tantas, tantas cosas con su escama de miedo
pero me volveré a desnudar bajo tu sueño, tu imperio corto,
ese abecedario donde las gentes se cobijan
intento estar recién nacido
de pronto he escrito esto en forma de abanico,
pronto es mediodía, todo desaparece, incluso tus huellas,
livianas como arena joven, en corriente ciega,
invadiendo contra nadie, de estrellas bajas, soledad,
una extraña quietud,
de esas que abraza cuando todo se ha perdido.