Marta OliveriImagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69fa7ccc-0da4-832e-9b96-b32664cbe170
Todo es inútil si tendemos inválidos los brazos a la sombra. Todo se tiñe de furioso abismo del ser hacia un caer interminable. Todo absolutamente se destempla, se anuda cuando la pena de tu hermano no te atañe. Vanidad que enajena. Laberintos de espejos tocando su propia piel en el cristal ya exangüe. Es inútil el abrazo como quiso el poeta Celebrando aquel sueño libertario de descerrajar la tierra de fronteras horizontes fugitivos, en migración de pájaros… Cóndores del azul contándonos que existe un más allá del ojo mínimo que suponemos máximo. Si gana el miedo al fin negándose en afanes que transmutan el imperio en loor inextirpable. ¿Cómo no naufragar tus manos entre ríos? ¿Cómo no morirse de pena ante la aurora Sabiendo que tal vez, por atávico sino no exista ya otra al borde de tu vida y las otras?. Comprendiendo que este fin es epitafio altivo, que nunca rezará sobre lápida alguna. Ni el jardín de la muerte navío de los años que vino a izar su vela el niño en su alba cuna para anclar en crepúsculo de vejez la tibieza de una noche de barcos a la luna. Inútil que me llene de dulzura, de juglares, de versos y de cantos si no existe una llama pequeñita que avive el corazón de este letargo. Inútil es la lágrima que muere sin anclar en el océano del llanto.
Maria Beatriz Munoz RuizImagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69eb6bb3-61ec-83e9-bb8e-2c54388dadd8
Que el tiempo se detenga cada noche; que las horas sean elegantes y lentas ondas que avanzan, sin apenas ser vistas, en el lago, fruto del amor de dos cisnes enamorados que pasean invisibles bajo un techo estrellado. No deseo dormir; mi vida comienza cuando las calles descansan libres de los pasos agitados de aquellos que viven presos en el día, atados, enredados en un ciclo infinito de sueños desechados.
De día… una simple mortal, invisible, vulgar… sin desear ser más.
De noche… un alma que vuela en la oscuridad, acariciada sensualmente por Percy Shelley y atrapada entre los brazos de Lord Byron, acogiendo con agrado sus besos robados, sus labios, su mentira anunciada que me permito creer sin cuestionar nada. El villano de la historia, si la inocencia no hubiera sido borrada de mi cuerpo o simplemente deseara guardar la honra que en aquellos tiempos exigían los hipócritas.
John Keats pasea sus melancólicas palabras y recorre cada centímetro de mi cuerpo con su calma, pero Ibn Hazm me ama con su desgarradora pasión, me posee con cada declaración y me persigue con su mirada como el atributo al nombre, como alguien que nunca abandonará la batalla.
Y después de disfrutar entre las sábanas de versos y eternos ritmos de baladas, converso con Nietzsche sobre la prisión de los hombres, sobre su seguridad construida sobre una idea manipulada. A nuestra conversación se une Charles Baudelaire: cómplice, amigo, camarada… tan parecido a mí, que sus versos con mis opiniones se solapan.
Entonces paseo en la noche; Thomas Hardy me acompaña, pero es demasiado lento y no siempre estoy preparada, así que con una mirada me comprende y corro hacia la nada, hacia la mujer que me entiende como si fuera mi hermana: Emily Dickinson, aquella que apartó el mundo de su puerta creando una hermosa esencia entre aquellas paredes encerrada. Y con los dedos manchados de tinta, en pijama y algo extrañada, me pregunta: ¿Cómo puedes vivir en un mundo que no amas? ¿Cómo puedes ser dos personas tan distintas sin ser juzgada?
Yo me levanto de la cama, miro a través de su ventana y contesto: Cada día y cada noche libré mil batallas, suspiraba por un mundo inexistente, por un mar en calma; soñaba con vivir en un poema, en una de las historias narradas. Ansiaba que el mundo dejara de ser gris, que mi vida cambiara y la gente dejara de disparar a las almas.
Pero comprendí que mi felicidad estaba atada a sus actos, y aquello hizo que reflexionara. Depender de seres ajenos a mi causa es estar presa sin haber deseado entrar en la batalla. Solo yo consigo darme paz; solo yo sé que mi placer acaricia mi piel sin despreciar las cicatrices que de día me dañan. Soy la misma moneda, pero con diferentes caras: sol y luna, hielo y fuego, dulce y amarga. Soy Jane Austen de día y Virginia Woolf de noche, en su habitación propia. Soy complicada, un poco loca; amo la vida, pero detesto el mundo donde se aloja. Ingratas personas…
Vivo de noche, sueño de día, sonrío aunque el mundo no me sonría; porque no espero nada, tengo todo lo que necesito bajo la luna plateada.
Soldado Wandalika Imagem fotografada com o telemóvel do autor, recriada por IA. Bairro avô Kumbi, Kilamba kiaxi, Luanda Angola.
.
É denso É intenso tem poesia no seu quotidiano Correm as quitandeiras ao som de seus cânticos vermelhos O sol nasce beijando sua pele e queima seu corpo negro como dilolo O fiscal chega e leva o negócio A canção intensifica sua melancolia Vozes unissímas surgem na harmonia do ritmo na praça. O som da cidade todos comem a fome sem preguiça Live dos kuduristas é terapia O sorriso da criança faz magia Ninguém desiste da trilha O Som Da Cidade No hospital Há um som peculiar nos olhos que esperam a solução Há também um grito literário ansiando por valorização A cidade é cheia de vazios Rica pela realeza de seus filhos Desenvolve malembe malembe ao nosso ritmo, nosso esforço, nosso governo! Na observação dos dias No nascer da aurora A cidade espelha sua aura para o planeta Cada um aqui faz a sua parte pela pátria E o som multiplica sua melodia. O Som Da Cidade
José Antonio TorresImagem ciada por IA do Bing – 16 de julho de 2025, às 07:39 PM
Aqui deitado, tentando esvaziar a mente, Ouvindo o som da chuva lá fora E vendo-a escorrer pela vidraça, Me abstenho de qualquer preocupação. Seu som é melodia a embalar corações apaixonados, Ou pode causar melancolia nos solitários. Invejo essas nuvens que, ao chorarem, Tornam-se serenas e deixam-se levar pelo vento para outras paragens. Sua missão foi cumprida. Com seu desaguar, A chuva refrescou e limpou o ar; Regou o solo para que a vegetação Não ressecasse de sede; Fez a alegria das crianças que pulavam sob seus pingos, Batendo os pés nas poças d’água Na batalha dos respingos; Encantou apaixonados que dançavam encharcados, Rindo, se abraçando e se beijando, plenos de amor.
José LouroImagem criada por IA do Bing – 30 de janeiro de 2025, às 11:42 PM
Naquela noite no lago Querias apenas um olhar Que quebrasse a melancolia Que quebrasse a tristeza De quem foi inocente De quem nunca quis crescer
Naquela noite no lago Querias apenas um toque Um toque de esperança Naquela noite no lago O olhar apareceu E o toque também Ainda que não o tivesses visto Ainda que não o tivesses sentido
Névoa por trás da montanha rochosa, e o dia se deleita de melancolia. Olhares de puro amor resvalam em risos sobre os amantes debruçados na varanda do tempo, sob a vidraça do espesso nevoeiro.
Nas sendas do jardim hibernal chovem pétalas de frio intenso, mas o amor aquece e aconchegado ao abraço, entreolham-se fascinados, segredam as batidas do coração num regougo: amo-te!
Porém, no doce sabor do afeto à luz de velas, ao deleite do vinho e do mate e ao calor do amor infindo, dos olhares, dos sussurros, das emoções, somos amor.
Enfim, num dia frio nostálgico, cantamos em versos sublimes doces poemas na eterna poesia, aquecido pelo amor, no inverno em Penedo.