Adriana RodríguezImagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/6a208153-ada8-83e9-a7e2-90395d11466b
Un ave sorprendió a un hombre al acercarse a escuchar su voz el suave canto de sus cuerdas y el sonido de su interior un ave llegó posando sobre sus patas su cuerpo un abrazo de sentimientos desplegaron sus alas al vuelo y regresó contaba de las mareas, que visten los grandes mares de los grandes cielos que surcan los océanos de sus alas níveas que guardan el horizonte en su vuelo una silueta en el universo de un par de ojos café
Denise CanovaImagem criada pela IA do Gemini – https://gemini.google.com/app/b0a7a0f7be6403c1?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all
Joelson MoraImagem criada pela IA do Bing – 11 de maio de 2026, às 08:20
Existem nomes que são apenas nomes. Outros carregam destinos silenciosos. Alguns parecem nascer como poesia antes mesmo de se tornarem história. O nome da minha mãe sempre me provocou esse sentimento.
Um nome raro. Delicado ao ser pronunciado. Forte quando compreendido em profundidade.
A origem mais próxima desse nome remete ao latim serenitas, que significa serenidade, tranquilidade, calma interior, céu limpo após a tempestade. Em algumas raízes linguísticas, o termo também dialoga com culturas latinas presentes na Itália e nos países de língua espanhola. É um nome incomum no Brasil e até mesmo em muitas partes do mundo, carregando a singularidade de quem nasce para ser lembrada.
Mas a vida me ensinou algo curioso: nem sempre quem carrega um nome associado à calmaria vive dias tranquilos.
Minha mãe é argentina.
Terra marcada por cultura intensa, identidade forte, tradições profundas e um povo apaixonado por suas raízes. Poderia ter permanecido cercada por tudo aquilo que lhe era familiar: sua língua, seus costumes, sua família, suas memórias de infância.
Mas a vida escreveu outro roteiro.
Por amor, ela deixou sua terra natal para se casar com um carioca.
E talvez muitas pessoas jamais entendam o tamanho dessa decisão.
Não se tratava apenas de mudar de endereço. Era abandonar geografias emocionais. Era aprender a viver longe da própria família. Era adaptar-se a uma nova cultura. Era transformar saudade em resistência.
Ela deixou para trás ruas conhecidas, sotaques familiares, sabores da infância e o abraço constante de suas origens para construir uma nova história em outro país.
Existe uma coragem silenciosa nas mulheres que recomeçam longe de casa.
E minha mãe fez isso.
Sem discursos.
Sem aplausos.
Sem anunciar ao mundo o tamanho do seu sacrifício.
Apenas foi.
E permaneceu.
Ao longo da vida, percebi que minha mãe carregava exatamente o significado escondido em seu nome: ela sempre foi o céu sereno depois das minhas tempestades.
Nos momentos mais difíceis da minha vida, quando minhas forças diminuíram, ela esteve presente.
Quando enfrentei dores que muitos sequer perceberam, ela percebeu.
Quando o mundo parecia barulhento demais, ela se tornou abrigo.
Toda grande história possui personagens que sustentam silenciosamente os protagonistas.
Na minha história, esse nome é Serenita.
Se hoje me tornei homem, profissional, comunicador, escritor e alguém comprometido em cuidar de vidas através da saúde integral, existe uma mulher nos bastidores dessa construção.
Uma mulher que me ensinou sobre amor sem exigir reconhecimento.
Sobre força sem precisar gritar.
Sobre fé sem precisar provar nada a ninguém.
Minha mãe me mostrou que serenidade não significa ausência de batalhas.
Serenidade é manter a alma em paz enquanto a vida tenta provocar guerras internas.
Hoje, no mês das mães, eu não celebro apenas a mulher que me trouxe ao mundo.
Celebro a imigrante corajosa.
A esposa dedicada.
A mãe presente.
A mulher que atravessou fronteiras geográficas e emocionais para construir uma família.
Celebro a mulher que carrega no nome a suavidade da paz, mas na história a grandeza da coragem.
Serenita não é apenas o nome da minha mãe.
É uma lembrança viva de que algumas mulheres são verdadeiros continentes de amor.
E se hoje existe algo bom em mim, muito disso nasceu primeiro no coração dela.
Seu nome significa serenidade.
Sua vida significa coragem.
E sua existência será para sempre uma das maiores honras da minha história.
Maria Beatriz Muñoz RuizImagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69e4015f-6a78-83e9-b4a2-3e09d2621e9a
Cuando la gente que me rodea descubre mi cara oculta de escritora y mi largo recorrido literario y periodístico, siempre me dicen: “Seguro que con alguna de tus novelas te haces famosa”. Yo sonrío y respondo que no me importa nada de eso; soy feliz escribiendo y haciendo feliz a mis lectores o, como yo digo, “soy feliz repartiendo felicidad”.
A todo el mundo le sorprende mi falta de ambición. Lo que no saben es que una vez, hace años, soñé con ganarme la vida escribiendo; soñé con el mejor trabajo del mundo y, como poetisa romántica y autora de bastantes novelas romántico-eróticas, me imaginaba escribiendo bajo un precioso sauce, sentada sobre un verde y mullido césped mientras los últimos rayos del sol bañaban mi piel, acariciándome dulcemente.
Pero aquello dolía demasiado. Tuve que caerme muchas veces hasta comprender que mi alma necesitaba paz. No deseo danzar en la brusquedad de un río agitado; necesito la paz de un apacible y escondido lago en el que únicamente pasean dos hermosos cisnes que se demuestran su amor bajo la plateada luna.
Es difícil de explicar, pero mi paz está en no esperar nada ni del universo ni de la gente. Pocas veces lo he comentado, porque mi visión del mundo y de las personas puede interpretarse como pesimista, oscura y en ruinas. Y lo cierto es… que no os equivocáis.
Los que me conocen se sorprenden al leer alguno de mis poemas llenos de melancolía y tristeza soñadora cargada de realidad grisácea, más que nada porque siempre tengo una sonrisa para cualquiera, porque los que se acercan a mí saben que van a pasar un buen rato, porque amo a los animales y soy demasiado empática con los que sufren.
Es difícil de decir, pero sigo pensando que la humanidad es el error más grande del universo. Cuando observo las estrellas y la luna bailando entre las olas del mar, cuando el rojizo atardecer muere cada día invisible a la mirada de la gente y los árboles mecen sus hojas en una sensual danza… me siento pequeña y feliz por saber que lo soy; porque nos creemos poderosos y, sin embargo, cuando la naturaleza ruge, huimos aterrados.
Os voy a contar una historia de la mitología griega que seguramente conoceréis bien: todo comienza con un desafío a los dioses. Prometeo, un titán que sentía un gran afecto por los seres humanos, decidió ayudarlos robando el fuego sagrado del Olimpo. Su objetivo era que la humanidad pudiera calentarse, cocinar y progresar. Sin embargo, este acto de rebeldía enfureció a Zeus, el rey de los dioses, quien decidió que tal regalo no quedaría sin castigo.
Para vengarse, Zeus ideó un plan ingenioso: ordenó crear a la primera mujer, Pandora. Cada dios le otorgó un don especial para hacerla irresistible: Hefesto la moldeó con arcilla, Afrodita le dio belleza y Hermes le dio elocuencia y una curiosidad insaciable. Pero Pandora no era solo un regalo; era, en realidad, una “trampa hermosa” enviada para equilibrar el beneficio que el fuego había traído a los hombres. Zeus envió a Pandora a la Tierra como esposa para el hermano de Prometeo, Epimeteo. Con ella envió una vasija sellada, advirtiéndole que bajo ninguna circunstancia debía abrirse. Zeus sabía que la curiosidad que él mismo le había dado a la joven terminaría por ganar la batalla.
Un día, incapaz de contenerse más, Pandora levantó la tapa. En ese instante, una nube oscura de males salió disparada: la enfermedad, el dolor, la envidia, el hambre y la vejez se escaparon para siempre, llenando un mundo que hasta entonces había sido perfecto.
Aterrorizada por lo que había hecho, Pandora cerró el recipiente lo más rápido que pudo. Cuando el silencio volvió, se dio cuenta de que algo golpeaba suavemente contra las paredes del fondo. Era Elpis, la Esperanza.
Aunque los males ya estaban sueltos por todas partes, la Esperanza se quedó dentro de la vasija como el único consuelo para la humanidad. Hay muchas teorías acerca de esto; algunos dicen que esto significa que, por muy difíciles que se pongan las cosas, los seres humanos siempre conservarán esa chispa interior que permite creer en un mañana mejor.
Mis teorías, como no, se asemejan a las ideas de mi filósofo preferido, Nietzsche. ¿De verdad creéis que los dioses pensaron en Elpis como algo bueno para los humanos? Yo pienso que Elpis fue el mayor de los males, la esperanza que hace que el pueblo torturado piense que habrá tiempos mejores, y ahí es donde entra la siguiente manipulación urdida con el tiempo para seguir controlando a los tontos mortales: la religión. Esa que promete riqueza y salvación en un reino que nadie ha visto, esa que premia al que sufre y padece, al humilde, al que tiene la esperanza de ser mejor una vez muera.
Un pueblo vigilado por Dios no necesita cámaras, no necesita leyes; es fácil de controlar. Cuando Dios muera, los poderosos tendrán un grave problema, pero mientras tanto, algunos seguirán guardando a Elpis en su pecho y otros la dejarán encerrada, mientras puedan, en el lugar más oscuro. ¿Y tú? ¿Piensas que Elpis fue una bendición o una maldición?
Pietro CostaImagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69cb1414-d2c4-83e9-be4b-9c076a87eb45
No peito humano, arde a chama inquieta, As beligerâncias são relâmpagos tardios, Mas a paz, conforme nascente pura e reta, Há de eclodir em silêncio sobre pátios frios.
Erguem-se muros alicerçados na vaidade, Estrugem mísseis como trovões sem lume; Porém, a paz, com sua alvinitente claridade, Tece límpidos horizontes no tear do costume.
É a ponte que transpassa os vendavais, O cântico que o desamor não alcança, O fruto que amadurece lá nos quintais da esperança, na qual o futuro balança.
Ó venturosa aurora, eterna e sem fronteira, flor plácida e impoluta, acima da destruição, seja nesse mundo insosso a seiva verdadeira, raízes rijas e porfiosas na alma e no coração.
* 2º lugar no Concurso Maria Firmina dos Reis 2025, tema ‘A Paz’, pelo Institut Cultive Suisse Brésil.
Dorilda AlmeidaImagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69c0c9bd-7e74-83e9-acf3-dbad79871352
Quando o amor existe Fazemos qualquer coisa Para estar perto Da pessoa amada Podem existir brigas Desavenças Falta de união familiar Ao continuar juntos Tudo se acalma A função do amor É assumir E gritar para o mundo Eu estou aqui O amor existe Entre nós Nada mais importa A paz retorna O amor supera E a vida segue.