Un ave llegó y dijo

Adriana Rodríguez: Poema ‘Un ave llegó y dijo’

Adriana Rodríguez
Adriana Rodríguez
Imagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/6a208153-ada8-83e9-a7e2-90395d11466b

Un ave sorprendió a un hombre
al acercarse a escuchar su voz
el suave canto de sus cuerdas
y el sonido de su interior
un ave llegó posando sobre sus patas su cuerpo
un abrazo de sentimientos
desplegaron sus alas al vuelo y regresó
contaba de las mareas,
que visten los grandes mares
de los grandes cielos
que surcan los océanos
de sus alas níveas
que guardan el horizonte en su vuelo
una silueta en el universo
de un par de ojos café

Adriana Rodríguez

Voltar

Facebook




Pomar da esperança

Denise Canova: Poema ‘Pomar da esperança’

Denise Canova
Denise Canova
Imagem criada pela IA do Gemini – https://gemini.google.com/app/b0a7a0f7be6403c1?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all

Pomar da Esperança

Onde a paz vive

Lindamente

Pomar da Esperança

Onde eu vivo em paz

Pomar da Esperança

Harmonia e paz reinam juntas

Meu pomar da esperança.

Dama da Poesia

Voltar

Facebook




Serenita

SAÚDE INTEGRAL

Joelson Mora

Serenita: ‘O nome da paz em uma mulher de guerra’

Joelson Mora
Joelson Mora
Imagem criada pela IA do Bing - 11 de maio de 2026, às 08:20
Imagem criada pela IA do Bing – 11 de maio de 2026, às 08:20

Existem nomes que são apenas nomes. Outros carregam destinos silenciosos. Alguns parecem nascer como poesia antes mesmo de se tornarem história. O nome da minha mãe sempre me provocou esse sentimento.

Um nome raro. Delicado ao ser pronunciado. Forte quando compreendido em profundidade.

A origem mais próxima desse nome remete ao latim serenitas, que significa serenidade, tranquilidade, calma interior, céu limpo após a tempestade. Em algumas raízes linguísticas, o termo também dialoga com culturas latinas presentes na Itália e nos países de língua espanhola. É um nome incomum no Brasil e até mesmo em muitas partes do mundo, carregando a singularidade de quem nasce para ser lembrada.

Mas a vida me ensinou algo curioso: nem sempre quem carrega um nome associado à calmaria vive dias tranquilos.

Minha mãe é argentina.

Terra marcada por cultura intensa, identidade forte, tradições profundas e um povo apaixonado por suas raízes. Poderia ter permanecido cercada por tudo aquilo que lhe era familiar: sua língua, seus costumes, sua família, suas memórias de infância.

Mas a vida escreveu outro roteiro.

Por amor, ela deixou sua terra natal para se casar com um carioca.

E talvez muitas pessoas jamais entendam o tamanho dessa decisão.

Não se tratava apenas de mudar de endereço. Era abandonar geografias emocionais. Era aprender a viver longe da própria família. Era adaptar-se a uma nova cultura. Era transformar saudade em resistência.

Ela deixou para trás ruas conhecidas, sotaques familiares, sabores da infância e o abraço constante de suas origens para construir uma nova história em outro país.

Existe uma coragem silenciosa nas mulheres que recomeçam longe de casa.

E minha mãe fez isso.

Sem discursos.

Sem aplausos.

Sem anunciar ao mundo o tamanho do seu sacrifício.

Apenas foi.

E permaneceu.

Ao longo da vida, percebi que minha mãe carregava exatamente o significado escondido em seu nome: ela sempre foi o céu sereno depois das minhas tempestades.

Nos momentos mais difíceis da minha vida, quando minhas forças diminuíram, ela esteve presente.

Quando enfrentei dores que muitos sequer perceberam, ela percebeu.

Quando o mundo parecia barulhento demais, ela se tornou abrigo.

Toda grande história possui personagens que sustentam silenciosamente os protagonistas.

Na minha história, esse nome é Serenita.

Se hoje me tornei homem, profissional, comunicador, escritor e alguém comprometido em cuidar de vidas através da saúde integral, existe uma mulher nos bastidores dessa construção.

Uma mulher que me ensinou sobre amor sem exigir reconhecimento.

Sobre força sem precisar gritar.

Sobre fé sem precisar provar nada a ninguém.

Minha mãe me mostrou que serenidade não significa ausência de batalhas.

Serenidade é manter a alma em paz enquanto a vida tenta provocar guerras internas.

Hoje, no mês das mães, eu não celebro apenas a mulher que me trouxe ao mundo.

Celebro a imigrante corajosa.

A esposa dedicada.

A mãe presente.

A mulher que atravessou fronteiras geográficas e emocionais para construir uma família.

Celebro a mulher que carrega no nome a suavidade da paz, mas na história a grandeza da coragem.

Serenita não é apenas o nome da minha mãe.

É uma lembrança viva de que algumas mulheres são verdadeiros continentes de amor.

E se hoje existe algo bom em mim, muito disso nasceu primeiro no coração dela.

Seu nome significa serenidade.

Sua vida significa coragem.

E sua existência será para sempre uma das maiores honras da minha história.

Joelson Mora

Voltar

Facebook




Mi paz sin Elpis

María Beatriz Muñoz Ruiz: ‘Mi paz sin Elpis’

Maria Beatriz Muñoz Ruiz
Maria Beatriz Muñoz Ruiz
Imagem gerada pelo ChatGPT - https://chatgpt.com/c/69e4015f-6a78-83e9-b4a2-3e09d2621e9a
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69e4015f-6a78-83e9-b4a2-3e09d2621e9a

Cuando la gente que me rodea descubre mi cara oculta de escritora y mi largo recorrido literario y periodístico, siempre me dicen: “Seguro que con alguna de tus novelas te haces famosa”. Yo sonrío y respondo que no me importa nada de eso; soy feliz escribiendo y haciendo feliz a mis lectores o, como yo digo, “soy feliz repartiendo felicidad”.

A todo el mundo le sorprende mi falta de ambición. Lo que no saben es que una vez, hace años, soñé con ganarme la vida escribiendo; soñé con el mejor trabajo del mundo y, como poetisa romántica y autora de bastantes novelas romántico-eróticas, me imaginaba escribiendo bajo un precioso sauce, sentada sobre un verde y mullido césped mientras los últimos rayos del sol bañaban mi piel, acariciándome dulcemente.

Pero aquello dolía demasiado. Tuve que caerme muchas veces hasta comprender que mi alma necesitaba paz. No deseo danzar en la brusquedad de un río agitado; necesito la paz de un apacible y escondido lago en el que únicamente pasean dos hermosos cisnes que se demuestran su amor bajo la plateada luna.

Es difícil de explicar, pero mi paz está en no esperar nada ni del universo ni de la gente. Pocas veces lo he comentado, porque mi visión del mundo y de las personas puede interpretarse como pesimista, oscura y en ruinas. Y lo cierto es… que no os equivocáis.

Los que me conocen se sorprenden al leer alguno de mis poemas llenos de melancolía y tristeza soñadora cargada de realidad grisácea, más que nada porque siempre tengo una sonrisa para cualquiera, porque los que se acercan a mí saben que van a pasar un buen rato, porque amo a los animales y soy demasiado empática con los que sufren.

Es difícil de decir, pero sigo pensando que la humanidad es el error más grande del universo. Cuando observo las estrellas y la luna bailando entre las olas del mar, cuando el rojizo atardecer muere cada día invisible a la mirada de la gente y los árboles mecen sus hojas en una sensual danza… me siento pequeña y feliz por saber que lo soy; porque nos creemos poderosos y, sin embargo, cuando la naturaleza ruge, huimos aterrados.

Os voy a contar una historia de la mitología griega que seguramente conoceréis bien: todo comienza con un desafío a los dioses. Prometeo, un titán que sentía un gran afecto por los seres humanos, decidió ayudarlos robando el fuego sagrado del Olimpo. Su objetivo era que la humanidad pudiera calentarse, cocinar y progresar. Sin embargo, este acto de rebeldía enfureció a Zeus, el rey de los dioses, quien decidió que tal regalo no quedaría sin castigo.

Para vengarse, Zeus ideó un plan ingenioso: ordenó crear a la primera mujer, Pandora. Cada dios le otorgó un don especial para hacerla irresistible: Hefesto la moldeó con arcilla, Afrodita le dio belleza y Hermes le dio elocuencia y una curiosidad insaciable. Pero Pandora no era solo un regalo; era, en realidad, una “trampa hermosa” enviada para equilibrar el beneficio que el fuego había traído a los hombres.
Zeus envió a Pandora a la Tierra como esposa para el hermano de Prometeo, Epimeteo. Con ella envió una vasija sellada, advirtiéndole que bajo ninguna circunstancia debía abrirse. Zeus sabía que la curiosidad que él mismo le había dado a la joven terminaría por ganar la batalla.

Un día, incapaz de contenerse más, Pandora levantó la tapa. En ese instante, una nube oscura de males salió disparada: la enfermedad, el dolor, la envidia, el hambre y la vejez se escaparon para siempre, llenando un mundo que hasta entonces había sido perfecto.

Aterrorizada por lo que había hecho, Pandora cerró el recipiente lo más rápido que pudo. Cuando el silencio volvió, se dio cuenta de que algo golpeaba suavemente contra las paredes del fondo. Era Elpis, la Esperanza.

Aunque los males ya estaban sueltos por todas partes, la Esperanza se quedó dentro de la vasija como el único consuelo para la humanidad. Hay muchas teorías acerca de esto; algunos dicen que esto significa que, por muy difíciles que se pongan las cosas, los seres humanos siempre conservarán esa chispa interior que permite creer en un mañana mejor.

Mis teorías, como no, se asemejan a las ideas de mi filósofo preferido, Nietzsche. ¿De verdad creéis que los dioses pensaron en Elpis como algo bueno para los humanos? Yo pienso que Elpis fue el mayor de los males, la esperanza que hace que el pueblo torturado piense que habrá tiempos mejores, y ahí es donde entra la siguiente manipulación urdida con el tiempo para seguir controlando a los tontos mortales: la religión. Esa que promete riqueza y salvación en un reino que nadie ha visto, esa que premia al que sufre y padece, al humilde, al que tiene la esperanza de ser mejor una vez muera.

Un pueblo vigilado por Dios no necesita cámaras, no necesita leyes; es fácil de controlar. Cuando Dios muera, los poderosos tendrán un grave problema, pero mientras tanto, algunos seguirán guardando a Elpis en su pecho y otros la dejarán encerrada, mientras puedan, en el lugar más oscuro. ¿Y tú? ¿Piensas que Elpis fue una bendición o una maldición?

Maria Beatriz Muñoz Ruiz

Voltar

Facebook




Exploração

Loide Afonso: Poema ‘Exploração’

Loid Portugal
Loid Portugal
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69d3c4c4-e608-83e9-8477-1fbb3b8a011d

Vulcão tremendo
Como pingos de chuva

Carros e pessoas
Andando
Cheios de tremuras
Mas tu queres que eu vá?

A beleza da luz
Apaga a fome
Aparente da luz

Tudo parece torto em África
Mas não é
Não acredites em tudo
Não
Nem tudo é como ouves

Tem guerra
Mas a paz reina
Não se compara
Com os outros

É mulher que dá tudo
Pra ver seu Homem
Bem, e no final
Se arrepende

Alimenta os outros e fica com resto
Oh! África
Até quando?

Quando vais te revoltar?
Chorar?

Loid Portugal

Voltar

Facebook




A seiva verdadeira

Pietro Costa: Poema ‘A seiva verdadeira’*

Pietro Costa
Pietro Costa
Imagem criada pelo ChatGPT - https://chatgpt.com/c/69cb1414-d2c4-83e9-be4b-9c076a87eb45
Imagem criada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69cb1414-d2c4-83e9-be4b-9c076a87eb45

No peito humano, arde a chama inquieta,
As beligerâncias são relâmpagos tardios,
Mas a paz, conforme nascente pura e reta,
Há de eclodir em silêncio sobre pátios frios.

Erguem-se muros alicerçados na vaidade,
Estrugem mísseis como trovões sem lume;
Porém, a paz, com sua alvinitente claridade,
Tece límpidos horizontes no tear do costume.

É a ponte que transpassa os vendavais,
O cântico que o desamor não alcança,
O fruto que amadurece lá nos quintais
da esperança, na qual o futuro balança.

Ó venturosa aurora, eterna e sem fronteira,
flor plácida e impoluta, acima da destruição,
seja nesse mundo insosso a seiva verdadeira,
raízes rijas e porfiosas na alma e no coração.

* 2º lugar no Concurso Maria Firmina dos Reis 2025, tema ‘A Paz’,
pelo Institut Cultive Suisse Brésil
.

Pietro Costa

Voltar

Facebook




A função do amor

Dorilda Almeida: Poema ‘A função do amor’

Dorilda Almeida
Dorilda Almeida
Imagem gerada pelo ChatGPT – https://chatgpt.com/c/69c0c9bd-7e74-83e9-acf3-dbad79871352

Quando o amor existe
Fazemos qualquer coisa
Para estar perto
Da pessoa amada
Podem existir brigas
Desavenças
Falta de união familiar
Ao continuar juntos
Tudo se acalma
A função do amor
É assumir
E gritar para o mundo
Eu estou aqui
O amor existe
Entre nós
Nada mais importa
A paz retorna
O amor supera
E a vida segue.

Dorilda Almeida

Voltar

Facebook