Marta Oliveri: ‘Cuando mueren los ángeles’
(Cuento del Libro LEYENDAS)


às 15:38 PM
Lo que voy a relatar a continuación, dijo el ala de un ángel no es ni una fábula, ni siquiera lo que algunos personajes del saber suelen denominar un texto narrativo. No siento deseos inaugurar el pesado deber de divertir a mis lectores, porque he aprendido que de la diversidad está hecha el alma fragmentaria. No
es difícil descubrir el Enigma que llevamos dentro de nosotros. Algunos por un motivo u otro, nacen de un soplo semejante al de los Azules inconmensurables, esos que no tienen explicación científica en la bóveda celeste que abraza a la tierra.
Era un paraje desierto como todos los parajes que abundan allá por las tierras lejanas del medio oriente. Un calor agobiante se clavaba sobre la arena, ningún refugio, ninguna vegetación, salvo esporádicos cactus y zarcillos.
Dos peregrinos, un hombre y una mujer con un recién nacido en los brazos, marchaban cubriéndose con un manto contra los fuertes remolinos de arena. Se los veía agobiados, la sed y el hambre los acosaban, caminaban hundiendo sus sandalias en la arena hiriente. Y sus labios estaban resecos por sol implacable y el viento.
Cuánto tiempo había pasado desde que iniciaron su peregrinaje, ya no podían recordarlo. El hombre miró el horizonte, llevaba el pecho desnudo y un turbante. Se restregó los ojos y le dijo a su mujer:
Mira, allí hay un Oasis. Puedo ver las palmeras y el agua refleja los colores de sus hojas—. Cayó luego sobre la arena, se arrastró unos apenas pasos, finalmente murió.
La mujer logró caminar un tiempo más. No había ningún oasis tal como le anuncia a su esposo. Logró, ampararse, hacia el atardecer entre unas matas secas Un gran cactus, daba una sombra extendida en el oblicuo crepuscular y allí se durmió abrazada a su hijo.
Desafortunadamente no la sorprendió el alba durante la noche el agotamiento había terminado con su pobre corazón y el niño quedó solo, arrinconado junto al pecho de la madre. Bebió los últimos sorbos dulces que aún brotaban de sus senos.
Podría haberlo recogido algún animal mítico o algún milagro del desierto. Nada de eso. El niño cayó en un profundo sueño donde las criaturas oníricas nos relatan otras geografías. Y aun dormido el pequeño sintió que dos suaves manos bajaban del cielo y lo abrigaban, tal vez fuera la luna. Tal vez el espíritu de un ángel perdido.
Es sabido cuando los ángeles pierden el camino de la virtud. Recuperan el sendero de La Piedad.
Este fue tal vez el destino del nuevo ángel que subía ahora a los cielos de los sueños, carne de la carne sangre de la sangre, hijo de la tierra sembradora, hijo de los oráculos. Y así vivió sus años en el umbral de lo real y la desmesura del onírico.
Anduvo él peregrinando por los más diversos territorios, se hizo mercader, zapatero, poeta, alcohólico. E incluso asesino, posiblemente producto de una pasión desavenida. No es para asustarse, el corazón humano bombeaba en él con la intensidad de todas las pasiones y… si Dios era todos y cada uno, si Dios estaba en todas partes, a él, qué era un ángel, le era ha dado actuar como todos los hombres
Más cómo suele suceder en los relatos de corta traza. Es menester decir qué pasó el tiempo, Demás estaría contar las excesivas rencillas, aventuras y desventuras que acompañaron su vida. Un ángel suele ser excesivamente entrometido en las cosas del mundo y sus historias son infinitas y no siempre de mucho interés.
De modo que el tiempo dejó caer su reloj de arena. Irremediable, CRONOS que aún se da el lujo de envejecer a Los Ángeles y a los dioses. Entonces luego (por mencionar algunos de sus avatares) de haber perdido más de cincuenta estancias tres reinos Y un imperio. De haber llevado las costras de la virtud como Job, sobre su cuerpo y más tarde, en la madurez predicar las Bellas Artes del amor por sobre todas las formas de la moral.
El ángel, ya agotado de tanta fábula, volvió al desierto. Se sentó junto al cactus donde había muerto su madre. Y en un gesto de sumo desprendimiento, me arrancó de sus espaldas entregándome al dios de los vientos. Después cerró los ojos. Y en un segundo sueño, bajo el gran Enigma de lo real, volvió a ser un hombre. Un hombre sencillo. De esos que no poseen grandes ambiciones, Así como tampoco mayores ideales. Un hombre como todos en el tablero perfectamente diagramado de la historia humana.
Desde entonces vago en mi destino errabundo sin quejarme. Mis sueños acompañan a los de la pluma y la niña. Mi alma vuela solitaria como una hoja de otoño en el secreto de la metáfora, que es la vida en el inicio de sus fulgores.
¿Cuándo mueren Los Ángeles? La respuesta es sencilla: Un ángel muere cuando ha comenzado a suponer que es un hombre.
Marta Oliveri
- Rebeldía 14 – PEREGRINA - 12 de dezembro de 2025
- Historia de um foquito - 31 de outubro de 2025
- Haricob – El último duende - 6 de outubro de 2025
Natural de Buenos Aires, é escritora, poetisa, romancista, docente e ensaísta argentina, com destaque na literatura argentina contemporânea. Neta do poeta húngaro Vèr Andor, abordou o problema de seu tempo a partir de uma postura poética e existencial. Sua busca por escrita representa a realidade completa de uma geração sobrevivente, sendo reconhecida por seu compromisso com os direitos humanos. Publicou mais de 20 livros, incluindo poesia, novela e ensaio. Na poesia, destaca ‘Antologia do Desamparo’, que reúne nove coletâneas de poemas e reflete a busca poética ao longo dos anos. Na ficção, o romance ‘O Homem no Copo d’Água’ é uma de suas obras mais notáveis e pessoais. E nos ensaios, ‘A Outra Visão’ é uma obra que lhe permite refletir sobre temas pelos quais é apaixonada. Esses três livros, embora de épocas diferentes, são, sob a ótica de Marta Oliveri, os que melhor a refletem como escritora, representando a completa realidade de uma geração sobrevivente, e, com isso, ensejando-lhe elogios por intelectuais como Leonardo Senkman. Por sua expressiva carreira literária, foi indicada ao Prêmio Nobel de Literatura em diversas ocasiões, pela Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM) e a Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO).


Muy profundo y reflexivo.
Un beso de luz en tu corazón
Mucas gracias por tu bello comentario
Contundente y certero final de un relato que nos invita a pensar y repensar sobre la especie humana.
Muy agradecida siempre querida colega por entregarnos tu tu talento y tu don de gente.
Brenda Beauvoir- Escritora Argentina.
Gracias por tu hermoso comentario poeta
un abrazo
Regresaremos como angeles para despertar la conciencia de la especie humana para poder revertir este proceso que nos lleva hacia un abismo sin retorno.
Que asi sea aunque pasen mil años