Hermógenes Mora
‘Voces del Fuego y el Asfalto:
la poesía contemporánea y la condición humana
en Centroamérica‘

A través de esta pequeña antología crítica que he elaborado en la que incluyo a tres autores del istmo, busco conectar la poesía contemporánea de Centroamérica y los problemas universales y locales. Si bien es cierto que los estilos varían, me permito destacar cómo los poetas usan su obra para denunciar la pérdida de sensibilidad y conexión humana en el mundo actual, ya sea desde el plano emocional interno que la poeta Jessenia Romero trastoca, el social-urbano muy acertado por el poeta Heiner Rodríguez o el histórico-comunitario donde Cucufate nos invita a explorar a través de su pluma. No cabe duda de que la nueva poética no se aparta de los temas que hacen eco en una sociedad que se ha acostumbrado a callar o a desviar su atención hacia cosas que no despiertan el pensamiento crítico.
A continuación presento una breve reseña biográfica de cada autor seguido del poema y su respectivo análisis. Pero ha de ser el lector el que juzgue cada palabra escrita.
Jessenia Isabel Romero, es poeta, escritora y educadora nicaragüense, nacida en 1982 en la ciudad de Chinandega, Nicaragua. Se desempeña como asesora pedagógica en el Ministerio de Educación.
Graduada como maestra normalista en 2003 y en 2011 egresada de la licenciatura en Matemáticas con mención en Computación. Actualmente está culminando estudios en Lengua y Literatura, (UNAN-León).
Obras: Visita de una arrastrada (cuento), Crónica hospitalaria (crónica), 12 cuentos infantiles (cuento) y Narrando la vida versando el amor.
Me pregunto
¿Quién puede percibir el tamaño
de una lágrima contenida en una sonrisa?
¿Quién es capaz de escuchar el grito ahogado
que se atora en la garganta?
¿Quién puede observar el sufrimiento reprimido
en unas palabras amables?,
¡¿quién entiende que un ser aparentemente feliz,
guarda batallas en el fondo del alma?!
No toda sonrisa encierra felicidad
no todo grito representa euforia
no toda palabra amable es sinónimo de dulzura
no todo guerrero celebra siempre una victoria.
Hay payasos que sonríen y esconden
un lastimero llanto
hay cantantes que una letanía feroz disfrazan
en su canto,
hay seres bondadosos que sufren
en el infinito silencio
hay soldados aguerridos que ocultan
una derrota sin voz.
Y me pregunto…,
¿acaso tú eres capaz de ver más allá
de la aparente realidad?,
¿o la realidad te ciega en tu eterna banalidad?
Análisis Del Poema
Es este un poema profundamente intimista. La poeta Romero logra poner el dedo sobre una de las verdades más complejas de la condición humana: la dualidad entre la máscara social que usamos para sobrevivir y el abismo emocional que cargamos por dentro. Es un grito a la empatía, pero también un espejo incómodo para quien lo lee.
El tema central es la invisibilidad del dolor humano frente a la mirada superficial del mundo. El poema se construye sobre el contraste perpetuo entre lo que se muestra y lo que se esconde.

Si analizamos su estructura y sus recursos nos encontramos con Las preguntas retóricas, el conflicto interno: ¿Quién puede percibir el tamaño / de una lágrima contenida en una sonrisa?
La poeta arranca con una serie de preguntas retóricas que buscan sacudir la sensibilidad del receptor. Al utilizar el oxímoron y la antítesis nos muestra que los opuestos coexisten, ejemplo de ello son los siguientes versos:
¿Quién puede percibir el tamaño
de una lágrima contenida en una sonrisa?
¿Quién es capaz de escuchar el grito ahogado
que se atora en la garganta?
La lágrima representa el dolor que se oculta tras una sonrisa, que se ahoga, que se tuerce dentro de un individuo.
Los signos de admiración e interrogación combinados (¡¿?!), elevan la intensidad dramática: el alma no solo está triste, está librando batallas en el fondo . Las negaciones de la apariencia (El despertar)
No toda sonrisa encierra felicidad/no todo grito representa euforia…
Aquí la estructura cambia drásticamente. Deja las preguntas y utiliza la anáfora (la repetición al inicio de cada verso de la palabra «no todo/a»). Esta repetición funciona como un mazo que derriba los prejuicios visuales.
Los arquetipos del dolor oculto (Las metáforas vivas) se hacen presentes:
Hay payasos que sonríen y esconden / un lastimero llanto…
En esta sección, la poeta recurre a personajes o arquetipos universales mediante la repetición de la palabra «hay». El payaso es símbolo por excelencia de la tristeza oculta tras el maquillaje (un eco claro del clásico poema Reír llorando, de Juan de Dios Peza. Cito unos versos del mismo:
¡Ay! ¡Cuántas veces reímos cuando lloramos! / Nadie confía en la alegría de la risa, / porque en aquellos seres devorados por el dolor, / ¡El alma gime cuando el rostro ríe!
Romero colma de imágenes metafóricas su poema y ese aparente contraste sirve de estímulo también: El cantante cuyo canto es en realidad una “letanía” disfrazada, el arte como analgésico, el ser bondadoso que sufre en el «infinito silencio», el soldado que oculta «una derrota sin voz». Esta metáfora es sin duda la más preciosa: el héroe que el mundo ve como invencible pero que por dentro está quebrado.
Hay genialidad en este poema. No busca la rima consonante rigurosa, ni la métrica fija, varían sus versos y eso le imprime naturalidad y un ritmo que parece una confesión. Es un poema lleno de musicalidad debido a las figuras de repetición.
La última línea contiene una paradoja hiriente: «la realidad te ciega». Nos dice que aquello que llamamos realidad (lo superficial, lo obvio) es en realidad una venda que nos impide notar el sufrimiento ajeno debido a nuestra propia banalidad.
El poema de Jessenia Romero es un bálsamo de empatía. Funciona como una radiografía del alma contemporánea, donde muchas veces se nos exige estar bien, sonreír para la foto y ser «guerreros» perfectos, olvidando que detrás de la fachada más sólida puede haber un río de lágrimas contenidas. Es un llamado urgente a mirar no con los ojos, sino con el alma.

Heiner Bryan Rodríguez Berríos, es un joven poeta, abogado y notario público, e Ingeniero civil nacido en la ciudad de Chinandega, Nicaragua. Desde muy joven se trasladó a León, ciudad donde creció el Príncipe de las Letras Castellanas.
En el año 2024 publicó en Nicaragua el libro Bazofias y otras carroñas. En la plataforma digital de El Libro Total publicó A vos, Lirios y Palomas golfas ruiseñores rastreros.
Dinosaurio
Un dinosaurio camina entre la multitud.
Intenta hablar con los transeúntes,
pero todos lo esquivan,
apurados por llegar al trabajo.
El dinosaurio se sienta en la banqueta.
¿Cuándo se volvió todo así?
El dinosaurio observa.
Su rostro es un espejo.
El dinosaurio llora.
Nadie lo socorre.
Está solo.
El dinosaurio cuenta el tiempo con el sol.
Se levanta.
Saca un traje de la basura
y se lo pone.
El dinosaurio ya no está.
Análisis Del Poema
Dinosaurio es un poema urbano de marcado existencialismo que utiliza la ciudad bulliciosa y acelerada como escenario. A través de una narrativa sencilla, casi infantil en su superficie, el autor construye una alegoría demoledora sobre la alienación moderna, la deshumanización de las ciudades y la pérdida de la autenticidad.
Heiner utiliza al dinosaurio como el símbolo perfecto del anacronismo, representa lo viejo, lo extinguido, lo que ya no pertenece al tiempo presente. Retrata al individuo que se siente inadaptado, fuera de época, desconectado de los códigos de la sociedad hipermoderna. Una multitud está «apurada por llegar al trabajo» (el utilitarismo), el dinosaurio intenta entablar comunicación, busca la conexión humana pero la masa busca la productividad. Retrata la indiferencia urbana con una dura frialdad. La banqueta se convierte en el escenario de la intemperie social, es desde esa banca que nace una pregunta existencial: ¿Cuándo se volvió todo así? No es una pregunta del dinosaurio sobre sí mismo, sino sobre el entorno. Es la perplejidad ante un mundo que ha mecanizado sus emociones.
En el verso número ocho cita: «Su rostro es un espejo». Nos afirma que el dinosaurio no es un monstruo ajeno; el dinosaurio somos nosotros. Al mirarlo a él, deberíamos ver nuestra propia humanidad perdida, pero la multitud prefiere no mirar.
«El dinosaurio llora. / Nadie lo socorre», el autor denuncia la muerte de la solidaridad en las grandes urbes, donde el dolor ajeno se vuelve invisible.
Un punto de inflexión clave ocurre cuando el personaje cuenta el tiempo con el sol. Esto lo vincula a un orden natural, cósmico y ancestral. Sin embargo, para sobrevivir en el entorno urbano, el personaje se ve obligado a renunciar a ese tiempo natural para someterse a la triste realidad del tiempo del reloj y las tarjetas de marcaje laboral.
El desenlace del poema es trágico: «Saca un traje de la basura / y se lo pone. / El dinosaurio ya no está». Al provenir de la basura el traje, sugiere que las convenciones sociales que adoptamos para encajar son desechos, carentes de valor real. Al ponerse el traje, el dinosaurio se camufla, se vuelve idéntico a los transeúntes que antes lo esquivaban. La frase «El dinosaurio ya no está» no significa que se haya ido o haya muerto físicamente; significa que ha sido asimilado, por el sistema. Su singularidad ha sido destruida en favor de la homogeneidad urbana. Se torna autómata dentro de un sistema que te absorbe hacia su amarga trayectoria. Heiner con su poema Dinosaurio intenta huir de la poética que ahoga a esta era.

Willo Cucufate, el obrero que escribe.
Es un poeta salvadoreño que actualmente reside en la ciudad de Panamá. Es egresado como Técnico en Ingeniería Mecánica de la Universidad Tecnológica de Panamá. Algunos de sus textos han sido publicados en varios medios locales, así como en la revista Latinos and Education de la Universidad de San Bernardino California.
Obras:
- Kroni quitas de mi gente (el Nejapa que viví) 2019
- Kroni quitas de mi gente (el Nejapa que sufrí) 2020
- Kroni quitas de mi gente (el Nejapa que dejé) 2021
- Nixapoética (Hijos del volcán)
versión digital ilustrada (2021)
- Nixapoética (Hijos del volcán) versión física, en modo de solo texto (2021)
- Cuentas de la vida y de la muerte (2023)
- La Floresta erótica (Poesía 2024).
Hijos del volcán
Somos peregrinos del tiempo y de la historia,
guerreros ígneos de batallas sin fin,
caminantes del universo en ruta de fuego,
hombres de maíz por Ixchel paridos.
Somos hacienda añilera convertida en nido,
ojo líquido de cañales en flor,
manto silvestre de cafetales volcánicos,
paraíso invadido por el opresor.
Somos río brujo con nombre de santo,
caudal juído de sequía ajena,
nacimiento de vida y de soledades,
tres piedras de lavanderas abandonadas.
Somos la memoria patas arriba,
calle vieja de pueblos perdidos,
nidal de quetzales por el progreso emigrados,
con bolas de fuego al Armagedón resistiendo.
Somos los hijos del volcán,
gente que trabaja, llora y canta,
los que la esperanza nunca perdemos,
pueblo que camina mirando al sol,
mujeres y hombres de fuego… Eso somos.
Del poemario Nixapoética (Hijos del volcán).
Panamá, año 2021
Análisis Del Poema
En el poema Hijos del volcán, el poeta utiliza elementos como la identidad, la mitología, la lírica y la historia. Como recurso hace uso de la anáfora (repetición de «somos»). El autor no solo define un «yo» colectivo, sino que levanta una cartografía humana, geográfica e histórica de El Salvador y por extensión, de Centroamérica.
El poema arranca conectando el origen del pueblo con dos vertientes míticas y telúricas: La herencia maya, cuando cita a los «hombres de maíz por Ixchel paridos», con ello evoca directamente el Popol Vuh.
La constante mención del fuego y el volcán funciona como la columna vertebral del texto. El volcán en la literatura salvadoreña (desde Claudia Lars hasta Roque Dalton) no es solo paisaje; es un estado mental, una condición de peligro constante y de resiliencia. La segunda y tercera estrofa abandonan el mito para pisar la tierra y la economía colonial y republicana: «Hacienda añilera», «cañales en flor» y «cafetales volcánicos» resumen los tres grandes ciclos económicos que marcaron la sangre y el sudor de la historia salvadoreña. El añil colonial, el café oligárquico del siglo XIX y XX, y la caña de azúcar.
Todo el poema es un grito de denuncia social: «paraíso invadido por el opresor» irrumpe de golpe para politizar el paisaje. El poema deja claro que la belleza natural de la región está triste e indisolublemente ligada al despojo, a como cita Galeano: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
La lírica melancólica acompaña el poema, la añoranza se ve reflejada en versos que dicen: El caudal juído. (Hace uso del lenguaje coloquial local [variante popular de «huido»]). Y las tres piedras de lavanderas abandonadas representan la migración, el abandono rural y la sequía, no solo climática, sino social. Asimismo menciona que el progreso juega un papel antagónico y protesta enfáticamente: Nidal de quetzales por el progreso emigrados / con bolas de fuego al Armagedón resistiendo.
Las bolas de fuego representan a una tradición de su Nejapa, (las Bolas de Fuego de Nejapa).
¿Por qué el poeta usa reiterativamente el Somos?
Porque en su poética ve reflejada a una sociedad comprometida con el desarrollo de su país. El poeta cierra el poema de forma circular. Regresa al elemento ígneo «mujeres y hombres de fuego» pero aterriza en lo cotidiano: gente que trabaja, llora y canta. El fuego no es solo destrucción; es la energía diaria para sobrevivir.
En Hijos del volcán, Willo Cucufate hace un inventario del alma colectiva. Logra condensar en veintiún versos la cosmogonía prehispánica, el dolor de la explotación agrícola, la herida de la migración moderna y el optimismo inquebrantable no solo del pueblo salvadoreño, sino de todas las naciones de Centroamérica. Es un poema que se siente telúrico, sudado y profundamente arraigado en la memoria de su tierra.
En resumen, este compendio nos enfrenta a una paradoja hiriente: la realidad que habitamos es una ceguera consensual guiada por la banalidad. Frente a este letargo, la poesía de Romero, Rodríguez y Cucufate se erige como un acto de resistencia ontológica.
No son solo poemas; son dispositivos de deconstrucción social y bálsamos metafísicos que nos exigen rasgar el velo de lo superficial. Nos recuerdan que, detrás de la fachada de cemento y las sonrisas de diseño, late un fuego inextinguible, una lágrima sagrada y una necesidad urgente de volver a mirar el mundo, ya no con los ojos de la carne, sino con la luz del alma.
Hermógenes L. Mora
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natural de Chinandega, Nicarágua, é poeta, escritor e professor de Língua e Literatura. Sua obra abrange poesia, ensaios e narrativas. Entre seus títulos publicados estão: Tabus and Realities: Utopias in Verse, publicado no Panamá, e Between Two Worlds, publicado na Nicarágua. Seu trabalho é permeado por realismo e profundo significado filosófico.Obras: A Plan to Escape; Tabus and Realities: Utopias in Verse; Six Stories for an Afternoon and a Cup of Coffee; Between Two Worlds; Psychological Torture: Chronicle of an Immigrant; Poems to the Heroes of the Revolution; The Divine Goldsmith, God of Preciosity e The Panamanian Roots of Rubén Darío

