Parvej Husen Talukder

Charla con el genio asiático tecnológico Parvej Husen Talukder desde Bangladesh

Logo da seção Entrevistas ROLianas
Logo da seção Entrevistas ROLianas

Mis queridos amigos planetarios:

Hoy les traigo una charla inspiradora con un gran amigo que me ha dejado asombrado por sus logros a sus apenas 20 años. Les presento a Parvej Husen Talukder, poeta, escritor, emprendedor y aspirante a ingeniero en computación. Nació el 23 de agosto de 2005 en Derai Upazila, Bangladesh. Su padre es médico de aldea y su madre, ama de casa; él es el mayor de cinco hermanos.


Parvej Husen Talukder
, poeta, escritor, emprendedor y aspirante a ingeniero en computación. Nació el 23 de agosto de 2005 en Derai Upazila, Bangladesh. Su padre es médico de aldea y su madre, ama de casa; él es el mayor de cinco hermanos.

Parvej es un verdadero genio asiático de la informática. En la industria tecnológica, destacan sus proyectos: fundador y ex CEO de Kavya Kishor International (KKI), una plataforma nacida para promover la poesía y escritura juvenil en bengalí, que hoy cuenta con autores invitados de diversos países. Es cofundador de WikiGenius y fundador de Bhikitia. Desde inicios de 2026, es miembro del Movimiento Poetas del Mundo, el poeta chileno Luis Arias Manzo, es el fundador y secretario general de este movimiento. Nuestro querido invitado, me lo presentó hace varios meses mi amigo poeta y artista plástico australiano Michael Hislop. 

Talukder, detalla en esta charla los objetivos de estas increíbles iniciativas que ha impulsado en los últimos años, también nos habla de los reconocimientos que ha obtenido a nivel nacional tanto en su mundo poético como emprendedor en el universo digital. Es admirable cómo Parvej contribuye a su país, su idioma y a la comunidad internacional desde sus plataformas digitales, diseñadas con pasión y entrega total. Lamentablemente, muchos jóvenes desperdician su tiempo sin invertir en el conocimiento que está a un clic: ese saber global y universal presente en la pantalla. Él es un ejemplo a seguir en estos tiempos tecnológicos; extiendo mis más sinceras felicitaciones a este joven poeta y emprendedor.

Espero que disfruten este recorrido a través de esta entrevista, en la que exploramos su trayectoria literaria, sus proyectos digitales, su visión sobre el avance acelerado de la IA y otros temas que le apasionan. Los invito a conocer más a este joven que, con escasos recursos económicos, logra éxitos que muchos no consiguen ni con oportunidades privilegiadas. Que su historia inspire a muchos a sacar el máximo provecho de las herramientas tecnológicas a su alcance. ¡Felicidades, amigo poeta! Que tus fantásticas iniciativas alcancen cada día a más personas que comparten tu visión de esta era global.

Parvej Husen Talukder ofrece una presentación sobre “El futuro de la inteligencia artificial” a los estudiantes del curso de composición y comprensión del lenguaje en el Mini Auditorio de la Universidad Internacional de Sylhet , Sylhet, 27 de noviembre de 2025. Foto/Cortesía de Parvej Husen Talukder.

¿Cómo percibes el mundo actual sin Internet?

Es muy difícil imaginar el mundo actual sin internet. Internet juega un papel muy importante en la educación, la comunicación, los negocios, los servicios médicos y los servicios gubernamentales. Sin internet, las personas no podrían obtener información rápidamente y la comunicación sería mucho más lenta. Los estudiantes no podrían estudiar en línea y el trabajo de investigación sería más difícil.

Hoy en día, muchos trabajos como el comercio electrónico, el trabajo independiente (freelancing) y la banca digital dependen de internet. Sin internet, las actividades económicas serían limitadas y se perderían muchas oportunidades de empleo. La comunicación internacional y los negocios globales también se verían afectados.

Por otro lado, si no hubiera internet, las personas podrían pasar más tiempo en la comunicación social directa y depender menos de la tecnología. Sin embargo, en el mundo moderno actual, internet es una parte esencial de la vida que ayuda a acelerar el desarrollo y hace la vida diaria más fácil.

Parvej Husen Talukder (derecha) recibe su Certificado de Contribución a la Olimpiada de Física de Bangladesh, Capítulo Regional de Sylhet, de Md. GM Abdullah Al Kafi (Profesor, CSE) en nombre de la Olimpiada de Física de Bangladesh en el Departamento de Ciencias de la Computación e Ingeniería, Universidad Internacional de Sylhet , Sylhet, 6 de enero de 2026. Foto/Cortesía de Parvej Husen Talukder.

¿Quién te ha inspirado a emprender en el mundo digital?

Siempre soy una persona creativa e innovadora. Al inicio de mi carrera como escritor, enfrenté muchos problemas inesperados al publicar mi trabajo. De esa experiencia, aprendí y en 2020 inicié Kavya Kishor Online Magazine para ayudar a los nuevos escritores a publicar sus trabajos fácilmente. Es la primera publicación de Kavya Kishor International.

Tengo un gran interés por aprender. En ese tiempo, yo era estudiante de escuela. Ahorré mi dinero de bolsillo y compré un dominio y un hosting. Más tarde, usé el teléfono de mi madre para aprender WordPress y construí el sitio web yo mismo. El sitio web todavía está activo kavyakishor.com. El proyecto Kavya Kishor recibió una buena respuesta tanto dentro como fuera del país, lo que me motivó a trabajar más en el mundo digital y crear cosas nuevas.

Recientemente recibiste el título de “Rey Rimista de la Región Haor”. ¿En qué consiste este reconocimiento y cuál fue el motivo por el que te lo otorgaron?

Sí, este es un evento de 2021. Nací en una zona remota de los Haor de Bangladesh. Desde muy joven, alrededor de los 14 o 15 años, mis escritos comenzaron a publicarse en diferentes periódicos nacionales. Más tarde, los medios de comunicación locales también publicaron entrevistas y reportajes sobre mis trabajos literarios.

Poco a poco, desde la región de Haor hasta todo el país, obtuve un reconocimiento respetable por mi contribución a la poesía y las rimas, gracias a los reportajes de los medios y al cariño y apoyo de la gente.

¿Cuál es tu fuerte o estilo principal para escribir?

Mi principal fortaleza al escribir es la creatividad, el uso de un lenguaje sencillo pero rítmico, y la capacidad de conectar emociones con la realidad social y la vida cotidiana. Me especializo principalmente en la poesía, la rima y la literatura infantil, donde intento transmitir mensajes positivos, educativos y motivacionales.

Mi estilo se caracteriza por la fluidez del ritmo en las rimas, la narración de experiencias personales y la representación de la vida en zonas rurales y regiones como los haors de Bangladesh. También me enfoco en inspirar a los nuevos escritores y promover la creatividad en la literatura juvenil.

Además, mis escritos suelen combinar imaginación, valores sociales y aprendizaje, con el objetivo de hacer la literatura accesible y atractiva para los lectores jóvenes.

¿Cuántos libros has publicado y en qué idiomas están disponibles?

He publicado varios libros hasta ahora. Entre ellos están Chorar Jhalak (rimas), Mojar Porha Chondo Chora (rimas y poemas), Smrithir Alponay Kavya (poesía) y Chawa Na Chawa (una novela corta). Estos libros se han publicado principalmente en idioma bengalí. También tengo algunos libros individuales y conjuntos en inglés de diferentes géneros.

El objetivo principal de mi escritura era desarrollar la literatura bengalí y la literatura infantil. En el futuro, planeo publicar mis trabajos en inglés y otros idiomas para que más lectores internacionales puedan leer mis escritos.

¿Qué poetas de Bangladesh nos recomiendas leer?

Si quieres comenzar a leer poesía de Bangladesh, puedes explorar a algunos poetas muy influyentes como Kazi Nazrul Islam (Poeta nacional de Bangladesh), conocido por su poesía revolucionaria sobre la libertad y la justicia social; Jasim Uddin, famoso por retratar la vida rural, el folclore y las emociones simples del campo bengalí con un lenguaje muy accesible; y Shamsur Rahman, uno de los principales representantes de la poesía moderna con temas urbanos, políticos e identitarios. Estos poetas ofrecen una excelente introducción a la riqueza y diversidad de la poesía bengalí.

Eres el fundador y ex CEO de Kavya Kishor International (KKI). ¿Puedes hablarnos de esta iniciativa?

Soy el fundador y ex CEO de Kavya Kishor International (KKI). Es una plataforma literaria y creativa global que comencé el 1 de agosto de 2020. La iniciativa empezó como una pequeña revista literaria bengalí llamada Kavya Kishor, enfocada principalmente en la literatura juvenil, la poesía y la escritura creativa.

Al principio fue difícil cubrir los costos de publicación, y apoyé el proyecto con mis propios ahorros. Sin embargo, con la orientación de personas respetadas en Bangladesh, la revista creció lentamente y comenzó a publicarse regularmente desde octubre de 2020.

En 2021, la revista se expandió y pasó a llamarse Kavya Kishor Worldwide, lanzando dos publicaciones separadas: una revista bengalí llamada Monthly Kavya Kishor y una revista en inglés llamada Kavya Kishor English. La revista en inglés estuvo dirigida por la poeta y académica Profesora Nilufar Jahan del Kabi Nazrul Government College de Dhaka.

Para 2022, KKI comenzó a atraer escritores y lectores internacionales. Escritores de países como Kirguistán y Australia contribuyeron a la revista. En 2023, el poeta Michael Hislop se unió como editor ejecutivo de la publicación en inglés.

En septiembre de 2023, Kavya Kishor Worldwide se transformó oficialmente en Kavya Kishor International (KKI), una organización literaria internacional sin fines de lucro. En ese momento, la revista en inglés se suspendió, mientras que la publicación bengalí continuó junto con una nueva revista internacional llamada Luminance.

Hoy en día, KKI funciona como una plataforma creativa global que promueve la literatura, la paz y los valores humanitarios. Publica poesía, ficción, ensayos, traducciones y arte digital de creadores de todo el mundo. La organización también trabaja en proyectos culturales digitales y busca apoyar a jóvenes escritores, especialmente de Bangladesh y otras regiones en desarrollo.

En general, mi visión, junto con el Asesor Principal de KKI, Michael Hislop, es construir una comunidad literaria global que conecte cultura, tecnología y creatividad, al mismo tiempo que dé voz a escritores jóvenes y emergentes de todo el mundo.

Eres cofundador de la plataforma WikiGenius. ¿Cuáles son sus objetivos específicos?

Soy uno de los cofundadores de WikiGenius, un directorio en línea y plataforma tipo enciclopedia en formato wiki que se enfoca en perfiles de personas notables, empresas y diversos temas de todo el mundo. A diferencia de las enciclopedias tradicionales con reglas estrictas de notoriedad, es una plataforma más abierta y fácil de usar, que permite crear páginas verificadas sobre una variedad más amplia de temas.

Lancé el proyecto en 2023 junto con mi amigo Shovon Ahmed, quien es empresario. Como cofundador, me encargué del desarrollo web y de la configuración técnica del proyecto.

Mi visión original para el proyecto era un poco diferente de cómo finalmente evolucionó; algunas ideas no coincidieron con la dirección preferida por mi(s) cofundador(es), por lo que con el tiempo me alejé de las actividades diarias. Actualmente no participo activamente en las operaciones, pero sigo vinculado como cofundador. Ocasionalmente doy consejos para ayudar a que el proyecto crezca (ya se ha vuelto bastante popular en su nicho), y si surge algún problema técnico o se necesita ayuda en desarrollo, con gusto apoyo al equipo.

¿Cuál es la visión y misión de Bhikitia?

Como fundador de Bhikitia, mi visión es construir una plataforma de conocimiento abierta e inclusiva que se enfoque en todo tipo de conocimiento general sobre Bangladesh y el mundo. Quiero que Bhikitia sea un lugar donde las personas puedan encontrar fácilmente información sobre historia, cultura, ciencia, personas y temas actuales, especialmente en bengalí y otros idiomas en crecimiento.

Nuestra misión es hacer que el conocimiento sea libre, sencillo y accesible para todos. No seguimos estrictamente las reglas tradicionales de notoriedad al estilo de Wikipedia. En cambio, seguimos nuestras propias normas claras y justas. Si una persona es reconocida o celebrada por un trabajo significativo en su campo, para nosotros es notable. Creemos que el conocimiento no debe estar limitado por reglas demasiado rígidas. Nuestro objetivo es crear una enciclopedia equilibrada y colaborativa que apoye las voces locales mientras las conecta con una audiencia global.


¿Qué tal han sido los resultados de Bhikitia desde su lanzamiento?

Desde su lanzamiento, Bhikitia ha recibido un fuerte apoyo del público por parte de muchos usuarios. La plataforma creció rápidamente hasta alcanzar más de 1,000 artículos creados por voluntarios. Bhikitia sigue su propia filosofía de conocimiento abierto, en lugar de las estrictas reglas de notoriedad al estilo de Wikipedia. En Bhikitia, consideramos que las personas o los temas son notables si son reconocidos, celebrados o han realizado contribuciones significativas a través de su trabajo.

Hubo críticas por parte de algunas personas y comunidades relacionadas con Wikipedia. Un administrador de Wikipedia en bengalí, Aftabuzzaman Ullah, envió públicamente un correo electrónico expresando fuertes críticas sobre Bhikitia a Daily Jalalabad, un periódico que anteriormente había publicado noticias positivas sobre Bhikitia. Rechazó firmemente estas afirmaciones. Bhikitia es una plataforma de conocimiento abierta, independiente y sin fines de lucro, creada para apoyar el intercambio de conocimiento en bengalí y a nivel global.

En mi opinión, estas reacciones ocurrieron porque Bhikitia sigue una filosofía de conocimiento diferente a los modelos tradicionales de enciclopedias. Bhikitia no busca competir con ninguna plataforma, sino crear un espacio alternativo de conocimiento.

Como muchas plataformas abiertas, Bhikitia también ha enfrentado intentos de vandalismo, lo cual es normal en proyectos impulsados por la comunidad. Estamos mejorando continuamente nuestros sistemas de seguridad, moderación y tecnología para proteger la plataforma.

A pesar de las críticas, Bhikitia continúa creciendo y recibiendo apoyo de muchos usuarios. Nuestro objetivo es construir un ecosistema de conocimiento educativo, abierto y sólido que apoye el conocimiento en idiomas locales y el aprendizaje global.

¿Qué opinan tus padres de los proyectos que has emprendido?

Actualmente tengo varios proyectos, pero Bhikitia y Kavya Kishor International son mis principales y más importantes proyectos. Los miembros de mi familia siempre están a mi lado y apoyan mis iniciativas. Su apoyo y motivación me inspiran a hacer cosas nuevas y seguir avanzando.


Sin duda eres un amante de la tecnología y has emprendido muchos proyectos. ¿De qué manera has sabido equilibrar la poesía, la ingeniería, gestión cultural, periodismo y vida social?

No veo la tecnología y la literatura como campos separados; para mí, todo se mide por el estándar de la creatividad. Practicar la poesía y programar códigos me parecen dos formas de expresión rítmica. La lógica del código y la elección de las palabras en la poesía son, para mí, lenguajes de la creatividad. Por eso he obtenido premios en ambos campos. Recientemente, un equipo liderado por mí (equipo de 2 miembros) se coronó campeón en un concurso intrauniversitario de programación competitiva.

Actualmente, dedico tiempo a mis proyectos en curso de manera semanal. Para los proyectos que requieren atención continua, trabajamos con un equipo de voluntarios para apoyar las tareas. Cabe destacar que la mayoría de mis proyectos son sin fines de lucro. En el ámbito del periodismo, trabajo como periodista independiente. Por ahora, solo escribo noticias o columnas de opinión sobre temas específicos y no de manera regular, aunque continuaré escribiendo según sea necesario en el futuro.

Desde tu perspectiva como ingeniero informático, ¿qué le espera a la humanidad con el avance rápido que está escalando la IA?

El rápido avance de la IA puede traer tanto grandes oportunidades como desafíos para la humanidad. Mejorará la productividad, la medicina y la educación, además de ayudar a automatizar muchas tareas. Sin embargo, no creo que los riesgos de pérdida de empleo, privacidad y problemas éticos sean demasiado profundos. En el futuro, se espera que la IA se utilice principalmente como una tecnología de apoyo para los seres humanos. Muchas personas tienen diferentes opiniones, pero no debemos olvidar que la IA no puede crearse ni funcionar por sí sola; siempre necesita la intervención humana. Por lo tanto, la IA es principalmente una tecnología de apoyo y no un competidor.

¿Qué representa para ti haber nacido en el albor del siglo XXI?

No pensé demasiado sobre lo que significa haber nacido a principios del siglo XXI. Sin embargo, haber nacido en esta época me permitió familiarizarme con la tecnología, la información y la innovación desde mi niñez, y despertó mi interés en trabajar en el mundo digital. Creo que esta época me ha dado oportunidades en conocimiento digital, creatividad y comunicación global, lo que me inspira a aprender y crear cosas nuevas.

¿En qué proyectos literarios y tecnológicos estás trabajando actualmente?

Actualmente estoy escribiendo un libro sobre temas políticos y espero poder terminarlo muy pronto. Durante este tiempo, me he alejado un poco de la práctica de la poesía y la escritura de versos.

Aunque actualmente estoy enfocado en la programación competitiva, no estoy trabajando en ningún proyecto de uso público o de código abierto. Sin embargo, con fines de práctica, estoy desarrollando una aplicación web de gestión de concursos basada en pagos, lo que me ayudará a mejorar mis habilidades técnicas.

  • En el siguiente enlace podrán disfrutar de un vídeo que nos ha compartido en inglés desde Bangladés el poeta Parvej Hüsen Talukder: https://n9.cl/9gmma

Carlos Javier Jarquín

Voltar

Facebook




Da Romênia para o ROL, Cristina Rhea!

Cristina Rhea traz ao ROL a alma literária da Romênia, terra da luz e solidão, mistérios e lendas, Cárpatos e Danúbio, o ‘rio da melodia’!

Rhea Cristina
Rhea Cristina

Cristina Rhea, natural de Găești, Romênia, na área profissional é professora assistente e especialista em Relações Públicas. Licenciatura em Jornalismo pela Universidade de Bucareste, Faculdade de Jornalismo e Ciências da Comunicação. Admitida no Mestrado em Jornalismo da Universidade de Indiana, Escola de Jornalismo, Estados Unidos, Estudos de Pós-Graduação, 2005. Graduada no Curso Avançado em Comunicação Empresarial, Universidade Internacional Isabel I de Castilla e ISEB – Instituto Superior Europeu de Barcelona, Espanha. Mestrado em Marketing Digital e eCommerce, Universidade Internacional Isabel I de Castilla e Instituto Superior Europeu de Barcelona (ISEB), Espanha.

Na área literária e jornalística, conhecida pelo pseudônimo Rhea Cristina, é membro da União de Escritores Romenos, com 10 livros publicados nas áreas de literatura, jornalismo e ciências da comunicação.  

Recebeu o Prêmio da União de Escritores Romenos, 1996; Prêmio Especial Poesia dei Popoli – in memoria di ‘Alfredo Pirola’, por ocasião da 24ª edição do Prêmio Internacional, Centro Giovani e Poesia – Triuggio, concedido pelo Centro Giovani e Poesia em Triuggio, Itália, 2015.

Bolsista da Fundação Kulturkontakt Austria, Programa de Escritores em Residência, Viena, Áustria, 2007.

Publicou poesia e artigos literários em muitas revistas e antologias culturais romenas na Alemanha, Espanha, Líbano, Romênia e República da Moldávia.

Cristina ingressa na Família ROLiana, apresentando aos leitores do ROL o poema Caça, traduzido para o Português por Felix Nicolau (Romênia)

Caça

Apaixonados. Imagem gerada pelo ChatGPT –
https://chatgpt.com/c/69bb037c-1a0c-832e-bcc6-df69a46a7dea
Apaixonados. Imagem gerada pelo ChatGPT –
https://chatgpt.com/c/69bb037c-1a0c-832e-bcc6-df69a46a7dea

em dezembro morre-se mais

facilmente só poderia competir

com isso abril quando nos campos jazem os corpos

como caça úmida um jogo perigoso

no céu aparecem listras vermelhas e de repente

com o primeiro que cai surge a primeira listra

com o segundo a segunda e assim por diante

até que notas o céu todo do lado

esquerdo do teu coração vermelho como se fosse

um suspiro bebe devagar o café ainda

temos tempo só ainda temos Maria

Maria — o mar como se eu estivesse lá

tu me contas e eu reproduzo como

nós amantes amando-nos começas a amar

outro homem outra presa e esperas

uma resposta de mim mas eu o cúmulo

não sei falar entrei carne sobre carne

veia sobre veia — o pensamento novo é

em dezembro com o fogo ao lado e

o uivo dos animais preguiçosos mortos apertado

em meus punhos retos este mundo me

parece incômodo não me deixa mover

vejo no teu ombro amada o outono

mordendo — estamos em estações diferentes

por isso te proponho vamos pegar o arco

e a flecha e partir vem querida vem

querido — a caça continua.

“Uma poesia de Rhea Cristina. Qualquer utilização do conteúdo deste poema implica a citação da fonte e requer o consentimento prévio por escrito de Rhea Cristina. Todos os direitos reservados © Rhea Cristina, www.cristinarhea.wordpress.com”

Rhea Cristina

Voltar

Facebook




Nós, elas e todas as outras

Elaine dos Santos: ‘Nós, elas e todas as outras’

Elaine dos Santos
Elaine dos Santos
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69bd5845-db80-83e9-8fa3-97963d12835f

A história da humanidade, pelo menos, no Ocidente legou à figura feminina algumas responsabilidades que talvez não fossem, assim, tão obrigatórias.

Na Grécia antiga, berço da nossa cultura letrada, Pandora foi forjada pelos deuses do Olimpo que queriam vingar-se de Prometeu, o semideus que lhes roubara uma centelha de fogo. Enviaram-lhe Pandora, que portava uma caixa com todos os sentimentos existentes, mas, precavido, Prometeu não a abriu. O irmão dele o fez.

Quando a caixa foi aberta, escaparam o ódio, a inveja, a tristeza, a calúnia, o amor, a alegria. Prometeu conseguiu fechá-la, lá dentro, porém, restara apenas a esperança. À mulher atribuiu-se as responsabilidades pelas dores do mundo.

A tradição cristã e a ideia do pecado original têm a figura principal centrada em Eva. O ser humano perdeu o direito ao paraíso e, nisso, se resume praticamente todos os erros do mundo, que Eva e as mulheres que a sucederam devem purgar.

Com a sociedade burguesa, a mulher ganhou função mercantilizada. O pai e o novo marido tornam-se sócios em empreendimentos diversos, o dote oferecido pelo pai no casamento e a própria noiva são a materialidade dessa sociedade.

A noiva, por sua vez, dependente do pai e, depois, do marido, deveria ser bonita, de preferência tocar piano e, se possível, ter noções de língua francesa (o que se dava no contexto brasileiro, em particular), sabendo comportar-se em sociedade etc.

Parece claro que esses valores se fixaram no imaginário popular. Uma mulher deve casar-se, deixar de ser protegida pelo pai, passar pela proteção do marido e, se necessário, do filho mais velho. Daí, a ‘importância’ de ter filhos, segundo concepção ainda vigente.

Gosto desse termo, ela deve ser ‘prendada’ ou, como prefere Augusto Comte, pai da doutrina Positivista, ser anjo tutelar e rainha do lar: cuidar do marido, dos filhos, da casa.

Como afirma Camões em um conhecido soneto ‘Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades‘, as demandas do mundo capitalista e a necessidade da sobrevivência financeira da família exigiram que a mulher entrasse no mercado do trabalho, se profissionalizasse.

Muitas mulheres abriram mão do casamento, outras tantas tentaram conciliar os afazeres domésticos com as atividades laborais em escritórios, em grandes empresas ou mesmo nas tarefas mais comuns, em que elas buscam colaborar com o sustento da família ou responsabilizam-se pelo próprio sustento.

É possível compreender a lógica que está por trás da sociedade ocidental – entenda-se Europa e Américas -, mas por mais que estudiosos da área tenham tentado elucidar a onda de ódio e violência postas contra mulheres, ainda é assustador o número de feminicídios, associado às agressões físicas.

Ser mulher no Brasil parece ser um risco diário. Por quais caminhos andar? Quais os melhores horários para sair de casa? Aliás, é preciso mesmo sair de casa que não seja para trabalhar?

A pergunta maior – para a qual não tenho respostas – é como nós e todas as demais mulheres podemos nos sentir em segurança nesse cenário?

A minha perplexidade advém de um fato corriqueiro na região em que resido, sul do Brasil: as mulheres que defendem o comportamento dos homens, as atitudes dos homens. Como professora, eu sei que a educação pode salvar as novas gerações, mas e nós, mulheres adultas, e tantas outras, inseridas nessa sociedade e submetidas a essa lógica?

Elaine dos Santos

Voltar

Facebook




Aurora nórdica do amor

Ella Dominici: Poema ‘Aurora nórdica do amor’

Ella Dominici
Ella Dominici
Imagem gerada pelp ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69bd5138-c27c-83e9-ac55-1d33d1478253

em mares nórdicos
navega homem e busca
encontrar próprio destino

fada-lhe o espírito
dói-lhe vida tão tosca
tenta achar seu solstício

nas peladas águas frias
barco branco em liso ventre
desliza

fecha os olhos, mentaliza
curvas de um corpo entre
glória e euforia

no oceano avista o pórtico
entre fiordes cristalinos
geleiras diamantes poéticos
coroa transparente do destino

enxerga altos bicos nus que brilham

a vela move, a veia sorve, suor escorre
na testa gelam pingos de lua
os bicos seios são só miragem
o alcance do eros-desejo bobagem
da lua de verão cheia e nua

se frusta a alma apaixonada
o tudo ou nada segue viagem
atravessa polos de madrugada
pórtico penetra como em virgem

sumo milagre da alta atmosfera
se funde às partículas solares
no vento qu’as trouxe em plenos mares
voltarei com a êxtase que me dera

o brilho que observo em céu noturno
no âmbito do norte magnético
desfaz quem desmedrava taciturno…
no pórtico nasce ser sinérgico
espírito uno completo

homem mulher unidos são
fenômeno perfeito da existência
partículas imantadas
fluorescência
reflexivas no real
milagre da óptica glacial
magnífica aurora

aurora boreal…
norte e final

Ella Dominici

Voltar

Facebook




Gem of a counsel

Surendra Nagaraju: Poem ‘Gem of a counsel’

Surendra Nagaraju - Elanaaga
Surendra Nagaraju – Elanaaga
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69bd3748-6854-83e9-89c9-c48657ddf47a

God has given us a mouth
to talk sparingly,
and a pair of hands to
comfort others caringly.
“Always talk less and work more”
is what should dwell in your heart’s core.

Elanaaga

Value of words

Words are ducks that swim
in the lake of a composition.
Don’t push them in large numbers;
they will give rise to congestion.

Words are gems set
in a crown – they add to elegance.
Don’t overuse them,
else they will produce repugnance.

Elanaaga

Voltar

Facebook




Pedidos que Ninguém Ouviu

Pedidos que Ninguém Ouviu reúne oito contos de terror psicológico que transformam o medo em um espelho das dores que a sociedade insiste em ignorar

Capa do livro Pedidos que ninguém ouviu, de Gabriela Castro
Capa do livro Pedidos que Ninguém Ouviu,
de Gabriela Castro

No dia 28 de março de 2026, das 14h às 17h, os amantes da Literatura têm um encontro marcado na livraria Mundo dos Livros – Itapê Shopping.

Pedidos que Ninguém Ouviu, de Gabriela Castro, ganha vida fora das páginas e ela quer encontrar seus leitores pessoalmente.

O lançamento será dinâmico, com bate-papo, leitura dramática e sessão de autógrafos.

Um momento para conversar sobre as histórias que gritam, mesmo quando o mundo finge não escutar.

Sinopse

Pedidos que Ninguém Ouviu reúne oito contos de terror psicológico que transformam o medo em um espelho das dores que a sociedade insiste em ignorar.

Cada história acompanha personagens à margem, vozes silenciadas, existências negligenciadas, vidas atravessadas por preconceito, abandono ou invisibilidade. Em comum, todos carregam um pedido: por ajuda, por escuta, por reconhecimento. Mas, em um mundo que escolhe não ouvir, esses pedidos se perdem… ou retornam de formas inquietantes.

Entre casas que escondem segredos, corpos que revelam traumas invisíveis e presenças que se alimentam do silêncio, os contos exploram o terror que nasce não apenas do sobrenatural, mas das relações humanas e das estruturas sociais que excluem e descartam.

Com uma atmosfera densa e perturbadora, a antologia utiliza o horror como crítica social, revelando que o verdadeiro medo não está apenas no que se vê, mas no que é ignorado. Porque, quando pedidos de socorro não são ouvidos… algo sempre responde no lugar.

Serviço

Livro: Pedidos que Ninguém Ouviu (contos)

Autora: Gabriela Castro

Editora: Patuá

ISBN: 978-65-281-0290-7

Número de páginas: 60

Preço: R$ 60,00

Por onde adquirir: Editora Patuá – Pedidos que Ninguém Ouviu , ou no dia do lançamento, com a autora.

Livraria Mundo dos Sonhos: Rua Dr. Coutinho, 733 – Centro – Itapetininga (SP)

Entrada gratuita.

Sobre a autora

Gabriela Castro

Gabriela Castro é escritora e roteirista, dedicada à criação de narrativas que exploram o lado mais sombrio da experiência humana. Sua escrita transita entre o terror psicológico, o suspense e a crítica social, construindo histórias intensas, sensoriais e profundamente inquietantes.

Mãe atípica, Gabriela traz para sua obra uma percepção sensível sobre as margens da sociedade, sobre aquilo que muitas vezes é ignorado, silenciado ou invisibilizado. Essa vivência atravessa sua escrita, dando origem a histórias que não apenas provocam medo, mas também reflexão.

Ao longo de sua trajetória, já teve contos selecionados e publicados em diferentes antologias literárias, ampliando sua presença no cenário do terror contemporâneo brasileiro.

Em Pedidos que Ninguém Ouviu, sua primeira antologia autoral, Gabriela une horror e crítica social para dar voz a personagens e realidades que raramente são escutadas.

Redes sociais: Facebook – Instagram

Voltar

Facebook




O ruído e o vazio entre nós

Clayton Alexandre Zocarato ‘O ruído e o vazio entre nós’

Clayton Alexandre Zocarato
Clayton A. Zocarato
Imagem gerada pelo ChatGPT - criar imagem: https://chatgpt.com/c/69bca54d-ebfc-83e9-9419-a0a1424c5111
Imagem gerada pelo ChatGPT – criar imagem: https://chatgpt.com/c/69bca54d-ebfc-83e9-9419-a0a1424c5111

Há algo de profundamente inquietante neste tempo — não apenas o excesso de vozes, mas a rarefação do sentido. Em Filosofia, desde Sócrates, o não saber era o ponto de partida para o diálogo; hoje, parece ser aquilo que mais tememos admitir.

            Entre a ágora de Atenas e os fluxos digitais de um presente fragmentado, algo se perdeu: a coragem de sustentar a dúvida. Diga, leitor — quando foi a última vez que você permaneceu em silêncio não por evasão, mas por escuta verdadeira?

            O tempo, que em Santo Agostinho era uma experiência íntima e elusiva, tornou-se agora uma sucessão de instantes descartáveis. Já não habitamos o tempo; consumimos ferozmente seus vértices.

            E, no espaço — esse que Martin Heidegger via como morada do ser — nos deslocamos sem enraizamento, atravessando lugares sem realmente estar neles. Que tipo de linguagem pode emergir de um mundo onde nem o tempo nem o espaço são vividos, mas apenas atravessados?

            A linguagem, outrora ponte, parece hoje ruína. Em Clarice Lispector, a palavra era abismo e revelação; em Fernando Pessoa, multiplicidade e máscara; já em Heráclito, o logos era fluxo — um rio que jamais se detém.

             E você, leitor, ainda acredita que suas palavras alcançam alguém — ou apenas ecoam em um vazio polido por algoritmos?

            Talvez o que chamamos de comunicação tenha se tornado uma coreografia de superfícies: falamos para não calar, respondemos para não ouvir, opinamos para não pensar. O agir comunicativo — esse ideal de reciprocidade e reconhecimento — exige mais do que presença: exige risco.

             O risco de ser transformado pelo outro. Mas em uma sociedade que evita o desconforto como quem foge de uma ferida aberta, quem ainda aceita esse risco?

            E então resta a pergunta, incômoda e persistente: se não há mais horizonte comum, se o mundo compartilhado se dissolve em versões privadas da realidade, o que exatamente tentamos dizer uns aos outros? Ou já desistimos — silenciosamente — de sermos compreendidos? Talvez o verdadeiro colapso não seja da fala, mas da escuta.

            E, nesse cenário, cada palavra dita carrega uma suspeita: ainda há alguém aí, do outro lado, capaz de ouvir — ou estamos apenas ensaiando, sozinhos, o som da própria ausência?

                        Se a resposta nos escapa, talvez seja porque já não sabemos formular a pergunta.            

            Em Ludwig Wittgenstein, os limites da linguagem eram também os limites do mundo; mas o que acontece quando a linguagem não encontra mais mundo algum para delimitar?

            Quando as palavras já não apontam para experiências partilhadas, mas para simulacros privados, filtrados e editados? Você ainda fala para ser compreendido — ou apenas para não desaparecer?

            Há, no entanto, um vestígio que insiste. Mesmo entre ruínas, algo pulsa.

            Em Hannah Arendt, o espaço público era o lugar onde a ação e a palavra revelavam quem somos. Mas que ‘quem’ pode emergir quando o espaço público se fragmenta em bolhas estanques, onde cada voz é apenas reforço de si mesma?

            Talvez estejamos diante de uma nova forma de solidão: aquela que se experimenta em meio à multidão de discursos.

            E ainda assim — por mais paradoxal que pareça — continuamos falando. Como se, em algum lugar recôndito, persistisse a esperança de que alguém escute.

             Como se a linguagem, mesmo ferida, ainda carregasse em si a promessa de encontro. Não seria essa insistência, quase teimosa, uma forma de resistência? Ou será apenas hábito, automatismo, ruído?

            Em Albert Camus, o absurdo não anulava a ação; ao contrário, exigia uma resposta. Talvez falar — ainda falar — seja nossa forma mais silenciosa de revolta contra o vazio.

            Mas revolta para quem, se já não acreditamos no outro? E então volto a você, leitor: quando suas palavras atravessam o espaço incerto entre si e o outro, elas ainda carregam um destino — ou apenas um impulso?

            Talvez seja preciso reaprender. Reaprender o tempo da escuta, o peso de uma pausa, o desconforto fecundo da dúvida. Reaprender a linguagem não como ferramenta, mas como encontro.

            Pois, se tudo se perdeu — horizontes, sentidos, referências — resta ainda a possibilidade de reconstrução. Mas ela começa, inevitavelmente, com um gesto simples e radical: permitir-se não saber, e ainda assim permanecer.

            E então, antes da próxima palavra, antes da próxima resposta apressada, detenha-se.

            Pergunte-se — não ao mundo, mas a si mesmo: há ainda algo que mereça ser dito? E mais grave, mais decisivo: há ainda alguém, em você, disposto a ouvir?

            E mais grave, mais decisivo: há ainda alguém, em você, disposto a ouvir?

            Talvez a questão não seja apenas se o outro nos ouve, mas se ainda habitamos a linguagem como morada — ou se apenas a utilizamos como instrumento.

            Voltando a Heidegger, a linguagem não era um meio neutro, mas ‘a casa do ser’. Ora, o que acontece quando essa casa se torna inabitável?

            Quando cada palavra é suspeita, cada frase já nasce atravessada por ironia, defesa ou cálculo? Não será que, antes de perdermos o outro, perdemos o chão onde o encontro poderia acontecer?

            Você percebe como, mesmo agora, enquanto lê, algo em você oscila entre atenção e dispersão? Entre o desejo de permanecer e a urgência de partir? Esse movimento não é trivial — ele diz algo sobre o nosso tempo.

             Em Zygmunt Bauman, vivemos uma modernidade líquida, onde vínculos se desfazem antes mesmo de se consolidarem. Mas o que é uma conversa senão um vínculo temporário que exige permanência? Sem permanência, o diálogo se torna impossível — e o que resta é apenas a troca de sinais.

            E, no entanto, continuamos a nos expressar. Escrevemos, comentamos, reagimos. Como se estivéssemos constantemente à beira de dizer algo essencial — mas nunca chegássemos lá.

            Em Roland Barthes, a linguagem carrega sempre um excesso, algo que escapa à intenção. Mas e se, hoje, o que escapa não for mais o excesso, e sim a própria intenção?        

            Quando tudo é dito sem risco, sem implicação, sem consequência, o que ainda pode ser verdadeiramente dito?

            Talvez o problema não seja o barulho, mas a anestesia. Já não nos ferimos com palavras — e isso, à primeira vista, parece um progresso. Mas não era justamente essa capacidade de ferir — e de ser ferido — que tornava possível a transformação?

            Em Friedrich Nietzsche, o pensamento não deveria ser confortável, mas perturbador. Diga, então: quando foi a última vez que uma conversa deslocou você de si mesmo?

            Há uma economia do afeto em jogo. Falamos apenas o necessário, ouvimos apenas o conveniente, respondemos apenas o esperado. Tudo é medido, filtrado, ajustado. Mas o que acontece com aquilo que não cabe nesse cálculo?

            Onde vão as palavras excessivas, desajeitadas, incertas — aquelas que, justamente por não se encaixarem, poderiam abrir algo novo? Não será que estamos perdendo não apenas o sentido, mas a possibilidade mesma de criá-lo?

            Em Walter Benjamin, a narrativa tradicional carregava uma experiência compartilhada, algo que passava de geração em geração. Hoje, no entanto, acumulamos informações, mas raramente experiências. E sem experiência, a linguagem se esvazia.    

            Você sente isso? A diferença entre saber algo e ter algo a dizer sobre isso? Entre repetir e realmente comunicar?

            Talvez o silêncio que tememos não seja o do outro, mas o nosso próprio.

             Um silêncio que nos confronta com a ausência de conteúdo, de direção, de sentido. Por isso falamos tanto: para não o escutar. Mas e se, em vez de evitá-lo, o atravessássemos?

            Em Rainer Maria Rilke, era preciso amar as perguntas, viver dentro delas. Mas quem ainda tem paciência para uma pergunta que não se resolve?

            E então voltamos ao início — não como repetição, mas como espiral. Há uma nostalgia no ar, sim, mas talvez ela não seja de um tempo real, e sim de uma possibilidade perdida: a de que a linguagem pudesse, de fato, nos aproximar.

             Mas essa possibilidade não desapareceu completamente. Ela se retraiu, tornou-se rara, exigente. Não basta mais falar — é preciso sustentar o que se diz. Não basta ouvir — é preciso deixar-se afetar.

            Você está disposto a isso?

            Porque, no fundo, é disso que se trata: de uma escolha. Continuar na superfície, onde tudo é rápido, leve, descartável — ou arriscar a profundidade, onde cada palavra pesa, cada silêncio significa, cada encontro transforma.

            Não há garantia de sucesso. Não há promessa de entendimento. Há apenas a possibilidade.

            E talvez seja justamente isso que ainda nos resta: a possibilidade de que, em meio ao ruído, alguém — em algum lugar — ainda esteja tentando dizer algo verdadeiro. E que, por um instante raro, duas consciências se encontrem não apesar da linguagem, mas por causa dela.

            Mas esse encontro não acontece por acaso. Ele exige tempo — aquele mesmo tempo que evitamos.

             Exige presença — aquela mesma que fragmentamos. Exige coragem — aquela que disfarçamos de indiferença. Em Simone Weil, a atenção era a forma mais pura de generosidade. Talvez ouvir — verdadeiramente ouvir — seja hoje o gesto mais radical que ainda podemos oferecer.

            E então, mais uma vez, a pergunta retorna, não como provocação, mas como necessidade: quando você fala, ainda acredita que alguém pode realmente lhe ouvir?

            Ou, mais fundo ainda — você acredita que ainda há algo em você que valha a pena ser ouvido?

            Se a resposta vacila, não a descarte. Permaneça nela. Pois talvez seja justamente nessa hesitação, nesse intervalo entre o dizer e o não dizer, que algo começa a se formar. Algo que ainda não tem nome, mas que insiste.

            E é dessa insistência — frágil, incerta, quase imperceptível — que talvez possa nascer, novamente, o sentido.

            E é dessa insistência — frágil, incerta, quase imperceptível — que talvez possa nascer, novamente, o sentido.

            Mas o sentido, convém admitir, nunca foi dado: ele sempre exigiu trabalho.         Hannah Arendt refletiu, pensar era uma atividade solitária, mas não isolada — exigia o diálogo silencioso consigo mesmo.

             O que acontece, então, quando já não suportamos sequer a própria companhia? Quando o fluxo constante de estímulos substitui esse diálogo interior?

            Talvez estejamos perdendo não apenas a capacidade de conversar com o outro, mas a de sustentar uma conversa consigo. E sem esse primeiro interlocutor — você mesmo — o que resta a dizer ao mundo?

            Há um esvaziamento que não é ruidoso, mas gradual. Ele se infiltra nas pequenas concessões: na resposta automática, na opinião herdada, na escuta interrompida.

            Você já percebeu quantas vezes responde antes mesmo de compreender? Quantas vezes fala não para dizer algo, mas para manter-se presente, visível, existente?

            Em Jean-Paul Sartre, a existência precede a essência — somos aquilo que fazemos. Mas, se o que fazemos é apenas repetir, reagir, reproduzir, que tipo de existência estamos construindo?

            E talvez aqui se revele uma dimensão ainda mais inquietante: não é apenas o outro que deixou de nos ouvir — nós também deixamos de escutar aquilo que dizemos.      As palavras se tornaram leves demais para nos comprometer.

             Elas já não nos vinculam, não nos obrigam, não nos transformam. Mas uma linguagem sem compromisso não é linguagem — é ruído organizado.

            Você sente o peso dessa afirmação?

            Ou ela já escorrega, como tantas outras, sem deixar marcas?

            Em George Steiner, havia a preocupação com a “retirada da palavra” — o momento em que a linguagem perde sua autoridade ética. Não porque deixamos de falar, mas porque deixamos de acreditar no que dizemos.

            E quando a palavra perde sua credibilidade, o que a substitui? O gesto? A imagem? O silêncio? Ou apenas mais palavras, cada vez mais vazias?

            Talvez estejamos vivendo uma inflação do dizer: quanto mais se fala, menos cada palavra vale.

            E, como em toda inflação, há um empobrecimento — não material, mas simbólico.

             As palavras já não compram sentido, já não constroem pontes, já não sustentam mundos. E então nos vemos cercados por discursos que nada dizem, por frases que nada pedem, por vozes que nada arriscam.

            Mas — e aqui a provocação se torna inevitável — será que isso é apenas “o mundo”?  Ou há, em cada um de nós, uma participação silenciosa nesse esvaziamento?

            Quando você escolhe não aprofundar, não questionar, não sustentar uma conversa difícil — o que exatamente está sendo preservado?

             Conforto? Imagem? Controle? E o que está sendo perdido?

            Em Clarice Lispector, escrever era uma forma de tocar o indizível — aquilo que escapa, que resiste, que não se deixa capturar facilmente.

            Talvez falar — verdadeiramente falar — devesse ter algo dessa mesma qualidade: não a clareza imediata, mas a honestidade do risco. Não a certeza, mas a abertura.

            E isso nos leva a um ponto delicado: talvez o problema não seja a ausência de sentido, mas a nossa impaciência com ele.

            Queremos respostas rápidas, compreensões imediatas, conexões sem fricção.       Mas o sentido — quando existe — é lento, exige elaboração, pede tempo. Está você disposto a esse tempo?

            Porque, sem ele, tudo se torna superfície. E na superfície, nada se fixa.

             As palavras passam, os encontros passam, até mesmo as perguntas passam. E, no fim, o que resta não é o silêncio fértil de quem pensa, mas o vazio de quem já não espera encontrar nada.

            Ainda assim, há algo que resiste.

            Talvez seja mínimo: um instante de atenção não interrompida, uma conversa que se prolonga além do necessário, uma palavra dita sem cálculo. Pequenos gestos que, isoladamente, parecem insignificantes — mas que, juntos, podem reconfigurar o espaço do possível.

            Você já experimentou isso? Um momento em que, contra todas as expectativas, alguém realmente ouviu você — não para responder, não para corrigir, mas para compreender?

            Esse momento, raro como é, não revela algo essencial? Não aponta para uma possibilidade ainda viva?

            Em Emmanuel Levinas, o outro não é um objeto a ser compreendido, mas uma alteridade que nos convoca, que nos exige uma resposta ética.

             Ouvir, nesse sentido, não é passivo — é um ato de responsabilidade. Mas como sustentar essa responsabilidade em um mundo que constantemente nos dispersa?

            Talvez a resposta não esteja em grandes mudanças, mas em deslocamentos mínimos: em escolher permanecer quando seria mais fácil sair; em escutar quando seria mais confortável falar; em perguntar quando seria mais seguro afirmar.

            E então, mais uma vez, tudo retorna a você — não como acusação, mas como possibilidade.

            O que você fará com a próxima palavra que disser?

            Ela será apenas mais uma entre tantas — ou carregará, ainda que discretamente, a intenção de alcançar alguém?

            E, se alcançar — você estará preparado para o que isso implica?

            Porque ser ouvido, no fundo, é também ser exposto. É permitir que o outro nos afete, nos desloque, nos transforme.

             E isso, convenhamos, exige uma coragem que nem sempre estamos dispostos a mobilizar.

            Mas talvez seja justamente aí — nesse ponto de risco, de abertura, de incerteza — que a linguagem reencontre sua força.

            Não como garantia de entendimento, mas como tentativa. Não como domínio, mas como encontro.

            E, quem sabe, ainda seja possível — mesmo agora, mesmo aqui — que uma palavra, dita com cuidado, escutada com atenção, sustentada com presença, atravesse o ruído e encontre, do outro lado, não um eco vazio, mas uma consciência desperta.

            Se isso ainda for possível, então talvez nem tudo esteja perdido.

            Mas essa possibilidade — não se engane — depende, em alguma medida, de você.

Clayton Alexandre Zocarato

Voltar

Facebook